Ocho horas en alerta roja por calor en Sevilla: "Esto es un infierno"

ola de calor

La ciudad vive su primer aviso por riesgo extremo por calor del verano con el termómetro al borde de los 45 grados y noches de hasta 25

Las altas temperaturas no asustan a los visitantes, que se aglutinan en la poca sombra alrededor de la zona monumental

Juanma Moreno pide precaución ante las temperaturas extremas

La Aemet activa el aviso rojo por altas temperaturas

Un termómetro de la ciudad marca 43 grados en hora punta.
Un termómetro de la ciudad marca 43 grados en hora punta. / Juan Carlos Vázquez

Asfixiante, sofocante, pegajoso... Los adjetivos se agotan para calificar el calor que afecta estos días a Sevilla. Llega la primera ola de calor del verano y los termómetros suben con fuerza. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ya alertó de que lo peor se viviría hoy, cuando estará activo el aviso por riesgo extremo entre las 13:00 y las 20:59 horas por temperaturas en las que podrían alcanzar los 44 ó 45 grados en la mayor parte de la provincia. "Eso será a la sombra", apuntaba con humor Estefanía Gómez a primera hora de la mañana cuando esperaba el autobús para dirigirse a su trabajo, en una empresa de limpieza de edificios. Eran las 8:00 y el termómetro público a unos metros de distancia de la parada junto al Parlamento de Andalucía marcaba ya 30 grados.

La ciudad de Sevilla se ha convertido este lunes en una especie de horno desde primera hora de la mañana. La sensación es similar a cuando se abre este electrodoméstico para sacar la pizza y viene todo el vapor caliente a la cara. Con una diferencia: el horno sevillano no se puede cerrar. La situación se repite en cada rincón de la provincia, según las previsiones, a excepción de la Sierra Norte.

Los riesgos para la salud

Las altas temperaturas pueden suponer importantes riesgos para la salud, según Antonia Oliveros, enfermera gestora de casos de Atención Primaria en Las Cabezas de San Juan-Montellano del Área de Gestión Sanitaria Sur. "En la patología relacionada con el calor existen cuatro formas clínicas principales que varían en función de su gravedad, y que son los calambres, el síncope o desvanecimiento, el agotamiento o colapso y la forma más grave, que es el golpe de calor", aclara.

La temperatura ideal del cuerpo es de 35º a 37º, pero si sobrepasa estos grados debe hacer un esfuerzo para enfriarse. La experta lo explica con seis recomendaciones: "Colocar al enfermo en un lugar a la sombra; quitarle ropa para airearle; si está consciente, colocar con la cabeza ligeramente elevada y ofrecerle agua; refrescarlo, sobre todo, la cara y axilas; o colocarlo tumbado de lado, con las piernas flexionadas", apunta Oliveros. "Hay que recordar no dar nunca líquidos a una persona inconsciente", añade.

Los efectos del calor no afectan a todo el mundo por igual. La canícula puede ser especialmente peligrosa para los colectivos más vulnerables, como las personas mayores, los niños menores de cuatro años, las mujeres embarazadas y las personas que trabajan al aire libre, según el Ministerio de Sanidad. Se debe tener cuidado con este grupo, según la enfermera: "Lo primero es detectar que estamos ante una verdadera patología relacionada o agravada por la exposición a altas temperaturas. Lo siguiente es actuar en consecuencia basándonos en protocolos preestablecidos", explica. Todos los años se producen muertes por golpes de calor. "Los pilares del tratamiento en este caso incluyen medidas físicas de enfriamiento, soporte cardiovascular, control hidroelectrolítico y tratar las complicaciones asociadas", argumenta.

Salir a la calle en plena ola de calor puede suponer un riesgo para la salud, especialmente en las horas centrales del día. El sol incide de manera vertical, ha incidido durante buena parte del día en el suelo y la temperatura ambiental es muy alta. La enfermera destaca que, "afortunadamente, las medidas preventivas y la concienciación de la sociedad sobre estas patologías hace que la incidencia haya disminuido mucho". "Casi siempre, los casos están representados por pacientes ancianos con patologías crónicas o encamados, con alteración de la termorregulación", destaca.

Ante este panorama la necesidad de hacer recados o cumplir con tareas como hacer la compra, es mejor optar por las primeras horas del día. Los sevillanos lo saben, no es la primera alerta por calor que soporta la provincia este año, en marzo y abril se vivieron temperaturas atípicas al borde de los 40 grados. Tampoco será la última este verano. "Todos los años es igual. El verano aquí es un infierno. Este año empezamos en marzo y luego acabaremos en Navidad", sostiene una señora que sube en un autobús en la la línea 13 en la Plaza del Duque. Se desplazó al centro a hacer unas gestiones temprano y antes de las doce ya va de vuelta a casa. "En busca del aire acondicionado", afirma.

Armas para combatir el calor

Conforme el termómetro va subiendo, la avenida de la Constitución, principal arteria en el centro de la ciudad parece un desierto. Son las 13:00 horas, momento en el que la Aemet fija el inicio de la alerta roja, y en esta zona de la ciudad apenas hay sombra. La mínima que da la altura de algunos edificios. Justo en ellas aguardan varios grupos de turistas. La mayoría de los que visitan Sevilla en estas fechas son conscientes del calor, aunque no de hasta qué punto una ola como la de estos días puede resultar agotadora. Bajo gorras, sombreros, gafas de sol, paraguas y bien equipados con abanicos y botellas de agua intentaban visitar los los principales monumentos de la ciudad sin sofocarse demasiado. Aunque no era tarea fácil.

Turistas por el centro de Sevilla.
Turistas por el centro de Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

"Llevamos viendo la previsiones desde la semana pasada. Teníamos ganas de visitar Sevilla y pensamos en junio como un mes soportable dentro del calor extremo que vemos cada año en las noticias que afecta a esta zona", comentan Javier y Almudena, una pareja de Madrid a las puertas del Real Alcázar, que han hecho una parada en Sevilla, antes de seguir su ruta hasta la costa de Cádiz, donde pasarán las próximas dos semanas. Varias decenas de personas hacen cola como ellos a las 12:30 horas, refugiados en la mínima sombra que deja la muralla del monumento. También esperan otras tantas personas a esa hora para entrar en la Catedral de Sevilla.

Pablo Segovia es guía turístico y trabaja en el punto de información al turista de la empresa Colors of Seville en la calle Alemanes. Cuenta que en estos días de tanta calor se aprovecha para hacer visitas por la mañana y ya después de comer les recomiendan refugiarse en el hotel "porque salir a esas horas puede ser muy arriesgado". No obstante, apunta, "el trasiego de personas continuo por la zona monumental del centro de la ciudad es continuo", pero no tanto de visita, como "para refugiarse en bares o terrazas". Precisamente, en los negocios de hostelería de la calle General Polavieja, los camareros aseguran que los aspersores de agua de los veladores son un reclamo para los turistas, que a veces les preguntan extrañados por qué no hay nadie por la calle.

También surfean la ola de calor aquellos que apuran las horas antes del mediodía para hacer compras o recados de última hora antes de abandonar Sevilla por vacaciones. María del Mar Pérez es un ejemplo. Compró varias prendas veraniegas por internet para meter en su maleta, pero no llegaban a tiempo a domicilio y marcó la opción de recogerlas en tienda. Llega a tiro hecho al Zara de la Plaza del Duque.

A la pregunta de cómo se afronta una ola de calor en una ciudad en alerta roja, la respuesta es clara. "Fatal, esto es horroroso, todo el día sudando", afirma. Son las doce del mediodía y el termómetro del móvil marca 38 grados en el centro de la capital sevillana, aunque ella aseguraba que "seguro que son más". Y ya si preguntamos por las noches, los suspiros lo dicen todo. La noche ha sido de "aúpa", subraya. "No se puede dormir así. Es vuelta, vuelta y más vuelta. Poner el aire acondicionado, lo quitas, y lo vuelves a poner. Pero no se descansa nada y se levanta uno más cansado", reconoce esta vecina.

En el caso de los trabajadores al aire libre, el Gobierno aprobó un real decreto ley que prohíbe el trabajo en la calle con altas temperaturas. Hoy se ha aplicado en la empresa municipal de limpieza, Lipasam, confirman desde el Ayuntamiento de Sevilla, "como marca la normativa". Los operarios pararán de 14:00 horas a 19:00. También en Parques y Jardines han aplicado la jornada intensiva de 8:00 a 15:00. "Si hay alerta paran de trabajar en la calle a las 12:00 y trabajan en almacenes o zonas que estén refrigeradas o con climatización", añaden las fuentes consultadas.

Un operario municipal riega una zona ajardinada en el centro de la ciudad.
Un operario municipal riega una zona ajardinada en el centro de la ciudad. / Juan Carlos Vázquez

El gobierno municipal también ha activado un dispositivo especial contra el calor para atender a las personas sin hogar. Se mantendrá hasta el 1 de septiembre. Se han habilitado las plazas adicionales de alojamiento en las horas centrales del día con más calor, además de distintos servicios de alimentación, higiene, ropería, consigna y actividades de carácter lúdico.

Por su parte, la Unidad Municipal de Emergencias Sociales y Exclusión Social (Umies) intensificará el número de rutas diarias que se realizarán por todos los equipos de intervención en calle, en todos los turnos y por toda la ciudad, incidiendo en aquellas zonas donde se tenga conocimiento de localización de personas sin hogar. "Durante el ejercicio de estas rutas, se facilitarán folletos informativos sobre recomendaciones ante las altas temperaturas e información sobre los recursos sociales existentes, así como valoración social y/o derivación de las personas atendidas", recalca el Ayuntamiento.

Mientras dure la ola de calor, de la que sabemos que empezará a remitir el jueves, cuando la previsión de la Aemet desactiva las alertas por altas temperaturas, con una predicción de 37 grados, frente a los 44 de hoy, lo mejor es apostar por las actividades más tardías, protegerse del sol, cuidar especialmente la alimentación y la hidratación, evitar salir en las horas centrales del día y estar en lugares frescos, el uso de ropa ligera, transpirable y de colores claros y conseguir una buena rutina de sueño. La alerta baja mañana martes a nivel naranja.

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