La pinza y el calamar

A Juanma Moreno le sobran razones para no querer a Vox dentro del Ayuntamiento de Sevilla

21 de mayo 2024 - 01:00

Andan el Partido Popular y sus principales dirigentes locales y regionales empeñados en proclamar allá donde los dejan que en Sevilla existe una pinza formada por el PSOE y Vox que es la que impide que la ciudad avance. Más o menos, supongo, como la que Javier Arenas montó con Izquierda Unida y Julio Anguita en los lejanos noventa para impedir que fuera la Junta de Manuel Chaves la que aprobara leyes y presupuestos. En esta ocasión, los hechos van por otro lado y la pinza, sencillamente no existe. Los dos, socialistas y voxistas, tratan de hacerle la vida imposible al alcalde, pero por separado y por motivos bien distintos. El discurso sobre la supuesta confluencia es, como tantas veces, propaganda. Tinta de calamar destinada a oscurecer otros hechos que sí que están encima de la mesa y que tienen una influencia directa en el desempeño, o en la falta de desempeño, del Ayuntamiento que desde hace ya un año comanda, con perfil bajo, José Luis Sanz.

En Sevilla, lo que se produce tras las elecciones municipales de mayo del año pasado es que el gobierno municipal ha sido incapaz de ensayar una geometría variable para llegar a acuerdos puntuales con las dos fuerzas con las que teóricamente podría cerrar compromisos: los socialistas, por un lado, y Vox por el otro. Cierto es que no se lo han puesto fácil. El PSOE se ha cerrado en banda en algunos temas en los que sí podría haber dado la luz verde, como el distrito portuario, por ejemplo, y Vox no ha tenido otro objetivo en todo este tiempo que conseguir sillones en la Plaza Nueva. Pero tampoco Sanz y su bisoño equipo han mostrado flexibilidad y voluntad negociadora suficiente. Y así les ha ido.

La gestión municipal se ha desarrollado durante todo este año con un telón de fondo que conviene no olvidar porque explica algunas de las cosas que han tensionado el Ayuntamiento durante las últimas semanas. Sevilla sigue siendo el escenario de una lucha interna en el PP. Sanz nunca ha sido santo de la devoción de Juanma Moreno. Las relaciones siempre han sido forzadas y nada fáciles a pesar de alguna cerveza para la galería en el Salvador. No es un secreto para nadie que siga más o menos de cerca la política local. El desencuentro más reciente tiene que ver con el puñetazo encima de la mesa que se ha dado en San Telmo ante la última maniobra del PP municipal para colocar a los de Vox. ¿Tenía razones Juanma Moreno para deshacer lo poco o lo mucho que se hubiera hecho? Le sobraban y no entenderlo es ignorar qué imagen, qué perfil político y qué posibilidades de futuro se está labrando el presidente de la Junta. Colocar al partido de la ultraderecha en el gobierno de la capital de Andalucía es, sencillamente, romper el edificio que está construyendo Moreno gracias a su mayoría absoluta. Algo a lo que, salvo que cambien mucho las cosas, no va a estar dispuesto.

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