Sevilla

Sevilla registra más de un incendio en viviendas cada día

  • En la capital andaluza hubo hasta 439 fuegos en domicilios en 2018, último año con datos disponibles

  • La cifra supera a la de los ejercicios anteriores, una tendencia contraria a la del resto de España

Entrenamiento de los Bomberos con fuego real. Entrenamiento de los Bomberos con fuego real.

Entrenamiento de los Bomberos con fuego real. / Antonio Pizarro

En Sevilla se registran más de un incendio en viviendas cada día. En 2018, último año del que hay datos disponibles, hubo en la capital andaluza 439 siniestros en domicilios. Son 17 más que los dos años anteriores, que se cerraron con 422. En el conjunto de la provincia fueron 906 casos, mientras que 2017 se cerró con 874 y 2016 con 890. Es, por tanto, el año con más incendios en viviendas de los últimos ejercicios, una tendencia contraria a la del resto del país. Así consta en el Estudio de víctimas de incendios en España, que cada año elabora la Fundación Mapfre.

En este informe, se refleja que los Bomberos del Ayuntamiento de Sevilla realizaron 439 intervenciones en incendios en viviendas. El servicio provincial de Bomberos hizo otras 433 y el del Ayuntamiento de Dos Hermanas 34. En total, 906. Fueron 32 más que el año anterior y 16 más que en 2016. En estos incendios murieron 8 personas, de los que cinco eran hombres y tres mujeres. Otras dos personas más fallecieron en incendios que no ocurrieron en viviendas.

En Sevilla se da una tendencia inversa a la del resto del país, donde ha habido menos muertos en incendios en vivienda que en años anteriores. El informe apunta una causa fundamental que explica la bajada de la mortalidad y la siniestralidad en 2018 en España: el clima. Tres de los cuatro meses fríos (enero, noviembre y diciembre) de ese año fueron notablemente más cálidos que en los dos ejercicios anteriores, con cotas medias de casi dos grados más, y con una sensación térmica más favorable por la ausencia de grandes nevadas y temporales. En Sevilla, al ser los inviernos suaves, apenas se nota este factor que sí ha reducido los incendios en viviendas en otras zonas de España. Y el informe apunta también la importancia de los detectores de humos, aunque siguen estando sólo en el 5% de los hogares mientras que en otros países europeos alcanzan el 90% de las viviendas.

En todo el país hubo 123 víctimas mortales en incendios, de los que 96 murieron en viviendas y el resto en otros supuestos como accidentes de tráficos o laborales. En el año 2017 fueron casi cien más los muertos, 212, lo que supone una reducción de casi el 50%. Los datos de 2018 son los mejores desde que hay registro. La mayoría de las víctimas son ancianos, sobre todo de entre 85 y 89 años. “La pérdida paulatina de sus capacidades motoras, el progresivo incremento del número de personas mayores que viven solas y las todavía arraigadas (malas) costumbres de calefacción en muchas áreas rurales de España (braseros, estufas sin mantenimiento, chimeneas desprotegidas, aparatos eléctricos obsoletos...) se traduce en que el 43,9% de los fallecidos en incendios y explosiones en 2018 estuvieran en dicha franja de edad”, explica el estudio. El riesgo de morir en un incendio se multiplica por 5 si la persona vive sola.

Dos tercios de las víctimas murieron en los meses de octubre a marzo, es decir, los más fríos. La mortalidad está directamente relacionada con las bajas temperaturas y el uso de los sistemas de calefacción. En cuanto a las franjas horarias, no hay una distribución clara, pues hay un equilibrio entre el día y la noche. La franja más peligrosa es la de las cuatro a ocho de la tarde, seguida de cerca por la que va de la medianoche a las cuatro de la madrugada.

Las causas de muerte son principalmente las intoxicaciones por la inhalación de humos o gases tóxicos (58%), aunque también hubo un porcentaje importante (33%) de las víctimas mortales que falleció por quemaduras. Sólo un 5% lo hizo por traumatismos. Este dato vuelve a poner de manifiesto la importancia de los detectores de humo, sobre todo en los incendios que se declaran cuando los moradores de la vivienda están dormidos. Aquí es clave que la alarma despierte a la persona, pues si se intoxica cuando está dormido, es muy probable que fallezca sin que llegue a despertarse ni percatarse de nada.

En cuanto a la distribución por regiones, La Rioja es la que presenta un peor ratio de víctimas mortales por población, seguidas de Aragón y Andalucía. Esta es la comunidad con más muertos, algo obvio si se tiene en cuenta que es la más poblada y grande del país. El estudio de la Fundación Mapfre también hace una distinción entre el sexo de los fallecidos. Fueron 58 varones y 38 mujeres. En Sevilla se mantuvo esa proporción, con 5 hombres y tres féminas.

Casi la mitad de los muertos en viviendas perecieron en la planta 1 de los edificios afectados por los incendios. La mitad de los siniestros se originaron en el salón y un tercio en los dormitorios. Sólo un 8% en la cocina, donde en teoría hay más riesgo. Esto indica que es un lugar en el que la persona está atenta y reacciona rápidamente para apagar el fuego y que éste quede en conato. Los cuartos de contadores y garajes también fueron el origen de algunos de los incendios en edificios. La causa probable de la mayoría de los siniestros en los que murió alguien fueron los productores de calor (un 15%), casi compartida con los fuegos que tuvieron un origen eléctrico (12%). En tercer lugar, los cigarrillos mal apagados.

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