Día Mundial del Niño Prematuro Nutrición a la carta para bebés prematuros

  • La leche humana donada es un sustituto de la lactancia materna que ha alimentado a un centenar de neonatos del Hospital de Valme desde 2017.

  • Este 'oro líquido' actúa como tratamiento contra la enterocolitis y favorece la tolerancia digestiva.

  • Especial: 'Bebés prematuros, dos edades y una vida'

Dos especialistas explican las ventajas de la leche materna. / Víctor Rodríguez

La vulnerabilidad de los prematuros es incuestionable. Una de las secuelas de la inmadurez de estos bebés es su incapacidad para succionar. Además, la anticipación del alumbramiento lleva asociada, en muchos casos, la insuficiente producción de leche materna en las parturientas, lo que dificulta la alimentación de los neonatos. La solución más recurrente es decantarse por la nutrición a partir de leche humana donada (LHD), porque está demostrado que previene enfermedades como la enterocolitis necrotizante y mejora su tolerancia digestiva. 

Una enfermera prepara una dosis de leche para un prematuro en el Valme. Una enfermera prepara una dosis de leche para un prematuro en el Valme.

Una enfermera prepara una dosis de leche para un prematuro en el Valme. / Víctor Rodríguez

La importancia de este bien para el desarrollo de los neonatos anima a descubrir, en el Día Mundial del Niño Prematuro, cómo funciona el sistema de donación de LHD. El Hospital de Valme es el primer centro satélite receptor de leche donada de Andalucía occidental. Este proyecto añade a sus programas de humanización neonatal la captación de donantes y la recepción del valioso "oro líquido" que estas madres ofrecen de forma altruista y de la que, desde 2017, se han beneficiado unos 100 bebés.

Su cometido es servir de enlace entre las mamás donantes y el Banco de Leche Materna correspondiente, en este caso el del Hospital Virgen del Rocío, donde se procesa y clasifica la LHD. Pero, ¿cuál es el perfil recomendado para ser donante de leche?

Cómo ser donante de LHD

"Cualquier madre que amamante a su hijo es candidata a convertirse en donante", explica Rosa Cañete, supervisora de Enfermería de la Unidad de Neonatología del Valme. Para lograrlo hay que "demostrar que la aspirante tiene un buen estado de salud", por ello se le realiza "una entrevista sobre hábitos y se le practica una analítica completa; si los resultados son satisfactorios, se le daría de alta como donante y se la proveería con toda la información y el material necesarios para su cometido, como biberones estériles o pegatinas para clasificar la leche, además de un pase para el aparcamiento que facilitaría su acceso al centro", explica.

La técnica de extracción de leche debe ser "lo más aséptica posible", incluyendo el lavado de manos y el uso de mascarilla, gorro para el cabello, kit de extracción y una bolsa para su esterilización en el microondas. 

Una vez obtenida, la leche cruda debe congelarse de inmediato en un espacio reservado exclusivamente para ello, que evite que se acidifique y pierda sus propiedades. 

"Cuando se acumulan varios biberones, normalmente entre 10 y 15, las madres los trasladan en una nevera al centro satélite del Valme, que registrará las donaciones en el programa informático Gala y, más tarde, las trasportará al Banco Central de leche humana, controlando siempre la temperatura a la que se encuentra", indica la supervisora de Enfermería.

Dos trabajadoras de la Unidad de Neonatología atienden a un prematuro en su incubadora. Dos trabajadoras de la Unidad de Neonatología atienden a un prematuro en su incubadora.

Dos trabajadoras de la Unidad de Neonatología atienden a un prematuro en su incubadora. / Víctor Rodríguez

Así funciona un banco de leche materna

Una vez la leche ha llegado al Virgen del Rocío comienza el proceso de control bacteriológico. Se pasteuriza y se analizan sus características en relación a la grasa, acidez, proteínas o azúcares que contiene, determinando así su calidad. Es muy importante, además, saber la edad del bebé de la donante para conocer qué tipo de leche suministra: calostros, intermedia o madura

La doctora Eva Torres Begara, responsable del servicio de Pediatría del Valme, explica que "hLa LHD es la mejor alternativa a la leche de la propia madre para alimentar al recién nacido prematuro o gravemente enfermo. Al promover la tolerancia oral de manera más precoz permite retirar antes la nutrición parenteral y los catéteres centrales, disminuyendo con ello el riesgo de infección".

La pediatra y donante Encarnación Fernández asegura que "la LHD es la segunda mejor opción de alimentación, por delante de la leche de fórmula que procede de la vaca y, a pesar de que se fabrica buscando asimilarse a la materna, la tolerancia no es la misma, ni siquiera en bebés nacidos a término".

"Cada gota de leche, un tratamiento"

Encarnación Fernández, pediatra y donante de leche materna. Encarnación Fernández, pediatra y donante de leche materna.

Encarnación Fernández, pediatra y donante de leche materna. / M.G.

¿Por qué se clasifica la LHD? Según Fernández, "la leche materna va cambiando en función de las necesidades del niño". "Va adquiriendo las propiedades adecuadas para aportarles los nutrientes convenientes para su edad y ayudarlos a combatir posibles proceso infecciosos". Esto no sucede con la leche donada. Son los profesionales neonatales quienes deciden con qué leche van a alimentar a los bebés, supliendo la propiedad reguladora natural de la mama. Por eso, "cada gota de calostro o leche donada es un tratamiento para nuestros grandes prematuros", afirma Encarnación Fernández.

La edad gestacional del neonato, sus días de vida, peso o las posibles patologías que presente guiarán la decisión de quien se encarga de su nutrición para que la leche suministrada se parezca a la de su madre. Así, "un prematuro necesitará calostros durante los primeros días de vida, por su carácter más graso y menos ácido", comenta la supervisora de Enfermería Rosa María Cañete. "Sin embargo, como su reserva suele ser escasa, hay que buscar una leche intermedia que se les asimile".

Está demostrado que, aunque hay propiedades inmunológicas que se pierden con la pasteurización de la LHD, ésta contribuye a "combatir la enterocolitis necrotizante o síndrome del intestino corto, muy común entre los prematuros, y propicia la tolerancia oral completa", indica la doctora Torres Bergara. Asimismo,  "hay evidencias científicas que presuponen su contribución a mejorar el neurodesarrollo del niño, aunque aún no existen resultados definitivos", advierte Fernández.

Respuesta de los padres

"Ningún padre se ha negado, por ahora, a que su hijo sea alimentado con LHD", señala la pediatra donante. "si es cierto que,dependiendo del universo cultural de cada familia, a algunos lo de la leche donada les suena a ciencia ficción. Al principio pueden mostrarse más reticentes porque lo vinculan a donaciones de sangre y están temerosos ante posibles infecciones que se les pudiesen transmitir pero, una vez reciben toda la información y descartan esa posibilidad, aceptan. De hecho, muchas madres de prematuros receptores acaban convirtiéndose en donantes".

Como donante, la doctora Fernández admite que lo ha "tenido muy fácil". Al tenerlo todo a su alcance, dice ser "la que menos mérito puede tener", pero asegura que la satisface poder contribuir a "beneficiar a otros bebés", no sólo a prematuros. También serán receptores de LHD recién nacidos con alguna cardiopatía, patologías intestinales o enfermedades graves.

"Muchas madres no donan por desconocimiento porque -opina-, cuando se tiene ya la lactancia instaurada, sacar un biberón más no es un problema pues las que trabajamos tenemos nuestro propio banco donde conservamos leche para nuestros hijos". Sí reconoce lo incómodo que puede resultar para muchas madres, con bebés pequeños trasladar la LHD al Valme y, por ello, se hace eco de la idea que surgió entre un grupo de mamás lactantes que proponen que los centros de salud se conviertan también en puntos de recogida.

El equipo de la Unidad de Neonatología del Valme, al completo. El equipo de la Unidad de Neonatología del Valme, al completo.

El equipo de la Unidad de Neonatología del Valme, al completo. / M.G.

La Salud del prematuro

La función del Valme como centro satélite de LHD no es su único proyecto relacionado con la satisfacción de las necesidades de los alrededor de 75 prematuros con patologías a los que ven nacer cada año. Desde los 90, promueven el vínculo paternofilial impulsando el método canguro como alternativa a la incubadora. Con él se aporta un complemento de ternura y bienestar físico y emocional tanto al bebé como a sus padres. También cuenta con el Programa Puertas Abiertas que facilita el acceso a la zona de hospitalización de los neonatos las 24 horas desde el día del nacimiento, contribuyendo a evitar el alejamiento del prematuro y los padres durante su ingreso, facilitar la lactancia materna posterior y reducir el estrés familiar durante la estancia en el hospital. En ese periodo, las madres lactantes cuentan con la opción de alojarse en el Hotel de madres, ubicado en la propia Unidad de Neonatología donde permanecen los pequeños.

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