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Distrito Casco Antiguo de Sevilla | Quejas vecinales

Cinco años con okupas en la entrada de tu casa

  • Medio centenar de vecinos de Jesús del Gran Poder suman diez denuncias en la Policía Local sin solución alguna

  • No hay ordenanza que permita desalojarlos en Sevilla capital

Cuatro de los ocho trotamundos que duermen en la actualidad en los soportales del edificio Jesús del Gran Poder 5-9, cerca de la Plaza del Duque.

Cuatro de los ocho trotamundos que duermen en la actualidad en los soportales del edificio Jesús del Gran Poder 5-9, cerca de la Plaza del Duque. / Juan Carlos Muñoz

¿Cómo se explica que medio centenar de vecinos de la calle Jesús del Gran Poder 5-9 lleven cinco largos años enviando hasta diez escritos de denuncia a la Comisaría Local del Distrito Centro pidiendo ayuda por un problema de ocupación sistemática de la entrada de su bloque y nadie hasta ahora le haya dado solución?

Los vecinos lamentan que los ocupas solo son desalojados cuando llega Semana Santa o alguna fecha clave de la ciudad, o si se ponen en el centro comercial del Duque. ¿Sucedería lo mismo si se instalaran en la puerta de un concejal municipal?.

Paradójicamente solo está prohibido poner una tienda de campaña en la ciudad

El problema es que los soportales de entrada al bloque, en la acera de los locales comerciales, sirven de alojamiento cada noche a una media de dos a ocho personas que se acompañan de una bicicleta y un perro. Todos son trotamundos, algunos extranjeros, que viven de día en los bancos de la Alameda y de noche aquí. No quieren ir a los albergues de la ciudad porque están obligados a cumplir normas de convivencia.

El Ayuntamiento recalca que “en Sevilla hay albergues para todo el que quiere dormir” bajo techo, pero no hay una ley que permita obligar a hacer uso de ellos y hay personas que no quieren usarlos

Los vecinos denuncian las molestias que les generan, ya que se reúnen para beber, tocar música en una flauta y en no pocas ocasiones se pelean. Lo dejan todo lleno de residuos y el ruido impide dormir.Los agentes de esta comisaría del centro se han limitado a pasar por la zona sin actuar y ni siquiera han trasladado el asunto al distrito administrativo casco antiguo del Ayuntamiento, pese a la reiterada llamada de socorro de los vecinos durante cinco años. ¿No se suponía que los agentes locales iban a ser una verdadera policía de barrio?

Imagen de los soportales de Jesús del Gran Poder donde ‘acampan’ cada noche de 2 a 8 personas en la actualidad. Imagen de los soportales de Jesús del Gran Poder donde ‘acampan’ cada noche de 2 a 8 personas en la actualidad.

Imagen de los soportales de Jesús del Gran Poder donde ‘acampan’ cada noche de 2 a 8 personas en la actualidad. / Juan Carlos Muñoz

A preguntas de este periódico, el director de este distrito, José Antonio Fernández, lamentó ayer que no tenía constancia alguna de este problema vecinal ni constan correos electrónicos en el sistema de la Policía o de estos vecinos, y se mostró totalmente dispuesto a reunirse con los afectados para tratar de buscar una salida a este largo problema.

José Antonio Fernández, director del Distrito Casco Antiguo. "No nos constaba este problema pero estoy dispuesto a reunirme con los afectados”

Los afectados son 56 vecinos entre viviendas y locales, según el administrador de la comunidad, Luis Rodríguez. Los últimos escritos de queja se enviaron en abril y noviembre del año pasado, y en todos se reitera la desesperación vecinal.

La más reciente se puso el 15 de noviembre de 2021 recordando a la comisaría de Policía Local del centro que vuelven a sufrir “el fin de semana, y como es costumbre por las noches, una serie de personas que pernoctan en los soportales del edificio y discuten a voces entre ellos durante la noche, así como ensucian la zona con orines y basura”. “Interrumpen las horas de descanso de los vecinos de esta parte de la calle y se enfrentan a los vecinos que les llaman al orden”. “Rogamos pasen en horas nocturnas por la zona para comprobar tales hechos y desalojen a estas personas, para que se trasladen a los albergues donde puedan ser atendidos”.

Luis Rodríguez, administrador del edificio. "Estas personas se instalan de 21:00 a 10:00 con música, gritos y peleas”

Lo mismo sucedió el 6 de noviembre de 2021, que en los soportales de la comunidad “se están instalando una serie de individuos (dos o tres depende del día) a partir habitualmente de las 21.00 horas de la noche a dormir con cartones y mantas hasta las 10.00 de la mañana del día siguiente con música, gritos y peleas entre ellos y que tienen atemorizado a todos los vecinos del entorno que si le llaman la atención incluso se enfrentan a ellos en actitud violenta”.

Reclaman una solución a este “gravísimo problema” antes de que ocurra una lamentable desgracia. El pasado 8 de abril de 2021 y el 9 de abril volvieron a enviarse otras denuncias. La comunidad recalca que “no es posible limpiar la zona y no es agradable para los vecinos y propietarios de los locales”. Y que “la policía se ha personado en varias ocasiones, (pero) vuelven al rato de nuevo”. Ruegan un seguimiento “en la medida de lo posible para que estas personas vayan al albergue o a otra institución que a lo mejor desconocen su existencia”.

El problema de Sevilla es que no existe ninguna ordenanza municipal que prohíba dormir en la calle o instalarse de noche en el soportal de un bloque de vivienda u obligue a usar los albergues disponibles. Paradójicamente solo está prohibido poner una tienda de campaña en la ciudad. Tampoco se aplica la ordenanza de limpieza ante los residuos que generan.

El Ayuntamiento explica que el problema se da también en el edificio del Arenal (calle Almansa) y en San Eloy, porque no se puede desalojar a los que duermen en la calle ya que la ciudad no tiene una norma que lo permita. En la Gavidia y Plaza Concordia había inmigrantes que ya no se ponen.

El Ayuntamiento recalca que “en Sevilla hay albergues para todo el que quiere dormir” bajo techo, pero no hay una ley que permita obligar a hacer uso de ellos. Y admite que debido a las normas y horarios de estos albergues de la ciudad hay personas que no quieren usarlos.

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