Las dos orillas

José Joaquín León

Las virtudes del alcalde

SER alcalde es mucho más complicado de lo que cree la gente. Aquí el personal opina que cualquiera ganaría, que lo importante es tener un partido fuerte detrás. Recuerdo lo que me dijo un amigo que votaba al PSOE, hace unos años:

-El PSOE gana en Sevilla aunque presente a Vicente el del Canasto.

El pobre Vicente, que en paz esté, ya no da vueltas por la calle Tetuán, con su canasto, a verlas venir, ni creo que tuviese nunca esas aspiraciones. Ahora da vueltas el verdadero alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín; vueltas en bicicleta, como hizo el miércoles para promocionar el carril bici de La Cartuja. Y ahí, viendo las fotos de dicho acontecimiento ciclista, fue donde caí en la cuenta: para alcalde no sirve cualquiera. Como mínimo, hay que saber montar en bicicleta. Por este mismo sistema, Monteseirín también debería nadar cuando inaugure una piscina. Pero estarán ustedes de acuerdo en algo elemental: un alcalde que no sepa montar en bicicleta no va a ninguna parte en Sevilla. Está perdido.

No se trata de que Alfredo y Juan Ignacio se jueguen la Alcaldía en un sprint final. No se trata de que nuestro alcalde sea tan rápido como Óscar Freire o Alejandro Valverde. Pero debemos reconocer que una de las utilidades de los carriles bici es que los alcaldes se hagan fotos, y así de paso promocionan el programa Al trabajo en bicicleta (no confundir con Al c...en bicicleta), aun siendo poco recomendable en verano, sobre todo si eres sudoroso.

Después caí en la cuenta de que hacen falta más requisitos para ser alcalde, además de montar en bicicleta. Se puede ser presidente del Gobierno sin saber inglés, eso ya está experimentado por el PSOE y el PP, aunque ha habido excepciones, y alguno como Aznar que hasta sabía catalán. Para ser alcalde de Sevilla no hace falta saber idiomas, aunque nunca viene mal para algunos viajes, siempre que no sean a Cuba o Venezuela. Pero sí hay que saber morderse la lengua de vez en cuando, incluso con los de tu partido. Esa es otra virtud. Y hay que saber elegir buenas compañías, aunque caben algunas excepciones.

Hay cosas más difíciles. Como poner buena cara a todos los vecinos, y sonreírles, incluso a los mosqueados. Y hay que saber manejar una vara en las procesiones, así como ejercer de anfitrión en la Feria con el debido decoro, sin pasarse de papalina ni quedarse corto de soso. Además hay que viajar por esos barrios donde tantos votos se manejan, aunque no haya nada que ver; y viajar en Metro de vez en cuando, aunque la parada esté lejos de la Plaza Nueva.

En fin, que alcalde de Sevilla no puede ser cualquiera. Además de montar en bicicleta, hay que tener mucha mano izquierda. Por eso no gana la derecha. O gana, que dice Zoido, pero no gobierna.

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