Las cinco caras de Samuel

Caso marta

Diez meses después del asesinato de Marta, este joven ha desempeñado distintos roles y ha pasado de ser amigo de la víctima a encubrir el crimen

Las cinco caras de Samuel
Las cinco caras de Samuel
J. Muñoz · F. Pérez Ávila

Sevilla, 13 de diciembre 2009 - 08:21

La Audiencia Provincial de Sevilla decretó el pasado jueves la puesta en libertad provisional de Samuel Benítez Pérez, con lo que ya sólo permanece en prisión el asesino confeso de Marta del Castillo, Miguel Carcaño. Durante los diez meses que han transcurrido desde la desaparición y asesinato de la joven sevillana, de los cuales 298 días Samuel los ha pasado en la cárcel de Huelva, este joven ha desempeñado hasta cinco papeles a lo largo de la intensa investigación. Samuel Benítez ha pasado de ser amigo de la víctima y del principal acusado a estar imputado por el presunto encubrimiento del crimen y a ser culpado, en última instancia por Miguel Carcaño de ser el verdadero artífice de las maniobras para ocultar el cadáver.

Esta compleja travesía de Samuel Benítez se inicia la misma noche del crimen, el pasado 24 de enero, cuando el joven acompañó de madrugada al padre de Marta, Antonio del Castillo, a presentar la denuncia por la desaparición. Esa misma noche, Samuel participó en la improvisada búsqueda que realizaron algunos familiares y amigos de Marta.

Tan sólo varios días después de la desaparición, Samuel colaboró activamente en una misa en la parroquia de San José Obrero y llegó incluso a hacer unas declaraciones a un programa de televisión en las que mostraba su deseo de que Marta volviera. Hasta ese momento nadie sospechaba su presunta implicación en los hechos. Esta visión de Samuel cambió la noche del viernes 13 de febrero, cuando la Policía procedió a su detención en relación con el asesinato de Marta, una vez que su amigo y principal imputado, Miguel Carcaño, que había sido detenido ese mismo días, le inculpó en el caso, atribuyéndole una supuesta colaboración a la hora de deshacerse del cuerpo en el río Guadalquivir.

En su primera declaración, Miguel Carcaño dijo a la Policía que Samuel Benítez fue quien supuestamente se acercó a ver si Marta aún respiraba y comprobó que ya no lo hacía, mientras que el menor de 16 años conocido como el Cuco, que ahora está en un piso tutelado tras haber cumplido el máximo de internamiento previsto en un centro de menores, le habría colocado a Marta el tensiómetro para comprobar si seguía viva. El Cuco también inculpó inicialmente a Samuel, al que señaló como la persona que les ayudó a arrojar el cadáver al río.

Tras su detención, Samuel reconoció igualmente ante la Policía su implicación en los hechos, en una declaración prestada con todas la garantías legales y en presencia de un abogado. Así, describió que vio a Marta tendida en el suelo del salón del piso de León XIII, que estaba quieta, pero negó que se acercara para comprobar si aún respiraba. También admitió que fue él quien, al ser único de la pandilla que tenía carné, condujo el coche de la madre del Cuco en el que, según esta versión inicial de los hechos.

Tres días después de reconocer esta implicación y en su primera comparecencia ante el titular del juzgado de Instrucción número 4 de Sevilla, Francisco de Asís Molina, el joven se retractó por completo de su confesión, que atribuyó a las supuestas torturas y presiones de la Policía para que se autoinculpara, ya que, según dijo, recibió amenazas de los agentes contra él mismo, su familia y su novia. Un informe médico de la cárcel de Huelva señaló que Samuel presentaba un "hematoma y edema a nivel de miembro superior derecho" cuando ingresó en el centro penitenciario.

Samuel tiene a su favor que la Policía Científica no halló restos biológicos suyos en el piso de la calle León XIII y cuenta además con el testimonio de, al menos, nueve jóvenes -incluida su novia-, que le ofrecen una coartada parcial para la tarde-noche del 24 de enero y que estaría además corroborada por las antenas repetidoras de telefonía móvil.

Pero la Fiscalía y el juez instructor tienen meridianamente clara su presunta participación en los hechos e incluso creen que, a lo largo de sus declaraciones, Samuel ha aportado datos que revelan su presencia en el lugar del crimen.

Aunque Miguel Carcaño sitúa en torno a las 22:30 el momento en el que el cuerpo de Marta es sacado del piso de León XIII, los investigadores sospechan que esta acción pudo desarrollarse bien entrada la madrugada del día 25. En uno de los tres autos en los que el juez Francisco de Asís Molina rechazó la libertad de Samuel señaló que este imputado dijo parte de verdad en su declaración ante la Policía, en lo que se refiere a la delimitación de la hora a la que se deshicieron del cuerpo y que sería más allá de las dos de la madrugada, según la tesis del magistrado instructor.

El juez llegó a razonar que el cambio de declaración de Samuel se produjo porque, una vez que éste conoció que Miguel Carcaño y el Cuco habían situado en torno a las diez horas el momento en que se deshicieron del cuerpo -durante las horas en las que él se hallaba en la barriada nazarena de Montequinto-, "no le fue difícil cambiar su declaración situándose como espectador de lo acontecido", de manera que los horarios manejados por sus amigos fueran verdaderos o indiscutibles, algo que el juez rechaza de plano.

La cosa se complica aún más con la última declaración de Miguel Carcaño, la que realizó en septiembre pasado y en la que atribuyó a Samuel un papel principal en las labores para deshacerse del cadáver.

En este cuarto cambio de declaración, Miguel Carcaño vuelve a asumir la autoría del crimen y el golpe con el cenicero a Marta, pero se retracta de que él y el Cuco violaran a Marta, algo que, según el asesino confeso, se inventó con la única intención de evitar que el juicio se celebrase ante un jurado popular. Pero lo más relevante de este nuevo testimonio es que Carcaño dice que también se inventaron que la arrojaran al río y al contenedor. Ahora sostiene que no sabe dónde está el cuerpo porque fue su amigo Samuel quien, utilizando un vehículo de un familiar suyo, se habría deshecho del cadáver mientras él se quedaba limpiando restos de sangre y las huellas del crimen en su domicilio.

Durante estos diez meses, su abogado defensor, Manuel Caballero, ha exigido hasta en cuatro ocasiones su puesta en libertad, que fue rechazada en tres ocasiones por el instructor del caso y no ha sido hasta esta última ocasión cuando ha sido aceptada, no por el juez, sino por la Audiencia de Sevilla. El argumento principal para acordar la libertad ha sido que se estaba aproximando al límite de prisión preventiva máxima para el delito de encubrimiento que se le imputa y que está penado con un máximo de tres años de cárcel.

Amigo de Marta

Samuel Benítez formaba parte del grupo de amigos de Marta del Castillo, con los que la joven se reunía a menudo los fines de semana. En numerosas fotografías colgadas en la red social Tuenti, Samuel aparece posando con Marta. En las imágenes ambos parecen llevarse muy bien y tener una relación muy cordial. Samuel conocía también a los padres de la joven.

Denunciante

Fue una de las primeras personas en organizar la búsqueda de la joven la misma noche del 24 al 25 de enero. Movilizó al resto de amigos de la joven y acompañó a Antonio del Castillo a presentar una denuncia por la desaparición de su hija en la comisaría de la Policía Nacional en Nervión. Pegó carteles por el barrio y asistió a la misa ofrecida por monseñor Amigo.

Amigo de Carcaño

El joven excarcelado el pasado jueves era uno de los mejores amigos de Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo. Defendió a Miguel en una entrevista a la televisión después de la misa ofrecida por Marta y le mandó mensajes a través del Tuenti cuando Carcaño se había encerrado ya en su casa antes de ser detenido y de confesar el crimen.

Encubridor

Fue detenido el 13 de febrero y encarcelado el 16 junto con Miguel Carcaño. Confesó a la Policía haber colaborado en llevar el cadáver hasta el río y arrojarlo desde el puente de Camas. Luego se retractó ante el juez y aseguró haber pasado toda la noche en Montequinto junto a su novia y unos amigos hasta que se incorporó a la búsqueda de Marta.

Cabecilla

La última versión del asesino confeso lo sitúa como principal artífice de la ocultación del cadáver. Carcaño aseguró que Samuel se llevó el cuerpo en el coche de un tío suyo y se deshizo del mismo en un lugar desconocido para Miguel. Tanto el juez como la Fiscalía no dan credibilidad a este testimonio y mantienen a Samuel la imputación como encubridor.

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