Año Jubilar del Gran Poder El Gran Poder ya empezó su ‘Año Nuevo’

  • El Año Jubilar conmemora el cuarto centenario de la entrega de la imagen por Juan de Mesa

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, entra en la Basílica del Gran Poder para anunciar el Año Jubilar. El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, entra en la Basílica del Gran Poder para anunciar el Año Jubilar.

El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, entra en la Basílica del Gran Poder para anunciar el Año Jubilar. / Juan Carlos Vázquez

Un siglo después de que dos centenares de hombres recorrieran los mares para darle la vuelta al mundo, un solo hombre surcó los cielos para encontrar a Dios en la madera. El arzobispo de Sevilla,Juan José Asenjo Pelegrina, ha anunciado el inicio del Año Jubilar del Gran Poder para conmemorar el cuarto centenario de la hechura y entrega para su veneración de la imagen de Jesús del Gran Poder por parte del escultor Juan de Mesa y Velasco. Éste entregó la imagen a la hermandad el 1 de octubre de 1620, siete años antes de morir. Hablan del “trienio prodigioso” de este artista. Ese mismo año terminó el Cristo de Montserrat, el del Amor y el de la Buena Muerte.

El 22 de julio, la Penitenciaría Apostólica de Roma aprobó con el visto bueno del Papa Francisco la solicitud del Año Jubilar realizada por Asenjo. Un año jubilar que empieza este 23 de noviembre hasta el 22 de noviembre de 2020. Con un programa que incluye salidas extraordinarias a las parroquias de Santa Teresa, La Candelaria y Blanca Paloma.

“Los hermanos del Gran Poder hacen suya la idea del Papa Francisco de una Iglesia en salida, que llegue a las periferias, a las encrucijadas”, dijo en su homilía Monseñor Asenjo. “Han elegido tres de las parroquias más pobres de la diócesis”.

Tras un viernes lluvioso, el tiempo acompañó a una mañana cargada de mensajes y emociones. Al arzobispo le gusta repetir la frase de San Agustín: quien canta, reza dos veces. La oración fue mucho más potente gracias a los 45 músicos de la Camerata Nuestra Señora de la Merced. Vinieron en autobús desde Elche, apenas habían descansado cuando llegaron a la plaza de San Lorenzo. Abrieron y cerraron con Vivaldi, interpretaron el Ave Verum de Mozart, una misa conmemorativa compuesta por Pedro Pérez, director de la coral, y en dos ocasiones el Ave María de Giulio Caccini, la segunda por petición expresa del arzobispo.El año jubilar del Gran Poder empezó con los golpes del titular de la diócesis en la puerta del templo, elevado a Basílica Menor por Juan Pablo II en 1992. Se abrió la puerta y entró la luz de la plaza. Recibieron al arzobispo el hermano mayor del Gran Poder, Félix Ríos, y el rector y director espiritual de la basílica, Borja Medina, que leyó a San Lucas. “En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados...”.

Para Asenjo, este Año Jubilar del Gran Poder significará “un antes y un después en las hermandades de Sevilla”. En su homilía dejó claro que el Evangelio no es un libro de autoayuda, en la línea de la afrenta del soldado a Jesús, “si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Tampoco una versión piadosa de la Revolución Francesa. El arzobispo considera muy estimables esos principios universales, “la paz, la ecología, el diálogo entre los pueblos”, pero lo fundamental es el reconocimiento de Jesucristo como mediador. “No el primero, el único”.

El director espiritual del Gran Poder nació en 1964, el año de la coronación de la Macarena y los Juegos Olímpicos de Tokyo, que el Año Jubilar los volverá a acoger. El Papa llegaba ayer a Japón y Asenjo repetía su mensaje de “una nueva evangelización para un nuevo milenio”. Una fe vivida “sin miedo, sin vergüenza, sin complejos” en una sociedad que ha trenzado “un espeso silencio sobre Dios”. El alcalde, Juan Espadas, asistió en el Gran Poder a su segunda misa del día después de la de San Clemente con el rito de la espada de San Fernando.

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