Lola Arpa Vilallonga

Convertir lo gris en verde

09 de noviembre 2021 - 10:04

Eso es lo que el doctor en Arquitectura Urbana y premio FAD Enric Batlle, resumía en una entrevista. Con consternación, he podido observar en los últimos años cómo los ayuntamientos de nuestro país, en nombre del progreso, han construido kilómetros de aceras conectando las entradas y salidas de los pueblos, la mayoría de ellas con exceso de farolas multidiseño pero sin ningún árbol. Y allí están, vacías, desaprovechadas. Nadie las usa. Todos queremos caminar, pero no en espacios resecos y grises. A los humanos, como dice Batlle, nos gusta el verde y la sombra. No necesitamos que nos diseñen grandes y costosos parques decorados con parterres y especies exóticas, queremos coger la bici, el cochecito del bebé, el patinete o el bastón y poder caminar largo rato, sin parar, sin tropiezos. Una solución barata y efectiva para paliar los efectos del cambio climático sería reciclar estas inútiles largas aceras que enlazan los pueblos o las de tantos polígonos industriales abandonados, replantando un arbolado frondoso y recuperarlas para el ocio y disfrute del ciudadano.

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