DERBI Betis y Sevilla ya velan armas para el derbi

KARMELE Marchante, periodista rosa -sea eso lo que sea-, se ha hecho independentista catalana. Hasta aquí, todo normal. Pero lo raro empieza cuando uno lee las razones por las que Karmele Marchante se ha hecho independentista, porque son éstas, ni más ni menos, según se lee en una entrevista: "En una nación catalana nueva, joven y diferente no tiene que haber violencia de género. Tampoco tiene que existir la prostitución". Es decir, que Karmele Marchante da por hecho que en la joven república catalana no habrá violencia de género ni prostitución, cosas que sí son posibles -y muy reales, por desgracia- en la vieja monarquía española. Y por eso mismo ella votará a favor de la independencia catalana dentro de un mes y pico.

El razonamiento es asombroso. La violencia machista no entiende de repúblicas ni de monarquías y se da por igual en todo el mundo, tanto en la muy civilizada Suecia como en los países africanos y asiáticos más atrasados. Y aunque parezca mentira, Dinamarca, Finlandia y Suecia son los países europeos donde se han denunciado más casos de violencia de género en el año 2015 (un dato que mucha gente desconoce, por cierto). Y esto es así porque en la violencia machista intervienen muchas causas, desde los agujeros negros de la psique humana hasta las consecuencias de la educación y de las tradiciones culturales que hemos recibido. Y además, se mire como se mire, siempre hay un misterio inexplicable detrás de estos comportamientos. El presunto asesino de las dos chicas de Cuenca, por ejemplo, pertenecía a una familia que todo el mundo define como ejemplar y disfrutaba de una situación económica aceptable. En Facebook exhibía con orgullo el amor a su perro. Y aun así, ya tenía una condena por secuestro ilegal de una ex novia.

Y lo más grave es que Karmele Marchante establece una relación causal entre un simple cambio administrativo y un cambio profundo en la psique humana, como si el hecho de ser independientes hiciera a los catalanes inmunes a todas las anomalías psíquicas. Y eso demuestra que el delirio irracional ha sustituido por completo el razonamiento lógico. Porque los psicópatas y los perturbados existirán siempre, a menos que logremos encontrar un medio de impedir su existencia, lo mismo en una joven república que en una monarquía secular. Y por supuesto que podemos cambiar la educación, evitando con ello muchos casos desgraciados, pero hay zonas oscuras de la psique humana que es imposible cambiar. Es así de triste.

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