Arenas 'recoloca' a sus hombres en el PP de Sevilla

José Luis Sanz será reelegido presidente en el congreso que se celebra mañana · El joven concejal Beltrán Pérez puede salir reforzado del cónclave como nuevo número tres del partido

Arenas 'recoloca' a sus hombres en el PP de Sevilla
Arenas 'recoloca' a sus hombres en el PP de Sevilla
Carlos Navarro Antolín

28 de noviembre 2008 - 05:03

La provincia es la clave, el futuro y hasta el asidero para justificar la permanencia del actual equipo del PP andaluz. Casi nadie duda en el partido de una tesis: "Todo sería de otra forma si no fuera por los malos resultados en la provincia de Sevilla". José Luis Sanz es el hombre que tendrá que pilotar en los próximos años la conquista de buena parte del mapa electoral provincial de Sevilla para ayudar a su jefe, Javier Arenas, a lograr los ocho diputados que necesita para la mayoría absoluta en Andalucía. Los pueblos de Sevilla son el gran objetivo, donde los socialistas barren una y otra vez en cada cita electoral y le sacan cinco diputados autonómicos de ventaja a los populares. Las cábalas del entorno de Arenas, que mantendrá intacto su control del PP sevillano, para las elecciones de 2012 pasan por sacar un diputado más por Granada, otro por Huelva y por registrar un crecimiento más que fuerte en Sevilla. Cádiz, Almería, Málaga, Córdoba y Jaén son plazas dificilísimas para arañar algún diputado más. El objetivo es hacerse, al menos, con la vitola de ganadores en las urnas, aunque se reconozca de partida que las opciones de gobernar son escasas si no se logra la mayoría absoluta.

El XII Congreso del Partido Popular de Sevilla que se celebra mañana se desarrollará en un escenario de calma como consecuencia de la concurrencia de una única candidatura, la del actual presidente José Luis Sanz, elegido en su momento por la junta directiva provincial del partido, una vez que su antecesor, Ricardo Tarno, fue incluido en la lista al Congreso de los Diputados. Sanz adolece aún de la falta del espaldarazo otorgado por un congreso del partido. A partir de mañana lo tendrá. Su secretario general, Juan Bueno, también. Repiten los números uno y dos. Ambos tendrán la tarea de darle el vuelco a la provincia, donde la hegemonía del PSOE se antoja casi inalterable. El PP sólo gobierna -ya sea en solitario o en coalición- en Tomares, Bollullos de la Mitación, Morón de la Frontera, Pilas, Marchena, Espartinas, Bormujos, Villaverde del Río y Alanís de la Sierra. Una cantidad ínfima de pueblos en comparación con el total de 105 municipios de la provincia sevillana, donde el puño y la rosa convierten el escenario prácticamente en monocolor. "Provincias como Málaga, Granada o Huelva ya ayudan lo suficiente en las elecciones autonómicas, pero en Sevilla tenemos un auténtico agujero negro", asevera un destacado militante del PP sevillano, que coincide con la tesis pública del propio presidente regional, que calificó recientemente los resultados en la provincia de Sevilla de "banderillas negras" para los intereses regionales del partido de la gaviota.

Sanz tendrá por fin la oportunidad de elegir su propio equipo, pues ha venido gobernando el partido con el heredado del anterior presidente, Ricardo Tarno. Las únicas claves de interés de esta cita congresual están en el tercer nivel de altos cargos, puesto que las vicepresidencias, al menos hasta ahora, han sido simbólicas, recayendo en los portavoces del Ayuntamiento y la Diputación, respectivamente. Algunos sectores apuntan a la posibilidad, más que firme, de que el concejal Beltrán Pérez, portavoz adjunto del grupo municipal, obtenga una cuota de poder considerable de cara a la gestión del partido en la capital. Tal vez una vicesecretaría general de ámbito local o un cargo de nuevo cuño, lo que encajaría con quienes defienden que el PP de Sevilla debe funcionar con dos vicesecretarías generales, una local y otra provincial. Otros concejales de la capital entrarán también en la nueva ejecutiva, pero en cargos de menor peso.

Revestido a partir de mañana de la legitimidad de un congreso, Sanz tendrá que aplicar la fórmula de la furgoneta a los pueblos de la provincia, la misma que predica Arenas para toda Andalucía. La gran tarea pendiente es conseguir candidatos clave en pueblos donde la implantación del PP es casi testimonial. Sanz tiene que reclutar en tres años a personas con un mínimo arraigo en cada municipio, a militantes o simpatizantes con capacidad para llevar a cabo la campaña puerta a puerta que a él mismo le dio tan buenos resultados en Tomares, un municipio en el que se quedó al borde de lograr la mayoría absoluta y donde gobierna con el apoyo del único concejal del Partido Andalucista.

Sanz tiene en sí mismo el modelo a implantar en el rosario de municipios en los que el PP históricamente no toca poder. Este licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y hombre de la máxima confianza de Arenas, demostró en las últimas municipales que no hace falta ser locuaz, ni populista, ni un hombre con especial carisma, ni siquiera llevar toda la vida residiendo en un municipio concreto, para recuperar para el PP una de las alcaldías más golosas del Aljarafe -con una de las rentas per cápita más altas de la provincia- perdida en favor de los socialistas desde los tiempos de Alejandro Duque. El propio Sanz es calificado por sus correligionarios como un hombre "normal y corriente", que carece de espectacularidad, que no es ninguna eminencia de la retórica y que lleva una "vida ordinaria". Con pocos años como vecino de Tomares, pero que con un buen programa electoral -con propuestas que generaron y siguen generando debate como la del teleférico hacia la capital- ha sido capaz de sumar apoyos y de capitalizar el descontento ciudadano hacia la gestión de la alcaldesa Antonia Hierro, cuya figura se fue desgastando por el paso de los años y por la polémica de la escolta de agentes de la Policía Local en la boda de su hija. Sanz también ha disfrutado de la pizca de suerte que todo político precisa: la división interna de los socialistas tomareños le favorece al no depender ya en exclusiva del apoyo del edil andalucista ante una hipotética moción de censura.

Además de luchar contra el hándicap del PP a la hora de buscar candidatos solventes en la provincia y de implantar el modelo del puerta a puerta, Sanz tiene claro que debe movilizar periódicamente a los cargos institucionales del partido por todos los municipios sevillanos. Los diputados nacionales, los regionales, los concejales de la capital si fuera necesario y el senador del PP deben contribuir a vender la marca del partido en aquellos verdaderos fortines del PSOE que lastran una y otra vez las expectativas de los populares en la provincia. El lema oficial del congreso es La hora de Sevilla, pero el lema oficioso bien podría ser Menos clase club y más furgoneta por las comarcas.

De este congreso no es previsible que se derive un enfrentamiento entre el aparato político y el grupo municipal. "El presidente provincial rara vez interviene en los asuntos de la capital". El líder municipal del PP, Juan Ignacio Zoido, ha consensuado con Sanz el texto de su ponencia política en un almuerzo celebrado el día antes del anuncio a la prensa del contenido de su discurso. Evita así cualquier suspicacia en las vísperas de un congreso que será una balsa de aceite.

Sanz ha tenido que salvar algunos escollos en la carrera hacia su primera presidencia del PP sevillano con equipo propio y legitimidad congresual. El concejal capitalino Joaquín Peña, un experto en temas de turismo, realizó en verano una ronda de contactos con una gran cantidad de dirigentes del partido para pulsar sus posibles apoyos en caso de formalizar una candidatura. No tardó mucho en darse cuenta de que una cosa eran las opiniones que recibía en privado y otra la verdadera disposición de sus interlocutores a firmarle los avales. Peña desistió. En el comité ejecutivo provincial de finales de septiembre realizó una sonada intervención. Admitió que había sondeado a muchos presidentes locales y militantes para tratar de liderar una lista propia, pero admitió que había optado finalmente por no provocar divisiones. Peña se llevó una fortísima ovación, de las que no se recuerdan. Otra opción como lista alternativa con la que se especuló en verano fue la de Javier Jiménez, teniente de alcalde en Espartinas, de la que es conocida su escasa afinidad con el anterior presidente provincial, Ricardo Tarno. De Jiménez se dijo que contaba con el apoyo de Antonino Gallego, alcalde de Bollullos de la Mitación que se quedó a las puertas de cumplir su sueño de ser diputado nacional, ya que Soledad Becerril impuso a Albendea en las listas en puesto de salida.

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