Salud

Los alérgicos afrontan una primavera moderada-intensa en Sevilla

  • La Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología advierte del aumento de las alergias, al polen y a determinados alimentos

Amparo Conde, Rosa Gil, Pilar Lara, Anabel Amate, Adriana Fernández, Pedro Guardia y Virginia de Luque, hoy en la Carpa de la Alergia. Amparo Conde, Rosa Gil, Pilar Lara, Anabel Amate, Adriana Fernández, Pedro Guardia y Virginia de Luque, hoy en la Carpa de la Alergia.

Amparo Conde, Rosa Gil, Pilar Lara, Anabel Amate, Adriana Fernández, Pedro Guardia y Virginia de Luque, hoy en la Carpa de la Alergia. / Belén Vargas

Los alergólogos agrupados en la Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología (Alergosur) prevén una primavera moderada-intensa en Sevilla para unas 350.000 personas, que sufren alergias al polen. Las reacciones adversas (rinoconjuntivitis; es decir, picor de ojos, estornudos, lagrimeo, o/y fotofobia; y síntomas, cutáneos como picor y ronchas) comienzan para los alérgicos cuando se superan los umbrales normales de las  concentraciones de granos de polen en la atmósfera.

La concentración del polen en el aire está vinculada a las condiciones climatológicas y a la contaminación. "Año tras año hemos comprobado que las alergias, tanto al polen como a determinados alimentos, están aumentando debido, entre otros factores, a la contaminación", explica el doctor Pedro Guardia, presidente de Alergosur y director de la Unidad de Alergología en el Hospital Virgen Macarena

La Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología Clínica ha organizado hoy una Carpa de la Alergia, que se encuentra en los Jardines del Cristina, donde especialistas informarán a los ciudadanos, hasta las ocho de la tarde, de las enfermedades alérgicas, un problema de salud de primer orden y al alza que afecta al 25% de la población española. "Se estima que dos millones de andaluces son alérgicos, y ocho millones, en el ámbito nacional", añade la doctora Virginia de Luque, secretaria de Alergosur y especialista en el Hospital Macarena.

"Con el tratamiento adecuado los alérgicos pueden llegar a controlar este problema", asevera el doctor Guardia. Para ello, la enfermera Rosa María Gil, especializada en Alergología en el Hospital Macarena aboga por "la alfabetización de los pacientes, para que controlen los síntomas y los tratamientos". Es necesaria "más inversión en la educación del paciente especialmente en Atención Primaria", de modo que los profesionales puedan disponer del tiempo suficiente en consulta para informar y tratar a cada paciente. 

La formación de los enfermos crónicos sobre sus propios problemas de salud y sus tratamientos "evitaría muchas urgencias". Además  Rosa Gil aboga por la presencia en los centros docentes de la enfermera escolar, "no solo con un perfil asistencial, sino también educativo en los cuidados de la salud". 

Comienzo de año complicado para los alérgicos 

Las consultas de Alergología han registrado un aumento de los problemas a causa de los pólenes de las cupresáceas (ciprés y arizónica) durante los meses de enero y febrero, debido a la polinización de esta especie vegetal que se ha beneficiado de manera destacada de las condiciones meteorológicas (lluvias de otoño, invierno seco y temperaturas más elevadas de lo normal).

En Sevilla, "se han alcanzado días con picos de niveles de este polen en la atmósfera que han duplicado los valores a partir de los cuales los pacientes presentan síntomas", explica la doctora María del Pilar Lara, miembro del Comité de Aerobiología de la SEIAC y especialista en el Hospital Macarena.

En marzo, el polen del plátano de sombra ha inundado la ciudad. "El pico máximo de esta especie se registró el 12 de marzo, cuando se alcanzó en Sevilla una concentración de 740 granos de polen por metro cúbico de aire. Los alérgicos a este polen comienzan a sufrir los síntomas a partir del una concentración de 130 granos de polen por metro cúbico de aire", añade la doctor Pilar Lara. 

Los especialistas inciden en el aumento de los problemas respiratorios debido, en gran medida a la contaminación, y al cambio climático, entre otros factores. "La contaminación, especialmente la generada por la combustión industrial y diésel, modifica los granos de polen. Ante los contaminantes atmosféricos se activan proteínas de defensa en el polen que aumentan su agresividad para los alérgicos", explica la especialista. 

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