Cuarenta años
Conversación con un taxista
Hace unos días le conté a mi hija el testimonio de un taxista que me llevó a casa.
Empezamos hablando sobre la falta de responsabilidad de algunas personas frente al COVID. Me comentó que tuvo que "invitar" a bajarse del taxi a un cliente porque se negaba a ponerse la mascarilla.
Mientras me hablaba, observé que junto al volante del coche había una foto de una chica joven con pelo rizado y con gran dulzura en su mirada.
Seguimos hablando sobre la educación de los hijos en general y me contó que tenía un niño de 18 meses. Le dejaba al cuidado de los abuelos mientras trabajaba, pero ellos le daban caprichos y luego él tenía que corregirle en casa, porque ,según me decía, el niño "sabía mucho" y no quería que estuviese mal criado.
Le pregunté si su mujer trabajaba también, y cuál fue mi sorpresa cuando me dijo: “Mi mujer murió hace 10 meses”.
Su hijo tenía 8 meses cuando ella falleció de muerte súbita.
Se me hizo de repente un nudo en la garganta y tomé enseguida consciencia de aquello que siempre nos ha dicho mi madre cuando teníamos cualquier problema: “Siempre hay alguien peor que nosotros”. Y es verdad, si miramos a nuestro alrededor, así es.
Me acordé de las palabras de un gran amigo que siempre me dice que la calle es la mejor escuela de la vida. Las personas y su biografía nos hacen ser conscientes de la realidad y siempre encontraremos una referencia para ver cómo vivimos la nuestra.
Lo que experimenté durante el trayecto me hizo pensar en los problemas que rondaban mi cabeza durante esos días. El testimonio de ese taxista dándole sentido a su vida, después del dolor por el que me imagino habría pasado, fue una verdadera lección para mí.
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