Provincia

Dos policías francos de servicio salvan la vida a un hombre en La Algaba

  • Los agentes reanimaron a un hombre que se había desvanecido en el interior de un bar el mediodía del domingo

La Peña Rociera, donde ocurrieron los hechos. La Peña Rociera, donde ocurrieron los hechos.

La Peña Rociera, donde ocurrieron los hechos. / M. G.

Dos policías francos de servicio salvaron la vida el pasado domingo a un hombre en La Algaba. El hombre se había desvanecido en un bar de esta localidad y fue asistido por los dos policías, que lo reanimaron y estabilizaron hasta la llegada de los servicios de emergencias, que trasladaron al paciente a un centro de salud del municipio.

Los dos agentes son Luis Miguel Herrera, policía local de La Algaba; y Juan Antonio Velasco, policía nacional destinado en la Brigada Móvil de Atocha, perteneciente a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de Madrid. Sobre las dos de la tarde del domingo, ambos policías se encontraban en el bar Peña Rociera de La Algaba, junto con unos amigos y familiares.

Los dos agentes vieron cómo, de una de las mesas paralelas a la suya, se levantaron varias personas a toda prisa y acudieron al interior del establecimiento, puesto que habían sido requeridas por la persona que regenta el bar. Inmediatamente, el dueño del local se dirigió al policía local, al que conocía por su profesión y por ser vecino del municipio.

El propietario del negocio pedía al agente que acudiera al interior del bar, ya que había un señor que se había desvanecido y no respondía. El policía local, acompañado por el nacional que estaba con él, acudió al interior del bar para interesarse por lo ocurrido. 

A su llegada al mostrador, los dos agentes observaron a un hombre de espaldas que estaba siendo agarrado por dos personas más. El hombre emitió un gran ronquido y perdió el conocimiento, cayendo al suelo y siendo sostenido por las personas que lo agarraban como buenamente podían. 

Uno de los policías llamó al 112 mientras que el otro inició las maniobras de reanimación. En un primer instante, y con bastante dificultad debido al estado de rigidez que presentaba el cliente, se le extrajo la lengua, que ya se estaba tragando y le estaba provocando la asfixia.

Tras varios minutos practicando maniobras básicas de reanimación, los dos policías consiguieron estabilizar al cliente, colocándolo en posición de seguridad hasta la llegada de los servicios sanitarios, quienes lo trasladaron al centro de salud de la localidad.

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