Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

La vida breve

EN estos años de crisis y estrecheces económicas europeas y españolas, recordar la brevedad de la vida incluye una cierta contradicción. Se nos está haciendo muy largo cada año de este último lustro. Y los que nos quedan. Pero eso no debe impedir que los valores culturales sobre los que se asienta una sociedad mantengan la relevancia que tienen. Así en este año 2013 recién comenzado, Alemania se prepara a conmemorar el segundo centenario del nacimiento de Richard Wagner, con amplios programas en las principales ciudades operísticas alemanas o relacionadas con el genial compositor. Leipzig, Dresde, Berlín y Bayreuth, etc..., desarrollarán amplios programas, atrayendo a numerosos aficionados del mundo entero.

En Italia también van a celebrar el segundo centenario del nacimiento de Giusseppe Verdi, el compositor que supo catalizar en su obra los sentimientos de todo el pueblo italiano. La conmemoración será por todo lo alto y a lo largo de todo el año y de todo su territorio. Desde su Parma natal, hasta Roma, Milán, Nápoles, Génova, Turín, Venecia, etc. Recorriendo los grandes teatros que fueron escenario de su obra, hasta rematar en el Teatro Máximo de Palermo. El mismo teatro que escogió Francis Ford Coppola para la escena final de la trilogía de El Padrino. En sus amplias escalinatas fijó unas conmovedoras imágenes que nos remiten a las grandes tragedias griegas. Para coordinar y desarrollar todas estas celebraciones en Italia se ha constituido una comisión especial con un presupuesto de seis millones y medio de euros. Óperas, conciertos, exposiciones y cine.

Ni unos ni otros, italianos y alemanes, han olvidado a sus grandes compositores, que son estandartes de su cultura en el mundo entero. Y van a dedicar un gran esfuerzo económico y organizativo a los actos. Algunos de los teatros se han remozado. Además de mantener su posición cultural en Europa y en el mundo, el amplio programa de actos en múltiples ciudades, repercutirá en unos amplios ingresos de turismo cultural, una de las apuestas económicas europeas en estos y en los próximos años. Con más o menos medios, todos los que vivimos alrededor de este mundo escénico tendremos que hacer un esfuerzo por estar presentes en estos acontecimientos.

Más cerca de nosotros, el Festival de Música y Danza de Granada no pasará por alto estas conmemoraciones de Verdi y Wagner. También desarrollará una programación especial para celebrar el milenio de la existencia de la ciudad de Granada, en la que incluirá actividades musicales y de investigación sobre la obra de Manuel de Falla. El Retablo de Maese Pedro, estrenado en Sevilla en 1923 por la Orquesta Bética, se representará en una puesta en escena de grandes y extraordinarios títeres creados por Enrique Lanz. Y otros actos sobre La vida breve, la gran pieza lírica de Falla, que fue estrenada en 1913 en Francia, porque no pudo encontrar teatro en España para presentar la obra. Quizás dentro de otros cien años, si seguimos escatimando en cultura, habrá que conmemorar la obra de grandes artistas españoles que tuvieron que hacer su carrera en el extranjero.

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