Sevilla

Hincha, tú eres el mejor escuchando el transistor

  • Mester de juglaría. Por primera vez en 32 años, desde que en 1989 empezó en 'El Larguero', ha dejado de escucharse en las noches de radio deportiva la voz de Benito Moreno

Benito Moreno

Benito Moreno / Juan Carlos Vázquez

Beatriz Moreno sigue con su puesto de preciosas baratijas en el Jueves, aunque hace tres años que no ve pasear a su padre, Benito Moreno, por el mercadillo de la calle Feria o sentarse a charlar con algún amigo anticuario o chamarilero en las mesas del bar Ambigú. Le enseñé a Beatriz la portada del libro Viaje a Bretaña, que Gustave Flaubert hizo con su amigo Maxime du Camp. En Bretaña cambió la vida de Benito Moreno. Estudiaba en la Universidad de Sevilla, donde asistió a las clases de Agustín García Calvo. Su ciudad natal se le hizo irrespirable e hizo los bártulos. Terminó de profesor de Español en un colegio de L'Orient, en Bretaña. Allí conoció a Christian Eecaillet, una francesa nacida en Argelia, la madre de sus hijos Guillermo, nacido en Burdeos, y Beatriz, la del Jueves, que nació en Hennebont, en el corazón de la Bretaña.

El jueves salieron los datos de una nueva oleada del EGM (Estudio General de Medios). Como en las encuestas electorales, todas las emisoras sacan pecho con los datos, con los millones de oyentes. Olvidando quizá al oyente en singular, que es quien mantiene la magia de este medio que ha sobrevivido a revoluciones tecnológicas. La voz a ti debida, que escribió Pedro Salinas.

En ninguno de los análisis del nuevo EGM, que parecen iniciales de un queso manchego, se dice que ya no se escucha en las noches del deporte la voz de Benito Moreno cantando el Ra, Ra, Ra., la sintonía que José Ramón de la Morena incorporó en 1989 al programa El Larguero y tras su marcha a Onda Cero, a El Transistor. Una palabra clave de aquella canción, "…hincha, tú eres el primero escuchando el transistor". Frase con su retranca.

Benito Moreno nació en Sevilla en 1940, el primer año de la posguerra. Una quinta de hombres fin de raza. De ese año son también Carlos Álvarez-Nóvoa, el actor de Solas; Manuel Salinas, de quien se inauguró el jueves una exposición-homenaje en los Pinelo; Jesús Quintero, que ha ubicado su colina en el Nuevo Portil; Alfonso Guerra, Eduardo Saborido, Rogelio Reyes, mi peluquero Manuel Melado o el timonel de la aerostática Jesús González Green. Vaya generación la del 40, que en el 80 cumplieron los cuarenta en los que según Gil de Biedma empieza la nostalgia.

En su libro Los silencios del Larguero, con prólogo de Augusto Delkáder, José Ramón de la Morena contaba cómo eligió esa canción para la sintonía cuando Alfredo Relaño, jefe de deportes de la cadena Ser, le confió la noche deportiva para intentar arrebatarle la hegemonía en esa franja horaria a José María García. El locutor de Brunete se fue a pasar unos días de vacaciones con una hermana a la Manga del Mar Menor. En Radio Murcia oyó por primera vez la canción y, contra viento y marea, tuvo clarísimo que ésa sería la sintonía de su programa. Y ha pervivido en antena durante 32 años.

El juglar Benito Moreno, el sevillano que llegó a París en 1962 y murió en las bodas de oro del mayo francés (falleció un 8 de mayo, igual que Flaubert) se convirtió en una bendita rutina. Su lobito y sus corderos cantaron siete Copas de Europa del Madrid y cinco del Barça, el Mundial de Sudáfrica, las dos Eurocopas, ocho Juegos Olímpicos, desde Barcelona 92 a Tokio 2020-21, los seis trofeos continentales del Sevilla, sus dos Copas del Rey de 2007 y 2010, la Copa del Betis de 2005, los ocho Pichichis de Messi y los tres de Cristiano. Y los de Güiza y Tristán. Y un sinfín de ascensos, descensos, prórrogas de infarto,oros, platas, bronces, fichajes en pesetas y en euros.

El tema Ra, ra, ra formaba parte del disco Ellos, ellos, ellos… y ella. Era una canción-protesta… contra el dinero que se gastó el Barcelona en el fichaje de Cruyff. Lo amortizó enseguida porque unos meses después de su debut (4-0 al Granada, 28 de octubre de 1973), en febrero de 1974 el Barça, que venía de su travesía del desierto, venció 0-5 en el Bernabeu. Una época en la que España no iba a los Mundiales ni ganaba medallas en atletismo.

Benito Moreno murió el año del cuarto centenario del nacimiento de Murillo, su vecino en la plaza del Museo. Fueron sus Postrimerías, ahora que le llega el turno de la conmemoración a Valdés Leal. Benito, hermano del Silencio y de Amelia, Máximo y Josele, fue puente entre las dos Españas radiofónicas. En la Ser todas las noches sonaba el Ra, ra, ra desde 1989, el año de la caída del muro de Berlín, y en la Cope todos los fines de semana se oía España huele a pueblo (a maceta regada, a niño no hagas eso, a no me da la gana) en el Agropopular de César Lumbreras; la España de Iñaki Gabilondo y la de Carlos Herrera, que se profesan mutuo afecto y admiración; la de Jorge Valdano e Hipólito Rincón, comentaristas de la Ser uno hasta que desertó De la Morena, de la Cope el otro, que en la temporada 82-83 compitieron por el Pichichi que se llevó el madrileño que le marcó cuatro goles a Bonello enel 12-1 a Malta.

La sombra de Benito Moreno es alargada y siempre se la ve pasear por el Jueves donde tiene su puesto Beatriz Moreno Decaillet, fruto de esas coordenadas amorosas que se unieron en Bretaña procedentes del sur de España y del norte de África.

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