Betis Rubi y una coraza para la medular

William Carvalho, en un entrenamiento de este verano. William Carvalho, en un entrenamiento de este verano.

William Carvalho, en un entrenamiento de este verano. / Miguel Ángel González

La pretemporada del Betis ha dejado múltiples lecturas y no sólo la necesidad de reforzar la delantera. Con el cambio de esquema planteado por Rubi, el técnico también viene realizando pruebas en la medular, a la búsqueda de esa coraza que permita tanto mejorar el sistema defensivo como otorgar libertad a los jugadores de ataque. Con William Carvalho como faro de las operaciones, el entrenador verdiblanco necesita hallar al escudero del portugués, esa pieza del engranaje que todavía el verano no ha sido capaz de resolver.

Con Andrés Guardado fuera durante el verano, salvo en la gira mexicana a la que acudió como referente del Betis en su país, ninguna alternativa de las probadas por Rubi ha ofrecido el rendimiento deseado. Javi García, Camarasa o Kaptoum han aparecido como acompañantes de William e incluso Rubi ha tirado del joven Ismael, un canterano que ha encandilado de tal forma al técnico que incluso cuenta con él como una opción para el estreno liguero, aunque tampoco se lo quiere cargar de responsabilidad.

Esta circunstancia ha provocado que en el Betis se plantee la posibilidad de acudir al mercado para buscar un especialista en el mediocampo, un refuerzo que no estaba previsto inicialmente pero que ahora completaría los perfiles disponibles en la plantilla. Aunque la prioridad sea el delantero, e incluso se considere indispensable contar con un segundo lateral izquierdo, los técnicos también apuntan esa incorporación como una posible mejora en el nivel del equipo.

Una de las funciones de la pretemporada pasa por desvelar nuevas necesidades en el equipo y más en el caso del Betis, con la llegada de un nuevo entrenador que implica también un cambio de ideario. Con Quique Setién al frente, el equipo verdiblanco tenía un estilo muy definido, más allá de que los resultados no acompañasen en 2019 hasta desembocar en el adiós del entrenador. Adaptar los perfiles de la plantilla a los planes de Rubi es una de las tareas de esta planificación y esa necesidad de reforzar la medular empieza a contar para los técnicos.

El propio entrenador verdiblanco ha dado un giro a la composición de la medular durante este primer mes al frente del equipo. Si al inicio definió un 4-3-3 con dos interiores acompañando al pivote, la llegada de Nabil Fekir supuso una variación. El francés aparece más cómodo como mediapunta o segundo punta, lo que ha provocado que en los últimos partidos Rubi haya apostado por un 4-2-3-1 que incluso por momentos se dispuso como un 4-4-2 con Fekir junto al hombre más adelantado.

La calidad técnica del francés marca diferencias cuando aparece cerca del área rival, de ahí que Rubi quiera que esté reciba en esas posiciones, aunque posea libertad de movimientos para bajar hasta la medular a ejercer de enganche.

Sergio Canales, en el entrenamiento del pasado viernes. Sergio Canales, en el entrenamiento del pasado viernes.

Sergio Canales, en el entrenamiento del pasado viernes. / Juan Carlos Muñoz

La adaptación a las cualidades de Fekir también han cambiado las apariciones de Canales. Si el cántabro estaba habituado el pasado año a ocupar posiciones interiores, en esta pretemporada se lo ha visto partiendo más desde la banda e incluso con obligaciones defensivas para ayudar al lateral correspondiente. Aunque Canales demostró una gran capacidad de trabajo durante su primera temporada como bético, su perfil, al menos hasta adquiera una mejor condición física, no aparece ahora mismo como el adecuado para jugar junto a William en el doble pivote.

En las dos últimas pruebas del verano, ante la Unión Deportiva Las Palmas y ante el Deportivo, Rubi ubicó a Kaptoum junto a William Carvalho para aprovechar el dinamismo y capacidad de trabajo del camerunés como escudero del portugués. Pero esa combinación tampoco ha acabado por despejar las dudas, de ahí que el técnico espero a un Guardado que necesita más entrenamientos e incluso plantee esa posibilidad de incorporar a otro jugador antes del final del mercado.

El Betis ha evidenciado en la pretemporada la necesidad tanto de mejorar el balance defensivo en los repliegues como también la presión tras pérdida, dos funciones decisivas para cualquier mediocentro. Aunque los técnicos confían en que el equipo se active en esta última semana de preparación, Rubi le sigue dando vueltas a esa coraza en la medular que permita aprovechar los recursos ofensivos.

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