Tribuna libre

Ramón Padilla

La represión financiera y el ahorrador

CÓMO puede ser? He ahorrado toda mi vida y mis ahorros valen cada vez menos. Sigilosamente, alguien nos está robando. Al menos, es lo que piensan multitud de ahorradores. Lo cierto es que no estamos ante un escenario novedoso. A lo largo de la historia, se puede observar cómo situaciones de crisis financieras y guerras han llevado a los gobiernos a acudir a la "represión financiera" para frenar su elevado endeudamiento. ¿Cómo lo hacen? Muy sencillo, con discretas medidas de política monetaria que los bancos centrales establecen en coordinación con los gobiernos para mantener tipos de interés bajos. De esta forma, se aligera la carga financiera contribuyendo a un mayor control de déficit público y del endeudamiento en general. En este escenario, los tipos de interés reales son negativos, es decir, están por debajo de la inflación, algo que, a priori, parece interesante para los deudores, pero que no lo es tanto para los particulares en la medida en que sus ahorros valen cada vez menos.

Se produce un traslado de la carga financiera pública hacia los ahorradores de una forma mucho más discreta que vía impuestos. Visto de otra forma, se origina un trasvase de riqueza desde los inversores particulares hacia los deudores. Estas medidas se han implementado en la mayoría de economías occidentales. Por todos son bien conocidos los Quantitative easing americanos o las medidas del BCE de "barra libre" de liquidez o de compra de bonos periféricos.

En España, 2013 ha comenzado con aires distintos. El apetito inversor extranjero por los países periféricos se ha incrementado por una cierta recuperación de confianza, lo que ha permitido que la prima de riesgo se haya relajado, aunque todavía se mantiene en cotas altas e interesantes para el inversor exterior. Además, tras las recomendaciones del Banco de España, la retribución extra de los depósitos parece haber llegado a su fin. En este contexto, ya no va a resultar tan sencillo batir la inflación. Tenemos los depósitos a un año por debajo del 1,75%, y la variación anual del indicador adelantado del IPC alcanzó el 2,6% en marzo. Es decir, si la rentabilidad obtenida en nuestras inversiones está por debajo de la inflación nos iremos empobreciendo poco a poco.

¿Con qué alternativas cuentan los ahorradores? Para los más conservadores, algunos fondos de inversión como los monetarios seguirán, al menos por el momento, teniendo acceso a activos con rentabilidad superior, ya que quedan excluidos de las limitaciones de Banco de España. Para los que quieran asumir más riesgo, los analistas todavía ven oportunidades en la renta fija con un extra de rentabilidad (High Yield y bonos de países emergentes). Y finalmente, nos queda la opción de la renta variable. Las acciones acostumbran a tener un buen comportamiento en periodos de represión financiera, aunque no nos olvidemos de la volatilidad, que también suele acompañar a este tipo de inversiones. Ya saben, la rentabilidad esperada es una medida del riesgo asumido.

¿Quién nos puede ayudar en este escenario? Cada vez es más importante acudir al asesoramiento financiero profesional, ya que para batir la inflación habrá que asumir algún tipo de riesgo de forma inevitable e inteligente. Es necesario valorar el perfil de riesgo de cada inversor y hasta dónde puede soportar sin perder el sueño. No hay que olvidar que en un contexto de crisis duradera como en el que nos encontramos proliferan productos sofisticados y de difícil comprensión para el ciudadano de a pie. Y hay recientes descalabros.

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