El Palquillo

El Cristo de la Buena Muerte ya se encuentra en el taller de Pedro Manzano para su restauración

  • El Crucificado de los Estudiantes será intervenido durante los próximos 4 meses.

El Crucificado de la Buena Muerte es introducido en el cajón para su traslado. El Crucificado de la Buena Muerte es introducido en el cajón para su traslado.

El Crucificado de la Buena Muerte es introducido en el cajón para su traslado. / M. G.

El Cristo de la Buena Muerte, titular de la Hermandad de los Estudiantes, fue trasladado ayer al taller de Pedro Manzano donde será restaurado durante los cuatro próximos meses, tal y como aprobó el cabildo de hermanos la pasada cuaresma. El coste de la actuación es de 12.000 euros.

El restaurador Pedro Manzano realizó en 2017 un informe diagnóstico del estado de conservación del Crucificado, que incluyó un estudio mediante imágenes médicas (TAC y tomas radiográficas). La Universidad de Sevilla solicitó a la Comisión Provincial de Patrimonio el correspondiente permiso de intervención, que incluirá la revisión de los ensambles, consolidación y cierre de fisuras; consolidación y valoración del estado de conservación de los elementos metálicos así como de su función en la actualidad con el fin de determinar su posible extracción y sustitución por espigas de madera.

Asimismo, se realizará corrección del desencuentro en la unión de la mano izquierda a la cruz; la fijación de las zonas de la policromía que presenten riesgo de desprendimiento; la limpieza mecánica del polvo y la suciedad superficial; la reintegración de las lagunas de preparación con la misma composición a la del original; la reintegración cromática no diferenciada de estas lagunas y desgaste de la línea de agua de ambos ojos, las cejas y el nacimiento del cabello en el contorno del rostro; así como la protección final mediante la utilización de resinas sintéticas estables y duraderas, ajustando el punto de brillo.

Un momento del traslado de la imagen. Un momento del traslado de la imagen.

Un momento del traslado de la imagen. / M. G.

El Cristo de la Buena Muerte es una escultura en madera policromada, encargada en 1620 al imaginero Juan de Mesa por el padre Pedro Urteaga, prepósito de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús. Una vez fueron expulsados los Jesuitas de España en 1767 por Pragmática Sanción de Carlos III, la Universidad de Sevilla se traslada a la Casa Profesa de la orden en la calle Laraña, asumiendo la titularidad de la iglesia de la Anunciación y de la mayor parte de bienes patrimoniales de los jesuitas; entre ellos, la imagen del Crucificado de la Buena Muerte. Desde 1924, año de su fundación, el Cristo de la Buena Muerte es imagen titular de la Hermandad de los Estudiantes.

La imagen fue restaurada en 1983 por el profesor Francisco Arquillo tras sufrir una caída durante un traslado. Durante la restauración se descubrió en el interior de la cabeza un documento o nota que confirmaba la autoría de Juan de Mesa. Posteriormente, en 1994 se realizó la gran intervención en Madrid y 2004 también se acometieron trabajos de restauración.

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