Historia

Cervantes, el recaudador de impuestos

  • El genio de las Letras trabajó en La Puebla de Cazalla en un periodo hasta ahora desconocido.

El archivero de La Puebla de Cazalla, José Cabello, encontró hace un año un auténtico tesoro entre los documentos históricos municipales del municipio que ahora se publicará y se difundirá de manera pública. En su tarea cotidiana de rescatar y estudiar las escrituras notariales para su posterior digitalización, el archivero halló un documento inédito sobre el genio de las letras españolas Miguel de Cervantes.

En concreto, este documento proporciona datos hasta ahora desconocidos y que permiten aclarar algunos aspectos de la vida de este personaje insigne: Cervantes fue recaudador de impuestos en esta villa sevillana. Esta faceta de su vida, hasta ahora no documentada, se produjo en un difícil momento de su vida, en el cual sus acreditados biógrafos consideran se encontraba residiendo en Sevilla, vacante y sin oficio.

El documento es una carta o escritura de obligación, otorgada por el Consejo, Justicia y Regimiento de La Puebla de Cazalla, esto es por su Ayuntamiento, a favor del comisario de abastos Miguel de Cervantes y Saavedra. Así el 5 de marzo de 1593, Miguel de Cervantes se encontraba prestando servicios al rey Felipe II en calidad de comisario de abastos para requisar a sus vecinos el trigo y cebada necesarios para contribuir al abastecimiento de los galeones de la Flota de la Carrera de Indias. En el manuscrito, Cervantes manifiesta que llega a esta villa por mandato de Cristóbal de Barros, entonces primer proveedor de la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias.

Los oficiales del "Ayuntamiento" que recibieron personalmente a Cervantes convinieron con éste a entregarle 130 fanegas de trigo y 20 fanegas de cebada, que el comisario recogería el sábado día 13 de marzo. Satisfecho, el escritor de El Quijote, declara estar presente en el acto de otorgamiento de la escritura y que acepta la totalidad del pacto, rubricando la carta tanto él como los oficiales del Consejo, los testigos y el escribano.

Con este documento cervantino, otorgado hace 421 años, queda acreditado que Miguel de Cervantes no se encontraba vacante y sin oficio en Sevilla entre los meses de enero y julio del año 1593, como hasta ahora se suponía, sino más bien lo contrario. Ese viernes 5 de marzo, Cervantes se encontraba presente en La Puebla de Cazalla requisando trigo y cebada para su majestad el Rey Felipe II, a quien continúa prestando sus servicios en calidad de comisario de abastos, y que permaneciese en la villa hasta el sábado día 13 del mismo, fecha prevista para que el Ayuntamiento le entregara el grano prometido y por el cual Cervantes ya le había pagado, por adelantado y en metálico, la cantidad de 1.940 reales.

El hallazgo abre las puertas a otras líneas de investigación sobre el paradero y servicios prestados por Cervantes a la Corona en un período de su vida tan interesante como desconocido y que se encargará de difundir José Cabello.

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