Sevilla

El arzobispo aprueba el inicio del proceso para beatificar al Padre Leonardo Castillo

  • La fundación 'Costaleros para un Cristo Vivo' abandera la causa para llevarlo a los altares

Monseñor Saiz con los representantes de 'Costaleros para un Cristo Vivo'.

Monseñor Saiz con los representantes de 'Costaleros para un Cristo Vivo'. / d. s.

La Fundación Padre Leonardo Castillo Costaleros para un Cristo Vivo va a llevar a cabo los trámites necesarios para impulsar el inicio del proceso de beatificación del sacerdote que da nombre a la institución. Así se lo han expuesto recientemente al arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, en el curso de la audiencia que el prelado concedió al patronato de la fundación, con su presidente, Eduardo Dávila Miura, al frente.

En base a los hechos que marcaron la vida del padre Leonardo, desde la fundación se considera que se trata de un sacerdote que "dejó huella en Sevilla" y que, por su dedicación a los enfermos, a los pobres y a los privados de libertad, muchos lo consideran un santo.

Los miembros del patronato explicaron también al arzobispo los objetivos de la fundación y los trabajos que viene realizando gracias a la dedicación de decenas de voluntarios que trabajan a diario para mantener vivo el mensaje del padre Leonardo, que dedicó su vida a la atención a los más necesitados y a los colectivos más vulnerables.

El presidente de Costaleros para un Cristo Vivo detalló en este encuentro las actividades que realizan y que abarcan desde el mantenimiento de un almacén de alimentos en Triana, que atiende las necesidades básicas de más de 300 familias, hasta la atención a enfermos, la colaboración en labores de alfabetización y en comedores sociales en barrios necesitados de transformación social.

También mencionó la puesta en marcha en la cárcel de actividades de apoyo a reclusos, la financiación de becas de estudio en países como Kenia, Congo o Perú, o la organización de la peregrinación a Lourdes con personas con discapacidad física e intelectual.

La beatificación es un proceso en el que se requiere constatar un milagro por parte de la persona a la que se pretende otorgar tal calificación. En Santa Ángela de la Cruz dicho proceso duró seis años (de 1976 a 1982), el mismo tiempo que en la causa de Madre María de la Purísima, que comenzó en 2004 y concluyó en 2010.

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