Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

El 'reseteo' de Sevilla

Sevilla necesita políticos capaces de movilizar a la ciudadanía y ésa es una oportunidad para Muñoz

Hay un comentario generalizado estos días en Sevilla que se refiere a la ilusión de estrenar no sólo un nuevo año, también una etapa. Y también una definición que explica este estado de ánimo de una manera muy gráfica: es como si alguien le hubiera dado al botón de reinicio. No creo que el nuevo alcalde tenga ese gran poder de reseteo, pero sí la capacidad de dar otro enfoque a la ciudad y es probable que ahí resida la clave de esa percepción ciudadana que sorprendió desde el día en que Antonio Muñoz cogió el testigo de Juan Espadas.

El nuevo alcalde tiene la etiqueta de moderno, esperanzadora para algunos, amenazante para otros y a la que muchos se están sumando en una ola de novelería y, por qué no decirlo, de hipocresía. Las etiquetas sólo son tópicos que distorsionan la realidad. Tradicionalmente, además, han sido un lastre para Sevilla, donde hay mentiras que se elevan a la categoría de dogmas y que siempre tiende a dividir en bandos, en dualidades agotadoras que, al margen del insufrible cliché, siempre acaban restando en la capital. Una ciudad con alma que algunos se disputan, como si eso pudiera ser propiedad privada.

Tal vez la clave del éxito de Antonio Muñoz está en su apuesta por la suma y esto no es necesariamente algo intrínseco a lo de moderno. Es fruto de una forma de entender la vida y de conocer a una ciudad poliédrica que gana atractivo precisamente por esa condición. A Muñoz le gustan las vanguardias, pero sabe que en Sevilla para recorrer ese camino no hay que desviarse de la tradición, es más, es una intersección necesaria que distingue a la ciudad y la coloca como referente sin tener que renunciar a ninguna de sus esencias (otra palabra tristemente manoseada). Por eso, sólo quienes no lo conocen han podido temer que su llegada a la Alcaldía acabara desvirtuando o menospreciando las fiestas mayores, por ejemplo, entre otras leyendas que se han oído estos meses atrás.

A Sevilla le falta ilusión y muchos sevillanos han visto en Muñoz el reflejo de una Sevilla distinta que, como la eterna, existe y se proyecta con mucha fuerza y acierto. Son muchos los que piensan que Sevilla tiene que resetearse. La pandemia es un argumento más, pero hace tiempo que se añora un movimiento real en la ciudad. La Expo del 92 fue un gran impulso. Pero no se repetirá. El nuevo alcalde ha irrumpido con un evento de carácter universal para conmemorar el centenario de la Exposición del 29 que aspira a movilizar a las administraciones, a los políticos y los ciudadanos. Pero todo eso sin grandes fastos ni inversiones.

No sé si ese gran evento en torno al centenario, como palanca para arrancar compromisos y recursos para Sevilla, es lo suficientemente motivador. Lo que sí está claro es que sólo triunfará si logra la manera de convertir al ciudadano en protagonista de ese cambio que se hace esperar. Sumando adhesiones y despertando a una Sevilla que no está en el foco, que mira desde la distancia porque no se identifica con lo que ve, una Sevilla realmente moderna que, si se reivindica, dará una oportunidad a Muñoz.

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