Sevilla

La Policía Local de Sevilla precinta 30.000 kilos de alimentos en Sola Ricca

La entrada a la tienda de Sola Ricca, ayer por la mañana. La entrada a la tienda de Sola Ricca, ayer por la mañana.

La entrada a la tienda de Sola Ricca, ayer por la mañana. / José Ángel García

La Policía Local de Sevilla precintó el lunes unos 30.000 kilos de alimentos en la sede de la empresa Sola Ricca, ubicada en Sevilla Este junto a la ronda de circunvalación SE-30. La inspección en este supermercado especializado en productos cárnicos se inició a raíz de una denuncia presentada ante la Policía Local. En el control participaron agentes de este cuerpo y también inspectores veterinarios del área de Consumo, según informaron ayer a este periódico fuentes del Ayuntamiento de Sevilla.

En esa inspección, los policías detectaron en el almacén 69 palés de magro sin etiquetado, fecha de caducidad ni procedencia. En el exterior también se descubrieron varios palés de alimentos caducados. Cuatro de ellos eran de solomillos, dos de panceta y uno de queso gouda. También había seis cajas de queso emmental. Las mismas fuentes apuntaron que cada caja pesa aproximadamente diez kilos y cada palé contiene 36 cajas. En total, quedaron precintados 30.000 kilos de alimentos.

Otras fuentes consultadas por este periódico indicaron que algunos de los productos encontrados en la nave estaban caducados desde el año pasado. La Policía tenía previsto solicitar el apoyo de los técnicos de la Junta para encontrar la trazabilidad de la carne precintada, de la que no se ha podido precisar el origen. Por ello, los agentes que están llevando esta investigación habrían pedido a los especialistas de la Junta que analicen los albaranes existentes para ver si coinciden con los de la carne hallada. Estos productos estaban a la venta, tanto al público como a los diferentes clientes de los que esta empresa es proveedora.

Este periódico contactó ayer con la empresa Sola Ricca, que ofreció una versión bien distinta a la oficial. Según fuentes de esta compañía, se trataría de una inspección originada a raíz de una denuncia de un antiguo trabajador que acudió a la Policía Local movido por el despecho, que habría acusado a la empresa de vender una serie de productos que no reunían los controles sanitarios suficientes o que no eran aptos para el consumo humano. Según las mismas fuentes de la empresa, esta denuncia “es absolutamente falsa”.

Aunque admitieron que hubo una inspección de la Policía Local en la nave, las fuentes indicaron que lo único que los agentes encontraron que no reunía las condiciones necesarias para su comercialización es un palé con varios kilos de queso, que estaba apartado del resto de los productos para que no se pudiera mezclar con los que sí estaban a la venta. Según esta versión, este palé estaba colocado en altura, a unos diez metros del suelo y aislado del resto de la mercancía. El queso iba a ser destruido en los próximos días y no hay ningún error en el etiquetado de los productos, y así, insistieron las fuentes de la empresa, lo hicieron constar los agentes en sus actas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios