Mercedes de pablos

Periodista

Que viene el torico

Se ve que a los de Teruel se les ha subido el Torico a las narices y se han puesto literales en el "qué hay de lo mío" que subyace en el fondo de tantas elecciones. A ver, lo normal, se vota por intereses que a veces son románticos y filantrópicos y las más por lo que a uno le duele, le escuece o le pica. Que suele anidar en el bolsillo más que en corazón. No hay trampa en esta ecuación aunque lo difícil sea lograr una multiplicación, o incluso suma rala, entre tanto interés particular sin que la cifra vuele por los aires. A menos de una hora de los resultados electorales definitivos ya había memes en la red que mostraban una Teruel, capital, melliza de Shanghái en 2022. El que no llora no mama, o sea.

Y aunque nos resulte simpático, titánico y sin duda muy respetable hay en ese teruelazo un fracaso rotundo de la política que debería haber provocado dimisiones en cascada de todos los parlamentarios que lleven de cuarenta años acá representando a su provincia. Porque han fracasado. Y ha fracasado con ellos un sistema que un día intentó parecerse al británico: el diputado o el senador como cabeza de las preocupaciones de su circunscripción, pegado al suelo de los suyos, puesta la oreja a sus preocupaciones sin abandonar la vocación de mirar un poco más allá. Partidos nacionales, o estatales ( escojan la palabra que yo prefiero pensar en sus significados), que sean capaces de resolver problemas superando egos locales y ambiciones terruñas. Quien haya visitado Reino unido, fuera de Londres y preferiblemente en un pueblo mediano, habrá visto las colas de paisanos para contar sus cuitas al diputado electo que ni siendo lord se libra de escuchar sus dolencias o esperanzas. Pero no, estamos dispuestos, visto lo visto, a importar pésimos ejemplos de Europa, pero no modelos que han servido y sirven a pesar de la crisis fenomenal que nuestras democracias están sufriendo.

Si bajamos a la calle, ahora mismo ¿cuántos diputados o senadores por Sevilla conoce el personal? Alguno, en el caso de que haya sido ministro o sea veterano, y eso si encabeza la lista. Y claro, vienen los de Teruel y deciden que mejor voz sin ideología concreta que ideología que no les da la voz.

Emocionaba el 10 por la noche verlos tan ufanos, tanto que invitaba a leer el resultado como una clara victoria de los Nadie a la galeana manera. Pero bajemos de la nube : un aeropuerto en Calanda, un AVE en Alcañiz o un metro en Calamocha trae mejor futuro que el corto plazo que se tarde en ponerlos en pie, contratos de trabajo mediante. Así hicieron en Castellón con el aeropuerto sin aviones, en Santiago con la Ciudad de la Cultura fantasma o en Sevilla con ese estadio olímpico al que sólo le falta convertir el campo en parquin de auto caravanas.

Han hecho bien los turolenses en poner pies por alto, pero el suyo es un triunfo que señala una triste derrota. E invita a repensárselo más allá de decir que qué miedo lo de Vox. Que no digo que no.

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