Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

La reina

EN dos lunes seguidos se nos ha muerto la reina Isabel, con Rodolfo Sancho consternado entre la nieve proclamando el fallecimiento de lo que parece mucho más que la protagonista de la serie. La historia, por cierto, se queda en el aire el mejor momento. Fernando daba para dos temporadas más. El Católico dio bastante guerra en su viudedad, pero los de TVE saltan hasta Carlos Emperador (Álvaro Cervantes puede dar la talla y todo), que la pueden coproducir con Alemania. Con la doble muerte de Isabel, en versión extendida o en forma de largometraje (la serie se dosificó con garbo este lunes) se abre también la tumba de una TVE que no se ve capaz de mantener el nivel en el prime time. La serie de Diagonal rescató algo bien básico en las noches de La 1: ficción propia de calidad, de carácter histórico o literario, lo que en su momento le dio prestigio tanto como la BBC, la RAI o la TF1 (la francesa, antes de que la privatizaran). Servicio público evidente y no El Hit ese de Cantizano. Pese a todos los agobios presupuestarios es TVE la que debe tirar del carro de la ficción, por bien de ella misma y por pinchar por ese flanco a las privadas.

Isabel remató una última temporada notable, en su línea, valiente en tratamientos como la figura de Colón, con diálogos sustanciosos y situaciones imaginativas que compensaban las escenas de superproducción; más unas interpretaciones sólidas, desde veteranos como Eusebio Poncela, de Cardenal Cisneros, a dos jóvenes como Raúl Mérida y una brillante Elena Escolar, Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Muy bien Sancho,estrujando su regio papel. Lo de Jenner tal vez fue acostumbrarnos a ella como la figura más decisiva en la historia de esto que aún llamamos España.

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