Atentado de Estrasburgo "Nos libramos del tiroteo por un golpe de suerte"

  • Dos matrimonios sevillanos esquivan el atentado de Estrasburgo gracias a que pararon a reservar en un restaurante

La tensión y el pánico a las ocho de la tarde de este martes se apoderó del centro de Estrasburgo, cuando empezó el primer ataque del terrorista que se lió a tiros en nombre del Daesh con los viandantes que caminaban por la ciudad francesa. Dos matrimonios sevillanos hicieron parada este martes en la localidad gala tras salir del aeropuerto de San Pablo el sábado pasado. Mateo Almazán, marido de María del Carmen Díaz, relata en primera persona el caos que se vivió en Estrasburgo durante los atentados perpetrados por un lobo solitario del Daesh.

"Estábamos dando un paseo y justo en ese momento íbamos en dirección a la calle Lefevre, donde se produjo el primer tiroteo", recuerda este jiennense afincado en Sevilla desde hace muchos años. "Lo que pasa es que nos libramos por un golpe de suerte, ya que paramos a reservar en un restaurante poco antes de las ocho y luego fuimos en dirección contraria un momento para ver una tienda". Fue al retomar el camino cuando se vieron a 20 metros a la primera víctima tirada en el suelo. "Creíamos que le había dado un infarto o algo así, pero al momento apareció un guardia de seguridad persiguiendo a alguien y varios gendarmes también detrás. Ésa fue la primera víctima, un ciudadano tailandés que quizás había reservado en el restaurante justo antes que nosotros", apunta.

No escucharon disparos porque la música navideña inundaba las calles de la ciudad y apenas se percibían más ruidos. Después, Mateo, María del Carmen y el otro matrimonio, Fernando Gallardo y Amelia García, gendarmes y militares condujeron a la gente en dirección a la plaza Gutenberg. "Ahí no sabíamos aún qué había pasado, pero una señora aterrorizada nos hizo gestos con la mano como si disparara con una pistola y ya comprendimos que había sido un atentado. Hubo dos o tres avalanchas de personas corriendo desde varias calles. Entonces nos pusimos bastante nerviosos, pero no perdimos la calma y nos dirigimos a nuestros apartamentos, en la plaza Kleber, número 1".

La Policía custodia la zona del tiroteo tras el atentado en Estrasburgo. La Policía custodia la zona del tiroteo tras el atentado en Estrasburgo.

La Policía custodia la zona del tiroteo tras el atentado en Estrasburgo. / M.G.

Un control policial les impidió el paso, pero al rato cambiaron de sitio el dispositivo: "A las nueve y pico de la noche pudimos subir al piso. Justo al lado de nuestra entrada había sido el segundo tiroteo, donde decían que podían haber herido al terrorista". Estuvieron los dos matrimonios varias horas en vela y esta mañana salieron a dar una vuelta: "Íbamos a ver la Catedral, pero está todo cerrado, igual que los mercadillos navideños, habrá diez por los menos en el centro de la ciudad. La ciudad está tomada por los policías y por los militares. Ya hemos escuchado que aún no habían encontrado al atacante, pero no nos vamos a quedar en casa", asegura Mateo, que mañana volverá a casa con su esposa y sus dos amigos después de vivir una experiencia traumática pero afortunada: "Si no reservamos, nos comemos el pastel del primer tiroteo porque nos dirigíamos allí. Ha sido un golpe de suerte".

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