Equipamientos para personas sin hogar en Sevilla

La adjudicataria del centro de Hytasa para personas ‘sin techo’ renuncia a construirlo

Ubicación en el polígono Hytasa  del centro para los ‘sin techo’.

Ubicación en el polígono Hytasa del centro para los ‘sin techo’. / Departamento de Infografía

El Ayuntamiento de Sevilla anunció este martes la renuncia de la adjudicataria que se hizo con el contrato para construir el nuevo centro para personas sin hogar en la calle Raso número 6 del polígono Hytasa, denominado oficialmente Centro de Alta Tolerancia (CAT) para personas en situación de exclusión social y sin hogar. No obstante avisa de que “la ciudad necesita de este tipo de equipamientos y en algún sitio tiene que ubicarse”.

La ubicación elegida, el polígono Hytasa, fue propuesta por la propia UTE y aceptada por los servicios sociales municipales, pero generó una avalancha de protestas por parte de vecinos y comerciantes de la zona porque es un suelo industrial, en contra de lo que marca el pliego de condiciones del contrato.

El nuevo alcalde Antonio Muñoz fue muy claro este martes al respecto en declaraciones a Radio Sevilla. “Se ha producido la renuncia del promotor; ya podemos decir que ese proyecto que no se va a desarrollar”, declaró el regidor.

Desde el gobierno local se aclaró que la empresa ha trasladado al Ayuntamiento que hay “dificultades serias” para ejecutar el proyecto en el polígono Hytasa dada la posición de los empresarios. Con todo las dos partes están estudiando una solución administrativa para formalizar esta renuncia efectivamente.

El nuevo centro persigue el objetivo de dispersar por otras zonas de la ciudad, fuera del barrio de la Macarena, este tipo de servicios sociales, de forma que no se no se concentren solo en la Macarena. El CAT de Hytasa se proyectó con 40 plazas, pero no todas las personas sin hogar podían ir allí, sino únicamente las que fueran valoradas por los técnicos municipales y cumplieran un perfil determinado. “Ni es un centro de día ni las personas acuden allí a esperar una plaza. Son derivadas previamente”, recalcó en su día el gobierno local.

El equipamiento iba a ofrecer alojamiento, higiene, manutención y un programa de intervención psicosocial. Solo podían dirigirse a ese centro los usuarios evaluados con un perfil específico a través del Centro de Orientación e Intervención Social y del Equipo de Emergencias y Valoración Social (UMIES). En suma no iba a ser un albergue al uso ni donde iban a trasladarse todos los recursos para personas sin hogar.

Desde los servicios sociales del Ayuntamiento se defendía la ubicación en el polígono Hytasa como una “propuesta más que aceptable”. “Es uno de los mejores sitios donde se puede ubicar este centro, y aunque pueda considerarse técnicamente como zona industrial, para nada es lo que habíamos intentado mostrar en el pliego. Se considera totalmente adecuada esta ubicación y la consideramos de interés público”, rezaba el informe encargado a la jefatura del área municipal de emergencia social y personas en situación de exclusión y sin hogar.

Los argumentos municipales eran los siguientes. Pese a que estuviera en suelo industrial (lo contrario de lo que marca el pliego) se consideraba “compatible” con usos pormenorizados de equipamientos y servicios públicos de todas las clases y tipos, lo que encaja con este servicio público.

Segundo, porque la zona elegida se integraba “en un entorno urbano y accesible a todo tipo de servicios”: en el Cerro, donde coexisten empresas, administraciones, así como establecimientos de ocio y hostelería. Y añadía que no es un polígono industrial con limitación importante de servicios para el ciudadano y donde la vida diaria se limita a un horario laboral.

La organización prevista en este centro consistía en ofrecer horarios de apertura y cierre de puerta que limita la libertad de acceso de los usuarios. La primera apertura estaba fijada a las 06:30h y el primer cierre de puerta a las 13:00h. Luego abría a a las 16:00h y cerraba a las 20:00h, hora a partir de la que nadie podía entrar en el centro y si salía no podía volver. Asimismo tenía horarios fijos de desayuno, comida, cena y dormir.

La previsión municipal es que las personas seleccionadas para acudir al CAT entran “con un fin/objetivo marcado, que se tratará de alcanzar bajo el seguimiento y acompañamiento de la Trabajadora Social”. Estos objetivos son valorados en primera instancia por los profesionales de las entidades y equipos citados, y pueden ir siendo modificados en función de la adaptación del usuario al centro, su situación sanitaria y/o mental”, explica el Ayuntamiento, que añade que “la motivación de la persona tiene vital importancia para forjar su estancia” en este centro.

Otra condición en este centro es que los usuarios derivados vivan aquí un largo periodo de tiempo, ya que “la vinculación, adherencia, adaptación y posterior consecución de objetivos corresponde con un proceso que necesita paciencia y tiempo. Por tanto no es un espacio con rotación de personas distintas cada día, salvo casos muy excepcionales”.

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