Escapadas

Un paseo por la ruta de los molinos en la ribera del Guadaíra

Molino del Algarrobo.

Molino del Algarrobo.

Los amantes de las rutas tienen una cita ineludible con los históricos molinos del municipio de Alcalá de Guadaíra. Cada uno de ellos representa su propia historia y es capaz de transportar al visitante a tiempos de la conquista castellana. 

Esta ruta a pie de 2 kilómetros carece de dificultad, y está pensada para que los turistas la completen en un tiempo promedio de una hora. Es por ello que, por sus grandes atractivos y el escaso tiempo de duración, es una alternativa perfecta para hacer algo diferente con los más pequeños, quienes también disfrutaran de los molinos y su historia. 

Se recomienda que la ruta comience en el Hotel Oromana y culmine en el parque de San Fernando. Por el camino se irán descubriendo grandes secretos de un pasado no tan lejano.

Molino de Benarosa

El molino de Benarosa se sitúa en el parque de Oromana, a la derecha del río Guadaíra. Su nombre es de origen islámico (Banu Arusa), lo que, unido a la referencias documentales, permite establecer su construcción antes de la conquista cristiana en el siglo XIII.

Compuesto por una torre, dos naves de planta rectangular y un tejado a dos aguas, esta edificación representa la imagen de un molino de río, es decir, obtenía la energía necesaria para su movimiento de las aguas fluviales. 

La casa del molinero se encuentra muy cerca del molino. Este establecimiento de dos plantas se ha usado como vivienda y almacén hasta mediados del siglo XX, cuando la profesión cayó en desuso. 

Molino de San Juan

También ubicado en el margen derecho del Guadaíra, a escasos metros del molino de Benarosa, su nombre hace referencia a que, después de la conquista, este molino fue propiedad de la Orden Militar de San Juan de Tocina, que lo recibieron como una ofrenda por hacer luchado contra los musulmanes. 

Este molino de río presenta una cubierta a cuatro aguas y una gran sala de molienda. Una importante presa se encarga de que el agua del río llegue a sus tres bocas que, a su vez, se dirigen a las piedras de moler. 

La nave de las piedras, cubierta con bóveda de medio cañón, protege los cubos, y en 1998 fue reconstruido el azud que conecta el molino con la orilla izquierda del Guadaíra. Esta, junto con otras modificaciones a lo largo de los años, ha provocado que su imagen esté muy lejos de la original.

Molino de Oromana

Entre el molino de Benarosa y el de San Juan, se ubica este otro, construido en el siglo XVII y, actualmente, habilitado como mirador

Al contrario que los dos anteriores, este es un molino de arroyo, lo que implica que su energía la obtiene del movimiento acuático de un manantial que brota de la ladera izquierda al río.

En la actualidad, solo se conserva la construcción de ladrillo con el que se recubrían las cañerías que conducía el agua hasta el mecanismo de molienda sobre un gran arco de medio punto. Por su parte, como ya se ha mencionado, la torre de la construcción se ha reformado para ser convertida en mirador.

Molino del Algarrobo

Este molino de río se encuentra en la ladera izquierda del Guadaíra. Cuenta con una torre culminada en una azotea almenada. En la parte delantera se dispone un porche empleado, en su momento, como zona de carga y descarga del grano y la harina, mientas que en la parte trasera, sobre el curso fluvial, se sitúan dos salas de molienda sucesivas.

El azud, por su parte, se encargaba de conectar el molino con la orilla derecha del Guadaíra, donde se encontraba el molino de La Caja, actualmente destruido para la construcción de una fábrica de harinas en el siglo XIX. Ambos molinos compartían azud, y existen indicios documentales de que pertenecían al monasterio de San Jerónimo de Buenavista, en el barrio de San Jerónimo de Sevilla capital.

En el año 2003 fue sometido a un importante proceso de restauración, el más notable de todos los molinos que componen la ruta. 

Ermita de San Roque

Esta construcción data del siglo XVI, y es popularmente conocida como El Calvario, ya que es nombre del cerro sobre el que se ubica.

Recibió el nombre de San Roque en honor al santo protector contra la peste, una enfermedad que amenazaba a la población en aquellos momentos. 

Esta ermita adquiere especial protagonismo en la madrugada de cada Viernes Santo, jornada en la que es tradición la subida de la imagen de Jesús Nazareno al Monte del Calvario. Además, en su interior, este templo atesora una talla de Nuestra Señora de Belén datada de 1570.

Molino de la Tapada

Muy cercano al casco histórico de la ciudad se encuentra este molino de arroyo, ubicado en el margen izquierdo del río. El agua que movía su mecanismo procedía de la Fuente del Piojo, de debajo del cerro en el que se encuentra la ermita de San Roque.

El molino, propiedad originaria del duque de Alcalá, se compone de dos plantas y una azotea transitable. En la planta inferior se situaban las piedras de molienda mientras que la superior se empleaba como almacén, en ocasiones, como la vivienda del molinero.

La zona exterior se orienta hacia al al río y estaba protegida por un muro que aislaba parcialmente la entrada del agua cuando crecía el cauce.

El Bosque

La zona que se cataloga como El Bosque se encuentra entre los molinos del Algarrobo y la Tapada. Antes, acceder a este espacio era muy difícil debido al terreno, pero ha sido reformado recientemente y ahora es posible disfrutar del entorno.

Los árboles que predominan en esta zona son los almeces, un tipo de árbol mediterráneo que suele crecer en zonas húmedas y de forma rápida. 

Puente de Carlos III

Este puente de piedra conecta Alcalá de Guadaira con los municipios de Dos Hermanas y Utrera. Existen numerosos historiadores que aseguran su origen romano, sin embargo otros discrepan ya que no se han encontrado evidencias escritas

Sea cual sea su procedencia, el puente está compuesto por siete arcos sobre estribos y, debido al desgaste sufrido por el tráfico de vehículos, se ha visto expuesto a numerosas reconstrucciones .

Parque de San Francisco

Este parque ubicado en el margen derecho del río ha sido restaurado recientemente, y es la mejor opción para finalizar la ruta y descansar.

Antiguamente era la huerta del monasterio de San Francisco, donde también se encontraba un molino de arroyo de nombre homónimo construido a principios del siglo XVII.

Pese a sus reformas, a día de hoy aún quedan huellas de la huerta en el crecimiento de los naranjos agrios, muy valorados en la confitería. 

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