La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

El valor sagrado de cada vida

Solo para el judeocristianismo la pérdida de una sola vida es una tragedia, porque cada vida es sagrada

Terminaba ayer diciéndoles que la diferencia entre crímenes de lesa humanidad o de agresión y genocidio radica en que este busca el exterminio de un grupo. Por lo que no tienen razón quienes acusan a Israel de genocidio. No es su intención el exterminio de los palestinos, por muchas víctimas civiles que desgraciadamente cause su desproporcionada respuesta tras el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre. Siendo esta tragedia lo que Hamas buscaba para fundir su causa con la de los palestinos, a los que ha usado como escudos humanos para, previendo la dureza de la respuesta de un radical desquiciado como Netanyahu, generar una respuesta internacional contra Israel que ha resucitado el viejo antisemitismo bajo nuevas máscaras. Les recuerdo lo que escribió Amos Oz, defensor de la paz y los dos estados: “Cuantas más víctimas israelíes haya, mejor para Hamas. Y cuantas más víctimas palestinas haya, también será mejor para Hamas”.

Ha alcanzado su éxito mayor al lograr que se acuse a Israel de genocidio. También nuestro Gobierno, coincidiendo PSOE y Sumar. Incluso quienes se tienen por moderados, como Margarita Robles. Rectificando a la vicepresidenta segunda de su mismo Gobierno, después que hiciera suya la consigna de Hamas “desde el río hasta el mar” –la destrucción del Estado de Israel– y pidiera la ruptura de todo tipo de relaciones con Israel, Robles dijo que “el reconocimiento del Estado palestino es una apuesta por la paz, una apuesta por la convivencia de dos Estados” que “no va contra el Estado de Israel, no va contra los israelitas, que son personas a las que respetamos, es una apuesta por el cese de la violencia en Gaza” que no afectará a la cooperación con Israel en la lucha contra el terrorismo. Pero, por otro lado, también ha dicho que “lo que está pasando en Gaza es un auténtico genocidio”. Con la mesa del Consejo de Ministros debe pasar lo mismo que con el colchón del refrán: quienes la comparten se vuelven de la misma condición.

Es necesario añadir que, desde un punto de vista humanitario y sobre todo judeocristiano –son los judíos, en el Talmud, quienes afirman que quien salva una vida salva al mundo entero, lo que también es cierto al revés–, la pérdida de una sola vida es una tragedia porque cada vida es sagrada. “La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque soy parte de la humanidad” (John Donne). “Dios solo sabe contar hasta uno” (André Frossard).

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