La vuelta de los más pequeños

La crisis económica del Covid deja vacías 10.000 plazas de guarderías en Sevilla

Los más pequeños vuelven al aula. Las guarderías reabren sus puertas este martes, cuando arranca el mes de septiembre, con un gran despliegue de medidas de seguridad e higiene para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Una situación cuyos efectos económicos se dejan sentir en las escuelas del primer ciclo de Educación Infantil, hasta tal punto que casi 10.000 plazas se han quedado vacías en el proceso de matriculación, que en dicha etapa -de carácter voluntario- continúa abierto todo el curso. 

La delegada territorial de Educación, Marta Escrivá, ha detallado que de los 31.100 puestos públicos y de convenio ofertados, se han ocupado 21.200, lo que supone que se han quedado libres 9.900, la cifra más alta de los últimos años. 

Dicha caída -del 8% respecto al pasado curso- obedece a varios factores. Uno de ellos es la bajada de la natalidad que se viene registrando en la provincia desde principios de esta década como consecuencia de la debacle financiera sufrida a partir de 2008. Las otras causas están relacionadas directamente con el Covid-19. 

Por un lado, la evolución de la pandemia y los continuos rebrotes provocan bastante temor en muchas familias, que han optado por no llevar a sus hijos a estos centros. Y por otro, y quizás el más importante -como señala la delegada de Educación-, es el panorama económico tan desolador que deja tras de sí el virus, con ERTE, despidos y fuerte pérdida de ingresos

Comienzo del curso en las guardería Comienzo del curso en las guardería

Comienzo del curso en las guardería / José Angel García (Sevilla)

Un "retrato económico" irreal

Aunque bien es cierto que la Junta de Andalucía oferta un sistema de bonificaciones bastante amplio para esta etapa (que no es gratuita), para acogerse a dichas ayudas las familias han de presentar los datos tributarios correspondientes a la declaración de la renta de 2018, un "retrato económico" que, en palabras de Escrivá, ha sufrido una fuerte modificación a raíz de la crisis del Covid, lo que lleva a muchos padres a abandonar la idea de matricular a sus hijos en las guarderías. 

Debe recordarse, además, que este curso el precio de la plaza pública y de convenio del primer ciclo de Infantil sube hasta los 320 euros mensuales (con comedor incluido), un encarecimiento que asume la Consejería de Educación y Deporte y que en ningún momento repercute en el bolsillo de las familias, como prometió el titular andaluz Javier Imbroda

Pese a esta bajada de la demanda, la red de escuelas infantiles sigue aumentando, de manera que a la oferta de la Junta se han sumado 16 centros más, hasta alcanzar los 570 en toda la provincia. Esta cifra da cobertura, por tanto, a buena parte de la población con la edad comprendida entre los 0 y 3 años, una situación que difiere mucho de la que se vivía hace 10 años, cuando aún no se alcanzaba el mínimo exigido por la Unión Europea. 

Sólo un positivo de coronavirus, por ahora

El inicio de curso en las guarderías tiene lugar después de que la Administración autonómica haya realizado en la provincia -entre el 28 y el 31 de agosto- más de 4.000 test de Covid a todo el personal de estos centros públicos y de convenio que vaya a estar en contacto con los menores. Según Escrivá, de ellos, por ahora, se han obtenido resultado de los 600 practicados el viernes. Sólo uno ha dado positivo. Se está a la espera de confirmación por PCR. Se trata de un empleado de cocina. 

Las escuelas infantiles cuentan también con unas instrucciones específicas para el curso marcado por la pandemia. Entre ellas, se establecen las aulas burbujas, el lavado continuo con agua y jabón de los niños (para los menores de tres años no está permitido el hidroalcohol) y habilitar distintos accesos para la entrada y salida. 

Críticas del sector

Algunas plataformas y patronales han criticado las escasas ayudas que han recibido del Gobierno andaluz para hacer frente a los gastos que suponen establecer dichas medidas -entre las que se incluye la contratación de más personal para atender a los menores-, lo que ha llevado a tener que hacer frente con recursos propios a dicho desembolso, en unos momentos en los que la economía de los centros se encuentra muy debilitada.

Las guarderías, como el resto de edificios educativos, se vieron obligadas a cerrar con la declaración del estado de alarma y muy pocas volvieron a abrir cuando finalizó. Sólo pudieron hacerlo aquellas que obtuvieron licencia municipal para funcionar como ludotecas en verano. 

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