• Es la primera farmacéutica en la directiva de la AEV destaca el "apasionante" momento que vive la vacunología empujado por el Covid

  • A los escépticos les pide "confianza" en la sanidad y la ciencia

Coronavirus | Rosario Cáceres. Vocal de la Asociación Española de Vacunología

"Las vacunas nos han salvado de otras enfermedades y nos van a sacar de esta pandemia"

Rosario Cáceres en el laboratorio del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla. Rosario Cáceres en el laboratorio del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla.

Rosario Cáceres en el laboratorio del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla.

Juan Carlos Vázquez

La sevillana Rosario Cáceres es la primera farmacéutica que entra en la Junta Directiva de la Asociación Española de Vacunología (AEV) y una férrea defensora de las vacunas como "el mejor medicamento". En este "apasionante" momento en el terreno de la vacunología, con más de 200 vacunas en estudio y una gran inversión en la investigación propiciada por la pandemia del coronavirus, Cáceres apuesta por la pedagogía y no por la obligatoriedad y en la confianza en los profesionales sanitarios y los científicos para acabar con la desconfianza de la ciudadanía.

-Cada vez está más cerca la llegada de la vacuna a nuestro país, ¿podemos decir que hay luz al final del túnel?

-Pues en principio parece que sí. Los resultados preliminares son muy esperanzadores y de hecho en Reino Unido ya se están poniendo las primeras vacunas.

-¿Qué fases son las que faltan para poder empezar a vacunar en España?

-Hay que esperar que nuestra Agencia Española del Medicamento autorice una vacuna y publique su ficha técnica, que podemos decir que es la biblia de cada medicamento, donde se incluyen sus indicaciones y contraindicaciones, cómo se administra, a qué población... Posteriormente se autorizaría su comercialización y se empezarían a hacer las compras para finalmente ponerla en el mercado. Todo parece indicar que las de Moderna y Pfizer llevan la delantera en este sentido.

"Pese al desarrollo acelerado de las vacunas nunca se ha visto comprometida su seguridad"

-Entonces, ¿cuándo se pondrá la primera vacuna en España?

-El Ministerio de Sanidad ya ha lanzado el documento de las líneas maestras de vacunación y su plan es comenzar a vacunar en enero. Se va a empezar en una primera fase por los pacientes institucionalizados, los sanitarios y los grupos de riesgo y ya después, en una fase dos y tres, irá pasando el resto de la población.

-¿Qué peculiaridades presentan esas vacunas más avanzadas de Moderna y Pfizer?

-Son dos vacunas que abren un nuevo camino en la vacunología muy interesante. Las dos son de ARN mensajero que es una plataforma de fabricación nueva ya que no hay ninguna de este tipo comercializada para uso humano hasta ahora, pero que tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Una de las ventajas es que no entran en el núcleo de la célula, por tanto científicamente no se espera que tengan efectos secundarios a largo plazo, puesto que no modifica nuestros genes, pero a su vez puede tener el inconveniente de que no produzca una larga inmunidad. Pero lo verdaderamente importante ahora es paliar esta pandemia y poder continuar con nuestra vida y eso parece ser que sí se puede conseguir. En cuanto a las diferencias entre ellas están, por un lado, en el precio y, por otro, las condiciones de conservación. La de Pfizer es más cara y complicada de transporte y conservación puesto que hay conservarla a -80 grados, mientras que la de Moderna sí es más estable y se conservaría incluso 12 horas a temperatura ambiente. Respecto a su eficacia, los resultados preliminares han demostrado que son las dos muy eficaces. A priori están en torno al 95% y tienen una pauta de vacunación muy similar, de dos dosis.

-Y entre una y otra, ¿con cuál se quedaría?

-Realmente no vamos a poder elegir. Yo tengo claro que me voy a poner la primera que llegue cuando me toque vacunarme. Son dos vacunas que aparentemente van a servir para paliar la pandemia, a modo de choque, y ya después posiblemente venga otra hornada de vacunas que suplirán los posibles inconveniente que nos podamos encontrar con las primeras. Hay que ser conscientes de que hay que vacunar a todo el planeta, en poblados donde quizás no haya posibilidad de tener condiciones de conservación ni siquiera en una nevera normal y tenemos que vacunarnos tarde o temprano toda la población mundial, con lo cual, lo importante es que en un futuro podamos contar con un arsenal terapéutico variado con distintas vacunas y poder acudir a una u otra en función de lo que se vaya demostrando.

La farmacéutica es técnico del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla y vocal de la Asociación Española de Vacunología. La farmacéutica es técnico del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla y vocal de la Asociación Española de Vacunología.

La farmacéutica es técnico del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla y vocal de la Asociación Española de Vacunología. / Juan Carlos Vázquez

-Para las vacunas españolas habrá que esperar a mediados o finales del próximo año, ¿con qué objetivos trabajan?

-Estas primeras vacunas pueden servir como herramienta de choque para paliar la pandemia pero a lo mejor no tienen una alta protección a largo plazo o no conciernen una inmunidad en el tiempo o, quizás, el coronavirus es un microorganismo que ha llegado para quedarse y que vamos a tener que lidiar con él de manera estacional como ocurre con la gripe o el neumococo. No sabemos cómo va a actuar. Entonces tenemos que tener previsto que, aunque ahora salgan estas vacunas, tenemos que estar preparados para poder actuar ante distintos escenarios y por ello es necesario no conformarnos con lo que ya ha salido sino seguir contando con otras alternativas.

-Sobre la inmunización, no queda claro cuánto tiempo va a estar la persona vacunada protegida...

-Eso es algo que sigue sin saberse. Ahora lo prioritario es frenar la pandemia y que podamos volver a la vida anterior para que las empresas puedan volver a su ritmo de trabajo normal, para que nuestro sector de la hostelería y el turismo vuelva a reactivarse y que podamos volver a la normalidad. Ese es nuestro objetivo ahora mismo prioritario. Si la vacuna tiene una inmunidad de 3 ó 4 años, ya veremos entonces si tenemos que hacer una revacunación o tenemos que tirar de esa segunda hornada de vacunas que presumiblemente podamos disponer.

-Hay una parte de la ciudadanía que recela de la vacuna e incluso tiene miedo a ponérsela...

-Yo los entiendo. Se ha transmitido la información, quizás de forma excesiva, y poco comprensible para los pacientes. Y si no se explica bien como ha sido el proceso de desarrollo de una vacuna, para la que normalmente se tarda de diez a doce años y que ahora se ha llevado a cabo en menos de uno, se puede entender que haya desconfianza porque se piense que peligra la seguridad. Eso hay que explicarlo bien. Que los pacientes entiendan que en ese proceso de desarrollo acelerado se han llevado a cabo unos mecanismos donde se ha agilizado la burocracia pero que en ningún momento se ha comprometido la seguridad de la vacuna. Que todo lo que son los ensayos clínicos, el número de pacientes, los estudios de seguridad, las notificaciones de reacciones adversas..., todo eso ha sido exactamente igual que en el desarrollo tradicional. Pero si al paciente eso no se le explica bien puede pensar que la vacuna se ha desarrollado a prisa y corriendo de cualquier manera y que no está bien estudiada. Otra cosa que el paciente suele decir es no quiere ser el primero en ponérsela. También hay que explicar que cuándo la vacuna se lanza al mercado ya hay más de 100.000 personas vacunadas. Personas en las que ya se ha probado, no se han notificado efectos adversos graves y se ha probado su eficacia. El primer en vacunarse oficialmente en España no va a ser el primero que se pinche la vacuna en el mundo ni tampoco en el país porque algunos ensayos clínicos se han llevado a cabo en España.

-¿Qué opina de la vacunación obligatoria por una cuestión de salud pública?

-Esperemos que no sea necesario. No soy partidaria de eso porque creo que obligar a la gente a hacer algo siempre es contraproducente. Yo apuesto por apelar a la solidaridad, siendo pedagógicos y, en el caso de los sanitarios, dando ejemplo vacunándonos nosotros primeros y utilicemos las herramientas que tenemos de pedagogía para no tener que echar mano de la vacunación obligatoria.

"Podemos estar tranquilos porque vacuna que se autorice y salga al mercado es una vacuna completamente segura"

-¿Para cuándo podremos hablar de inmunidad de grupo?

-Cuando la vacunación alcance un 70% de la población, es lo que dicen las estimaciones. No puedo decir cuándo llegará ese momento. Los más optimistas creen que para el próximo mes de septiembre podría ser, pero depende de muchos factores. Que todo siga bien, como hasta ahora, y que la gente se anime a vacunarse. Por eso es importante transmitir la importancia que tiene la vacunación, no sólo a nivel personal, sino por el colectivo.

-Alcanzada la ansiada inmunidad de grupo, ¿podremos empezar a hablar de principio del fin de la enfermedad?

-En principio sí. Ya lo han hecho las vacunas en otras ocasiones. Lo hizo con la viruela o con la polio. Hay enfermedades que no están desaparecidas, pero están totalmente contraladas. Nosotros no tenemos brotes de polio hace muchísimos años. Es una enfermedad que está casi erradicada en el mundo gracias a la vacuna y la viruela se llegó a erradicar de forma completa. Las vacunas no han salvado ya de otras enfermedades anteriormente y también nos sacarán de esta pandemia.

-¿Qué mensaje daría a la ciudadanía ante la inminente vacunación?

-Fundamentalmente que esté tranquila, que vacuna que se autorice y que salga al mercado es una vacuna completamente segura y que nosotros somos un pueblo solidario, que somos envidia de otros países en cuanto a coberturas vacunales y que ahora tenemos que volverlo a demostrar con valentía, confiando en los profesionales sanitarios y en los científicos para acceder a la vacunación y entre todos acabar con esto.

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