La nevada agrava los destrozos en los caminos rurales de la Sierra Norte
Cerca de 70 kilómetros de senderos necesitan reparaciones tras las lluvias y la nieve · La afluencia masiva e histórica de coches y personas colapsó las carreteras del parque, sin que se produjeran daños de gravedad
Los caminos rurales -que ya estaban bastante dañados con las lluvias de las últimas semanas- han sido los más perjudicados por la histórica y copiosa nevada que cayó sobre Sevilla el domingo, sobre todo en la Sierra Norte, y que, pese a que dejó atrapadas durante horas a miles de personas que acudieron a disfrutar del paisaje, se saldó sin accidentes de gravedad ni daños personales. La lluvia que comenzó a caer el domingo por la noche en estos pueblos disolvió la nieve en calles y carreteras. Ayer el grueso de servicios -colegios, centros de salud, etcétera- funcionaron con normalidad y los visitantes que optaron o tuvieron que pernoctar en la zona volvieron a casa sin más equipaje que una aventura para contar. La nieve sólo quedaba ya en el campo.
Así lo explicaron los alcaldes, que a través de Carmelo Conde, regidor de Cazalla y representante socialista en la Diputación, ya han elevado a la Delegación del Gobierno de la Junta y a la Corporación provincial un avance de los daños, que afectan a casi 70 kilómetros de senderos, estratégicos para la actividad agrícola y ganadera de la comarca del Parque Natural.
El edil no pudo precisar el coste, pero hay casos, como el camino Coronado de Cazalla, que requieren de una "actuación urgente". Los ganaderos no pueden llegar a sus explotaciones. El agua había provocado hoyos y desplazamientos de cunetas. La nieve los ha embarrado. El alcalde de Alanís, Cecilio Fuentes (PA), corroboró que los caminos han sido los peor parados, algunos con grietas del tamaño de un vehículo. Al margen de ello, se ha agravado el estado en algunas viviendas que arrastraban problemas y ha habido daños puntuales en el mobiliario urbano.
Junto al balance de daños, la prioridad ahora para los alcaldes es sentarse con los responsables de las distintas administraciones para realizar un análisis sobre el colapso que se produjo en la comarca y determinar si hace falta un refuerzo de la maquinaria para contingencias de este tipo, aunque admiten que fue imprevisible en muchos aspectos, como la intensidad de la nevada. En Cazalla se pensaba que se podrían alcanzar los cuatro centímetros de espesor y se superaron los 30. No hay precedentes similares en los últimos años.
Tampoco estaba en la agenda la respuesta ciudadana. Ni en Navidad, ni en algunas ferias de muestras señeras en la comarca, como la de El Pedroso, se recuerda tal concentración de vehículos y personas en la Sierra Norte en tan poco tiempo, que se lanzaron a unas carreteras -con un carril por sentido y arcenes escuetos por las limitaciones que impone un espacio protegido- sin tener en cuenta lo que podría pasar. La mayoría de los vehículos atrapados no iban preparados con cadenas, ni sus ocupantes llevaban ropa adecuada.
"Algunos se metieron donde no debía y se les quedó el coche atascado", apunta el alcalde de Constantina, Mario Martínez. Eso sí, en su camino, no se encontraran con nadie que les advirtiera del riesgo. No ocurrió otra cosa que lo que ocurre los fines de semana veraniegos camino de las playas, con la agravante de la climatología.
El alcalde de Cazalla, donde la carretera se reabrió sobre las siete de la tarde del domingo, recuerda que una de las personas que se mostró más nerviosa fue una mujer embarazada, cumplida ya de su fecha prevista de parto. Conde apunta que la nevada comenzó sobre las doce del mediodía y las primeras quitanieves que la Consejería de Obras Públicas trasladó desde Cantillana estaban trabajando a las tres y media en la zona.
Según la Junta, fueron seis vehículos, con 12 personas, que repartieron 7.500 kilos de sal. Pese a que hubo mucha gente que no pudo volver, Pedro Rodríguez Armenteros, director general de Infraestructuras Viarias, aseguró que "en todo momento" hubo un itinerario abierto al tráfico de las carreteras Alanís-Cazalla, Cazalla-Constantina y Constantina-Lora. La Diputación, titular de estas vías, estaba repartiendo sal con su maquinaria ya desde por la mañana.
En Cazalla se llenaron hoteles y casas rurales, pero sólo seis personas optaron por quedarse en la residencia de estudiantes que habilitó el Consistorio. En Alanís, el regidor admite que la gran nevada "cogió a todo el mundo por sorpresa" y ha ocasionado importantes costes al Consistorio por las horas extras de los operarios y las medidas que tuvieron que adoptar para acoger a las casi 600 personas atrapadas en las carreteras que unen el pueblo con Gualdalcanal, Constantina y Cazalla, por lo que Cecilio Fuentes tiene claro que hace falta más equipos previstos para la nieve.
Algunas de estas personas se fueron a hoteles y casas rurales y otras fueron acogidas en casas particulares. El Consistorio tuvo que habilitar tres espacios para unas 120 personas que pasaron la noche con colchones y mantas en el gimnasio y en dos aulas de un centro educativo. El grueso emprendió la vuelta a casa ayer por la mañana. En Guadalcanal se quedaron otras 25 personas, que pudieron regresar ayer.
Además de a muchos visitantes, la Guardia Civil tuvo que rescatar sobre las diez de la noche a unos diez realeros (personas que cuidan de las manadas de perros que se utilizan en caza mayor) atrapados en la finca El Membrillo, entre San Nicolás y Cazalla, y que no podían utilizar los todoterrenos.
En el plano más positivo, lo que sí admiten los responsables políticos es que se trató de una jornada histórica en ventas y ocupación de bares, restaurantes y alojamientos.
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