Sevilla

La Policía prepara un protocolo para casos con adolescentes y redes sociales

  • Un grupo de 25 policías locales de distintos municipios de la provincia trabaja en elaborar un plan para detectar los peligros de los menores ante el mal uso de las nuevas tecnologías.

Policías locales de distintos municipios de la provincia de Sevilla están preparando un protocolo de actuación para aquellos delitos propiciados por las redes sociales en los que puedan verse implicados adolescentes. El protocolo comenzó a elaborarse la pasada semana en un curso sobre los peligros de las redes sociales que ha organizado el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) y que impartió la psicóloga Rocío Poblador en varias sesiones que han tenido lugar en la Casa de las Monjas de Espartinas. En este curso de formación participaron 25 agentes de Sevilla capital y otros municipios de la provincia y contó con una iniciativa pionera: un encuentro con un grupo de adolescentes.

A raíz de este encuentro, que tuvo lugar el viernes, se perfeccionará el borrador del protocolo, que nace con un carácter general para que luego cada municipio pueda adaptar a sus propias circunstancias. En la reunión, los policías explicaron a los adolescentes los peligros que pueden encontrarse en las redes sociales y expusieron casos reales ocurridos en España en los que pederastas se ocultaban en falsos perfiles de otros jóvenes para acercarse a sus víctimas y obtener información de ellas.

Por su parte, los chicos relataron su propia experiencia con las redes sociales y con el uso de los teléfonos móviles. Así, expusieron los casos de jóvenes cuyas fotografías se distribuyeron sin su consentimiento y llegaron a personas desconocidas o los supuestos en los que se ha podido dar un acoso escolar que ha sido potenciado a través de las redes sociales. También admitieron que burlan fácilmente los filtros de control parental para determinadas páginas web porque disponen de las contraseñas, ya que a un compañero suyo se la facilitó su padre y la clave se distribuyó entre el círculo de amigos. La mayoría de los menores también admitió que lleva el teléfono móvil al instituto, pese a que en el centro en el que cursan estudios el uso de estos aparatos está terminantemente prohibido.

Los chicos aseguraron a los agentes que tienen varias cuentas en distintas redes sociales, principalmente Tuenti o Twitter, en las que algunos de ellos cuentan con cientos de amigos o seguidores. Los agentes hicieron ver a los menores lo fácil que puede ser suplantar una identidad para hacerse pasar por alguien de su misma edad y sacar toda la información personal, de manera que pueden ser fácilmente localizados. Ambos colectivos también estuvieron cambiando impresiones sobre el uso de los sistemas de mensajería de telefonía móvil, como whatsapp, que mantiene a algunos de los adolescentes continuamente pendientes del móvil, incluido en clase o a altas horas de la madrugada.

"Las redes sociales dan a los chicos popularidad. Tener 500 amigos es para ellos ser más popular y realmente no son conscientes del riesgo que puede tener un mal uso de las redes sociales", explica Rocío Poblador, la psicóloga que ha impartido el curso. En la sesión del viernes se les indicó a los menores que no deben relatar toda su vida en las redes sociales. Para ello se utilizaron ejemplos muy gráficos, con viñetas en las que se aprecia a un adolescente en el baño y con un portátil contando lo que está haciendo en cada momento. "Cuando se aprieta el botón ya no hay vuelta atrás. Cuando una imagen sale de tu teléfono móvil ya se pierde el control para siempre. Es necesario explicarles que deben controlar más la información que dan sobre ellos mismos en internet. A veces, cuando estamos con el whatsapp, lo transcribimos todo, hasta los golpes de tos".

El protocolo de actuación se hará sobre un borrador en el que han trabajado varios agentes estos días. Las líneas maestras del mismo basan la intervención policial cuando no sirvan las soluciones puestas en marcha en el centro educativo. Otra vertiente recogida en este plan de actuación es la de los servicios sociales de los ayuntamientos, que pueden analizar las causas del problema y aportar soluciones.

También será distinta la intervención según la edad de los chicos, ya que un niño de diez años puede enfrentarse a riesgos y problemas muy distintos que uno de catorce. Igualmente, cada municipio debería luego trabajar particularmente el plan, ya que en los pueblos el contacto entre la Policía Local y los ciudadanos es mucho más próximo que en la capital.

En el curso se trataron los principales fenómenos provocados por el mal uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías. Entre ellos destacan el sexting, el ciberbulling, el grooming y la sextorsión. El sexting es aquel caso en el que un menor se hace una fotografía privada que le manda a su pareja y luego ésta, cuando ha acabado la relación, por venganza o por burla, la distribuye entre sus contactos. Bajo el término de sextorsión se conoce una variante del sexting en el que la víctima es chantajeada con difundir grabaciones o fotografías suyas, casi siempre de carácter sexual o erótico.

El ciberbulling es la nueva versión de acoso escolar, en la que el insulto y la persecución tradicionales se agravan con las grabaciones en vídeo y la difusión por internet. En el caso del grooming, son adultos los que buscan establecer lazos de amistad con menores para conseguir imágenes eróticas o incluso llegar a mantener encuentros sexuales. Para detectar estas prácticas una de las ideas que se ha propuesto en el curso es crear un buzón de sugerencias en la página web de cada instituto, donde se puedan denunciar de manera anónima estas conductas. El secretario de Organización del Sppme en Sevilla, Santiago Raposo, anunció que el sindicato seguirá en esta línea de formación con nuevos cursos similares a este en los próximos meses.

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