Crónica Personal

La vuelta del rey Juan Carlos

El rey emérito ha descartado de momento regresar y no es seguro que quiera hacerlo en un futuro aunque lo desee; ya no sabe lo que es mejor para España y para la Corona.

La vuelta del rey Juan Carlos

La vuelta del rey Juan Carlos / Mario Ruiz (Efe)

EL golpe fuerte lo recibió don Juan Carlos cuando la Fiscalía española aplazó durante seis meses su decisión sobre el archivo o no de la causa abierta contra su persona por presunto delito fiscal, a la espera de que llegara el resultado de la comisión rogatoria solicitada a Suiza.

Ese día comprendió que era inevitable que su exilio, que él pensó que no se prolongaría más de dos o tres meses, sería al menos de dos años. Era impensable hacer planes para regresar a España en enero, como pensaba, después de los discursos de Navidad y de la Pascua Militar del rey Felipe.

Hace un año sí tenía intención de pasar las navidades en España, pero tras los mensajes recibidos sobre cómo podría perturbar su presencia a los dos mensajes más importantes que pronuncia el Rey a lo largo del año, los más personales, se hizo a la idea de aplazar el viaje hasta el mes de enero. No fue posible. Ni lo consideró conveniente la Casa del Rey ni tampoco el Gobierno, a pesar de que don Juan Carlos había advertido que no tenía intención de quedarse. Sólo quería pasar unos días y regresar después a Abu Dhabi, donde el jeque Al Nahayan le considera como un miembro de su propia familia y le trata con el respeto debido a un jefe de Estado extranjero que además es amigo muy querido.

Incluso han hablado largamente sobre el futuro del rey Juan Carlos, complicado en España a la vista de la actitud del Gobierno, que forzó su salida, y de las reticencias de la Casa del Rey sobre su regreso hasta que no se produzca una resolución judicial definitiva que le deje libre de toda sospecha de haber cometido delito.

Hace tiempo que don Juan Carlos había aceptado que no se le permitiría volver a Zarzuela, y hace tiempo también que su futuro lo había planteado con Abu Dhabi como lugar de residencia desde donde viajaría de vez en cuando a España durante unos días para ver a su familia y amigos. Muchos de ellos han dejado de serlo, como comprobó cuando pidió ayuda para hacer frente a su regularización ante Hacienda mediante préstamos a devolver en plazos fijados y con los intereses que exige la ley. Varios de esos amigos, la mayoría de ellos importantes empresarios, dieron la callada por respuesta o simplemente respondieron que preferían no participar en esa recaudación. A nadie se le escapa, y mucho menos a don Juan Carlos, que el temor a ser considerados amigos del ex jefe de Estado pudiera afectar a sus negocios, grandes contratos de obra pública dentro o fuera de España.

Su futuro económico

Su situación económica preocupa a don Juan Carlos. No dispone de la asignación que le correspondía como ex jefe de Estado, le fue retirada por el rey Felipe a instancias del Gobierno. En una monarquía parlamentaria como la española el Rey debe cumplir las instrucciones del Gobierno, desde discursos oficiales hasta la autorización de sus desplazamientos fuera de España, incluso en vacaciones, y eso explica que algunas decisiones de don Felipe no hayan sido bien entendidas. Sin embargo, a pesar de que se ha visto obligado a tomar determinadas medidas, no ha hecho esfuerzos por mostrar cercanía hacia el rey Juan Carlos, con el que la relación está prácticamente rota, como lo está también con las infantas Elena y Cristina.

Sus hermanas no sólo apoyan a su padre sino que aprovechan todas las oportunidades que se les presentan para viajar a Abu Dhabi. Lo ha hecho ahora la infanta Elena en cuanto ha conocido la noticia del aplazamiento de la Fiscalía, lo que significaba que don Juan Carlos no podría viajar a España en enero, como deseaba.

La preocupación por su situación económica, más que pasar por la exigencia de recuperar su asignación oficial -no está claro que lo haya hecho- pasa por algún tipo de actividad en Abu Dhabi acorde con su situación, su experiencia y su vertiente internacional. Aunque de momento todo se encuentra paralizado a la espera del juicio que en este momento se celebra en Londres por la denuncia interpuesta por Corinna Larsen. Acusa a don Juan Carlos de acoso y amenazas, directamente y a través del CNI, y de pretender que le devuelva 65 millones de dólares que, según Larsen, le había entregado como prueba de su amor hacia ella y hacia su hija.

Corinna Larsen puso en marcha el proceso de investigación a don Juan Carlos cuando en una conversación con Villarejo y el ex presidente de Telefónica Juan Vilallonga, grabada por Villarejo, dijo que el rey Juan Carlos recibió comisiones de Arabia Saudí por la adjudicación del AVE a un conglomerado de empresas españolas. Abrió también la puerta a que se investigaran las relaciones de don Juan Carlos con fundaciones que se hacían cargo de sus gastos y testaferros que depositaban su dinero en paraísos fiscales. Esto último es lo que investiga la Fiscalía española, que está a la espera de la comisión rogatoria que ha enviado a Suiza, mientras que un tribunal de Londres ha iniciado el procedimiento sobre la querella de Corinna Larsen.

El rey Felipe

La salida de España del rey Juan Carlos, las noticias sobre su vida privada y sobre sus presuntas cuentas en el extranjero, más la polémica sobre la vigencia de la inviolabilidad después de su abdicación, ha llevado a primer plano el debate sobre la monarquía, agudizado por la coalición de Gobierno entre PSOE y Podemos, más los apoyos que ha buscado Sánchez en partidos como ERC y Bildu entre otros, abiertamente republicanos, al igual que Podemos.

Es muy evidente que la situación judicial y personal de don Juan Carlos está sirviendo de ariete a los republicanos para promover la abolición de la monarquía. El propio Pedro Sánchez ha marcado distancias durante un tiempo con el rey Felipe, actitud que ha variado últimamente para hacer una defensa a ultranza de su persona probablemente porque ha advertido algo que le ha hecho pensar que no era conveniente insistir en esa línea: al rey Juan Carlos le defienden sobre todo los que conocen bien el papel que ha jugado en España durante 40 años, su apuesta firme e incuestionable por la democracia en momentos muy difíciles, y cómo paró personalmente la intentona golpista del 23-F. Por no mencionar que los que le defienden insisten en que de la misma manera que está obligado a cumplir la ley como el resto de los españoles más allá de su inviolabilidad, tiene derecho a que se le respete la presunción de inocencia como a cualquier español.

Son pocos los que mantienen esta actitud ante don Juan Carlos, pero están ahí. Sin embargo, y es paradójico, cuanto más se endurecen las críticas a don Juan Carlos, cuanto más se le ataca aún sin que se confirme la veracidad de muchas de las noticias en su contra que se publican, más se agranda el papel de don Felipe, precisamente por anteponer la defensa de la institución, de la Corona, a cualquier otra cuestión.

Es seguro que la actitud estricta del rey Felipe hacia su padre, a veces excesiva, le convierte en un contrapeso de aquellos que, poniendo como ejemplo la no ejemplaridad del rey Juan Carlos -valga la redundancia- ponen más en valor la imagen del rey Felipe, una figura que incluso algunos republicanos están dispuestos a defender por cómo ha defendido a España y a la Corona.

En todo lo relacionado con don Juan Carlos hay mucha información no contrastada y pocas certezas. Entre las certezas, que de momento ha descartado volver… y no es seguro que quiera hacerlo en un futuro. También es una certeza que desearía hacerlo, pero ya no sabe qué es mejor para España y para la Corona. Porque, es también una certeza, a pesar de lo que se dice y cuenta, y a pesar de los errores cometidos, que los ha habido y son graves, antepone la Corona y España a cualquier otro interés personal.

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