Sevilla

Falta mantenimiento y aceras rotas con veladores y vehículos

  • El Ayuntamiento destina al año a la conservación del viario público más de cuatro millones.

Una baldosa de pizarra rota en Amor de Dios con Alameda. Una baldosa de pizarra rota en Amor de Dios con Alameda.

Una baldosa de pizarra rota en Amor de Dios con Alameda. / juan carlos vázquez

Otro problema de los pavimentos de la ciudad es que los sucesivos ayuntamientos no han mantenido en buen estado los lugares de tránsito de los peatones, pese a que sufren un uso excesivo con veladores y con vehículos -pesados o no- que aparcan en las aceras.

El gobierno socialista de Juan Espadas destina a conservación del viario público más de cuatro millones de euros y defiende que esta cifra es un 11% superior al contrato del pasado mandato de Juan Ignacio Zoido (PP). Esa inversión apenas supone seis euros por habitante. Las empresas que ejecutan estas obras son Sando y Martín Casillas, con una plantilla aproximada de 12 cuadrillas, tres equipos de bacheo y una veintena de trabajadores coordinadores de los servicios, "un equipo superior al de años anteriores", dice el Consistorio.

La falta de mantenimiento es la causa principal de las caídas de los peatones. Rafael Lucas Ruiz, doctor arquitecto y catedrático de la Universidad de Sevilla, explica que se debe a los pavimentos rotos, deteriorados y con pequeños escalones, cuya solución es un mantenimiento adecuado. "Es más un problema de gestión que de dinero, sobre todo en zonas de paso. El mantenimiento debe hacerse cuando el pavimento tenga una mínima rotura", recalca Lucas.

Las caídas por resbalamiento son otra consecuencia de la falta de mantenimiento. "Cualquier pavimento que no se mantenga se convierte en resbaladizo con el paso constante", afirma Lucas. El resbalón es seguro si se usan zapatos nuevos con suela lisa.

El arquitecto José Carlos Mariñas, especializado en la construcción del espacio público, señala que las patologías de los pavimentos en Sevilla se deben en su mayor parte "a un uso inapropiado o excesivo para un pavimento dimensionado para un disfrute únicamente peatonal, agravado por una falta de mantenimiento adecuado y erróneo". Señala que existe también "una mala praxis en la ejecución o en el proyecto: morteros y espesores de piedra inadecuados, inadecuada elección del material al contexto y uso"."Es habitual ver en nuestras ciudades vehículos pesados como hormigoneras, grúas o camiones de alto tonelaje sobre pavimentos destinados a un uso peatonal y, por tanto, incapaces de resistir estos esfuerzos, sin que los responsables municipales tomen unas mínimas medidas de precaución o de reparación de los daños", lamenta Mariñas.

Este arquitecto recalca que "es evidente que la sobreexposición de nuestro espacio público a la realización de eventos, la imparable privatización del mismo mediante la sobreabundancia de concesiones a veladores y la falta de un criterio técnico unificado y coherente provocan una patológica intensidad de uso sobre los pavimentos urbanos de nuestra ciudad cuyas consecuencias estamos pagando todos".

El arquitecto Enrique Abascal elogia que en Manhattan (Nueva York) en las aceras de hormigón no aparca nadie, al contrario que en Sevilla.

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