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Así te transformas cuando empiezas a tener amor propio

Así te transformas cuando empiezas a tener amor propio

Así te transformas cuando empiezas a tener amor propio

Hay un momento de tu vida que marca un cambio para siempre dentro de ti. Ese instante en el que tu cerebro despierta y reacciona diciéndote que tienes que mirar por ti, pero no desde el egoísmo, sino desde el autocuidado. Se llama amor propio y la mayoría de la gente no lo pone en práctica porque les han enseñado a que el amor tiene que ser hacia los demás y no hacia uno mismo ya que mostrártelo parece de personas egoístas y narcisistas.

Pero debes pensar una cosa, que el amor propio es el único que existe para siempre. A veces cuesta encontrarlo, pero una vez que lo haces, no lo dejas escapar. Es un amor puro, de ser generoso contigo mismo porque te empiezas a tratar de otra manera y cuando lo descubres, empiezas a poner límites para que nadie lo perturbe. 

El amor propio no es ser egoísta

La psicóloga Cristina Muñoz asegura que "El amor propio es la mayor garantía de amor hacia los demás porque cuando verdaderamente entiendes qué es el amor propio, la autoestima y comprendes que simplemente se trata de que cuando quieres mucho a alguien, quieres lo mejor para esa persona y si te quieres a ti, querrás lo mejor para ti, empiezas a relacionarte y a tratarte como necesitas". Por tanto, concluye Muñoz: "mantendrás vínculos mucho más positivos que no estarán basados en la demanda, lo que me tienes que dar y dejas de perseguir continuamente que alguien esté de manera perpetua atendiéndote o, peor aún, desatendiéndote". 

Cuando cultivas el amor propio, también estás cultivando el amor hacia los demás. Empiezas un proceso de liberación de cargas: personales, sociales y emocionales. Tienes que despedirte para siempre de la persona que eras y las despedidas duelen. El proceso de transformación y duelo, duele.

Tienes aprender a conectar con tus acciones, con lo que sientes y a desaprender el tener en cuenta los prejuicios del qué dirán y enfrentarte al miedo al rechazo porque hay quien no se tomará bien que le hayas puesto límites al abuso y al aprovechamiento por falta de ellos.  

En este sentido, para poder tener total libertad, tienes que invalidar de tu mente las opiniones de los demás porque lo que piensen ellos, es cosa de ellos. Si poner en práctica tener amor propio, produce un efecto negativo en esa relación, no te culpes, ni tomes posturas victimistas porque es una práctica que destruye la autoestima. Tienes que buscar soluciones y el victimismo contribuye a la descalificación propia.  

Cómo saber que cultivas el amor propio

La psicóloga Patricia Ramírez explica las siete características que identifican a una persona con amor propio:

1. Valoras tu tiempo

Cuando decides cuidarte, te dedicas tiempo y respetas el tuyo y el de los demás. 

2. Eliges hábitos de vida saludable

Valoras tu cuerpo y tu mente y lo cuidas como un tesoro. Para ello, haces actividad física, comes de forma saludable, dedicas tiempo al descanso y a ti mismo. 

3. Eres consciente de que mereces cosas buenas

Cuando llegan momentos bonitos a tu vida, no te sientes culpable por disfrutarlos. Más bien tratas de saborearlo todo lo que puedes. No estás pensando en “ya verás tú como enseguida me va a venir algo negativo”.

4. Sientes agradecimiento

Cuando le prestas atención a tus necesidades y a los aspectos positivos que se presentan en tu vida, sientes que la vida te está haciendo un regalo y te sientes agradecido por ello

5. Reconoces tus talentos y te responsabilizas de tus éxitos

Nadie tiene la responsabilidad de darte lo que te falta, al igual que tú no tienes tampoco esa responsabilidad con nadie, por lo que eres consciente de que eres el único responsable de las cosas buenas que te pasan, aunque también haces lo mismo con tus fracasos.

6. Identificas y atiendes tus necesidades

Sabes reconocer qué necesitas en cada momento escuchando a tus emociones. Te cuidas porque sabes qué te hace falta.

7. Dedicas tiempo a conocerte

¿Cuánta gente hay estudiando y formándose en idiomas, en carreras universitarias, pero no tienen ni idea de qué necesitan, de cómo son o de qué tienen que cambiar? Una persona que se siente valiosa se conoce a sí misma.

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