Cocina creativa autodidacta

Jorge Blanca imprime su sello personal a una de sus sugerencias, siempre con una cuidada presentación.
Jorge Blanca imprime su sello personal a una de sus sugerencias, siempre con una cuidada presentación.
Eva H. Alonso / Sevilla

17 de julio 2009 - 05:01

La innovación es la clave para hacerse un hueco en el mundo de la hostelería y para tener al público contento. Casi por intuición, Jorge Blanca apostó por dar un toque "diferente" a la bodega que había abierto su padre hacía 35 años en Arahal, basándose en la cocina creativa o nueva cocina.

La Mazaroca es el nombre de este local situado en el centro del municipio y en el que conviven multitud de objetos relacionados con el flamenco con el caviar de piña y melocotón o los flamenquines de mero por bulerías. "Sigue siendo la típica bodega que era hace 35 años, pero cuando mis hermanos y yo nos metimos en el negocio, La Mazaroca fue tomando otro color. La gente ve el decorado antiguo y no se espera lo que hacemos en la cocina", asegura el cocinero Jorge Blanca. Y ese toque genuino viene de los fogones. Aunque Jorge reconoce que no ha estudiado Hostelería, siempre le había llamado la atención la cocina "y pasamos de los tradicionales saladitos a platos y tapas más creativos" que saca de recetas y a las que añade su toque especial.

A DIARIO

Al principio, era la madre quien aconsejaba al joven cocinero, pero pronto descubrió el mundo de los grandes cocineros como Arzak o Santamaría y "compro todos los libros que van saliendo, también voy a muchos sitios y me fijo en los buenos restaurantes y bares, que hay muchos" y así, de forma "autodidacta", ha conseguido una carta fija de recetas propias a las que se añaden los platos que inventa a diario. "Siempre intento sacar algo nuevo todos los días porque no hay nada peor que la monotonía. Al público hay que darle cosas nuevas para que no se aburra", reconoce Jorge.

Y parece que su gusto por los pequeños detalles y por innovar platos está dando resultado: "Abrimos todos los días del año, salvo los martes que descansamos, y la verdad es que viene mucha gente de fuera. Es difícil encontrar a alguien de Arahal", afirma el cocinero. El boca a boca es la mejor publicidad con la que se ha encontrado La Mazaroca y la visita no defrauda. "Mi padre está encantado con la marcha del negocio y también porque el público sale contento. Tenemos una buena relación calidad-precio".

CARNE Y PESCADO

La Mazaroca tiene capacidad para unas 90 personas y su carta es de lo más variada: flamenquines de mero por bulerías; capote de langostinos con queso; crepes de pollo con piñones; merluza al Tío Pepe o rodaballo con langostinos y ortiguillas, son algunas de las recetas con pescado. En cuanto a la carne, presa de paleta con moussse de pato; crocante de solomillo al horno o solomillo de buey con queso de cabra. Sin olvidar las setas salteadas con olivas -de la tierra- o el cóctel con mermelada de arándanos, crema de queso y fresas con vino dulce. "La monotonía no es buena" insiste Jorge Blanca. Por eso, si usted va hoy a La Mazaroca, donde la crisis no ha llegado todavía, puede que deguste una primicia.

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