"Los roles de género siguen pesando"
La Reina entrega las medallas de oro de Cruz Roja Española en un acto contra la discriminación de la mujer.
En 1859, un hombre de negocios suizo llamado Henry Dunant quedó horrorizado ante la visión de miles de soldados heridos que yacían en el campo de batalla de Solferino, en el norte de Italia. Dunant instó entonces a la población local a que acudiera y ayudara a los soldados de ambos bandos. Este hecho y el libro que el suizo publicó tres años después sobre los recuerdos de esta batalla fueron el origen del movimiento internacional de Cruz Roja y la Media Luna Roja, que en 1863 celebró su primer comité con representantes de 16 países.
Hoy, esta red humanitaria está presente en 190 países y cuenta con 17 millones de voluntarios, como recordó ayer Javier Senent, presidente de Cruz Roja Española, durante la celebración en el Teatro de la Maestranza del día mundial de esta institución, bajo el lema Mujer, compromiso y solidaridad, y que contó con la presencia de la reina Letizia. Ésta recordó que la discriminación hacia las mujeres "persiste, en diferentes grados en muchos lugares del planeta" y que "los roles tradicionales de género siguen pesando".
Durante la ceremonia, que comenzó con un fragmento del espectáculo flamenco Medea, una creación de Pilar Távora, la Reina entregó las medallas de oro de Cruz Roja Española a ocho personalidades, instituciones y empresas que han destacado este último año por su compromiso social y labor solidaria. Los galardonados fueron la Asociación de Mujeres Juristas Senegalesas; el Colegio Oficial de Enfermería de Sevilla; Rafael del Río Sendino, ex presidente de Cáritas España; la periodista Rosa María Calaf Solé; Ana Bella, víctima de violencia de género y fundadora de la Fundación Ana Bella; la oftalmóloga Elena Barraquer, de la Fundación Barraquer; la diseñadora Isabel García Salguero, con síndrome de Down; y la cantante Soledad Giménez.
La artista fue la encargada de agradecer en nombre de todos los premiados este galardón, pero en lugar de un discurso optó por interpretar dos temas -el primero de ellos de forma improvisada, según confesó- La mujer que mueve el mundo y Yo vengo a ofrecer mi corazón, una canción de Fito Páez. Antes, Soledad Giménez instó a los hombres a "alzar la voz": "Ayudadnos a ser iguales. Uníos a nosotras. No dejéis que sólo se hable de maltratadores y de hombres violentos porque la gran mayoría no lo sois", manifestó.
"Desde hace tiempo, el cuerpo de la mujer se ha convertido en una táctica de guerra más. Las matan y violan porque de esa manera destruyen el tejido social. Se han convertido en un objetivo", señaló después de la ceremonia la periodista Rosa María Calaf, la corresponsal más veterana de TVE. "Las mujeres somos discriminadas, reprimidas y oprimidas y, sin embargo, somos la columna vertebral de las sociedades porque el avance de las mujeres es el avance de la comunidad. Hay que hacer entender que esto no es una cosa de mujeres es una lucha por los derechos humanos en general", afirmó.
Otra de las galardonadas fue Elena Barraquer, vicepresidenta de la fundación que creó su padre en el año 2003 con el fin de proporcionar tratamientos oftalmológicos a las poblaciones en zonas deprimidas del mundo. "Este año he estado en El Salvador, Senegal y Guinea y en junio me vuelvo a ir", confesó. "El año pasado, en diez semanas llegué a hacer 2.000 operaciones, unas 200 intervenciones a la semana", reconoció esta oftalmóloga.
En la ceremonia también intervino Beatriz Carrillo, presidenta de la Federación Andaluza de Mujeres Gitanas y Universitarias (Fakali), que enumeró numerosas injusticias sufridas por las mujeres a lo largo de la historia y recordó, citando a la paquistaní Malala Yousafzai, que "pocas armas hay tan poderosas en el mundo como la de una niña con un libro en la mano".
En el acto también estuvieron presentes el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz; el consejero de Salud, Aquilino Alonso; la presidenta de Cruz Roja Sevilla, Amalia Gómez; su homónimo en Andalucía, José Carlos Sánchez-Berenguel; Flor Torres, fiscal delegada en Andalucía de Violencia de Género; y los delegados municipales Carmen Castreño y Juan Manuel Flores, entre otras autoridades, destacando la ausencia del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y de la presidenta de la Junta, Susana Díaz.
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