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Primer juicio colectivo contra Uralita

"Si causó daño, debe indemnizar"

  • Hablan ex trabajadores de Sevilla y entidades de Galicia, Murcia e Italia.

Eduardo Diáñez, de 71 años y enfermo de cáncer, trabajó en Uralita de Sevilla 24 años como encargado de la sección con más riesgo para el pulmón: donde se hacía el acabado de los tubos y se cortaban las piezas. Hace dos años y medio se notó un bulto en el cuello y le diagnosticaron un nódulo pulmonar (8,5 centímetros) y otro en el cuello (7 centímetros) con afectación en la nuca y la cadera. Le dieron tres meses de vida, pero sigue en pie tras una brutal quimioterapia que aguantó por su fortaleza.

Etse lunes se presentó para apoyar a sus compañeros y explicaba que "después de un año y medio de tratamiento los tumores parecen haberse quedado dormidos", pero de los 10 compañeros con quien compartió la quimio han muerto todos menos él. Es el drama de los trabajadores: ver caer a compañeros año tras año porque la enfermedad se puede desarrollar décadas después de respirar amianto.

No hay cifras oficiales de la consejería de Salud de la Junta. La asociación de víctimas Avida estima en más de 300 los fallecidos en Sevilla (de más de 1.000 trabajadores), pero insiste en que la Junta "facilite" los datos oficiales en el mapa de riesgos de incidencia de afectados en España que elabora el Ministerio, se queja Antonio Delgado, presidente de Avida Andalucía.

Sobre las medidas preventivas en la empresa, según Eduardo Diáñez en los 80 empezaron a usar mascarillas de astronauta que "nadie se ponía porque eran incómodas" y empezó a tomarse conciencia. "En teoría había muchas advertencias, pero no se aplicaban en la práctica", admite.

Hablar de amianto en Andalucía es hablar de Uralita Sevilla, de Rocalla (Córdoba), de Jerez y de los Astilleros andaluces. Avida lamenta que las revisiones médicas son voluntarias, no obligatorias, en la actualidad y que Astilleros de Cádiz tiene un neumólogo para 10.000 empleados. El 90% de partidas defunción recogen parada cardiorespiratoria en lugar de la enfermedad causada por el amianto.

El sindicalista Francisco Báez, de 76 años y de CCOO, que tradujo en 1969 informes científicos internacionales de los riesgos del amianto para informar a la plantilla, estuvo este lunes ante los juzgados. No está afectado porque trabajaba en la delegación de la calle Adriano, pero declara que "si uralita tuvo sus beneficios y causó daños tiene que indemnizar".

Junto a él, Francisco Jiménez, ex miembro del comité de Uralita, quien recalca que gracias al comité la empresa tomó medidas a partir de 1977.

En la puerta de los juzgados, afectados de otras comunidades. Ramón Tojeiro, de la asociación gallega del amianto Agavida, en El Ferrol, pertenece a los afectados del sector naval. Tiene invalidez profesional por asbestosis y esperanzas en el juicio de Sevilla "porque en Uralita la materia prima era el amianto, una causa-efecto clara". Ricardo Torregrosa, presidente de la asociación Apena de Murcia y Cartagena, de 60 años, espera que la empresa "no use el argumento de la prescripción de la demanda". Alessandro Pugno, director de cine italiano, cuenta la historia de la fábrica de fibrocemento de Monferrato, donde un juzgado ha condenado al dueño de Eternit a 18 años de cárcel por desastre ambiental: mil trabajadores muertos y otros 800 fallecidos ajenos a la fábrica. Paco Puche, de Ecologistas en Acción Málaga, también acudió.

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