Comienza la restauración del retablo de Ánimas de la hermandad de San Bernardo

En primer lugar se acometerá el proceso de intervención sobre el lienzo, obra de Herrera el Viejo

El estado de conservación que presentaba era deficiente

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El equipo de Musae durante el proceso de inicio de intervención
El equipo de Musae durante el proceso de inicio de intervención

El equipo de trabajo de MUSAE retiró en la tarde de este pasado miércoles el retablo de Ánimas de la hermandad de San Bernardo, al objeto de iniciar su proceso de restauración. En primer lugar se ha acometido la retirada del lienzo, obra de Francisco de Herrera el Viejo, para ser intervenido en la sede de esta entidad formada por Esther Soler y Ana Cordero, que contará además con el restaurador Darío Ojeda en todo el proceso.

La obra fue adquirida por la hermandad sacramental en el primer tercio del XVII
La obra fue adquirida por la hermandad sacramental en el primer tercio del XVII / Musae

La restauración íntegra del retablo se realizará gracias al desarrollo del programa de subvenciones para la conservación de bienes muebles del patrimonio histórico de carácter religioso de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Dentro de la propuesta de intervención se realizarán estudios radiográficos, fotográficos, químicos e histórico-artísticos, estos últimos dirigidos por el historiador del arte Ramsés Torres. La restauración será integral puesto que el estado de conservación es deficiente.

La obra

El lienzo de El Juicio Final fue encargado en 1628 por la Hermandad Sacramental de San Bernardo, una de las instituciones más relevantes del antiguo arrabal desde su fundación en 1570. Además de su función principal de culto al Santísimo Sacramento, la corporación tenía como una de sus misiones fundamentales la sepultura de sus hermanos difuntos, motivo por el cual incorporó como segundo titular a las Ánimas Benditas del Purgatorio.

Este contexto explica la iconografía de la obra, concebida como una llamada a la reflexión sobre lo efímero de la vida, tema recurrente en el barroco. Para dignificar aún más la pintura, en 1692 se encargó el retablo que la alberga al prestigioso retablista Fernando de Barahona.

La importancia patrimonial del conjunto queda refrendada por su catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1995, figurando además en el Inventario de Bienes Muebles de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Tanto el cuadro como el retablo pueden contemplarse actualmente en la nave de la epístola de la Parroquia de San Bernardo, donde la Hermandad los conserva y pone a disposición de toda la ciudadanía.

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