EL Íbex 35 se quedó ayer a un paso de reconquistar los 10.200 puntos al cierre de mercado, después de anotarse la mayor subida en medio año (+2,93%). El selectivo marca así niveles máximos desde julio de 2011. La prima de riesgo española se situaba en los 193 puntos básicos, con la rentabilidad del bono a 10 años en el 3,8%.

Las fuertes subidas protagonizadas por la banca catapultaron al Íbex a establecerse en los 10.178,7 enteros. Caixabank lideró los avances, al dispararse un 7,18%, seguido de Popular (+6,60%) y BBVA (+5,70%). Gamesa se ha colocó entre los valores del sector financiero y sumó un 5,64%. La apuesta de los inversores en el sector financiero también propició una revalorización del 5,13% en Mapfre, mientras que Bankinter ganó un 5,03%, Bankia un 4,44% y Sabadell un 4,28%.

Tras el principio de acuerdo en torno al conflicto del Canal de Panamá, Sacyr se disparó un 4,72%. También despuntaron Santander, que ganó un 3,78%, y Repsol (+2,73%). Telefónica avanzó un 1,97%. Sólo Amadeus cerró en negativo, con una caída del 1,17%.

El parqué madrileño lideró de largo las subidas en el Viejo Continente, puesto que el resto de principales plazas europeas sumaron ganancias de alrededor un 1%. Sólo Milán se ha anotado ganancias por encima de este umbral.

La mejoría de la renta variable se trasladó al mercado de deuda pública. La rentabilidad ofrecida en los mercados secundarios de deuda por los bonos españoles con vencimiento a diez años llegaba a tocar el 3,792%, su nivel más bajo desde finales de diciembre de 2009, lo que estrechaba el diferencial respecto al bund hasta los 190 puntos básicos. El euro, por su parte, luchaba por reforzar posiciones respecto al dólar, pues la moneda única se intercambiaba al cierre de jornada por 1,3616 billetes verdes.

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