Los Invisibles | Rafael Cuevas

“En 1989 dimos cien conciertos, todos los días de julio y agosto”

  • Rafael Cuevas. Nació en pleno mayo francés y forma parte de la movida sevillana. La de antes con Loscomotoras y la de hoy, donde vuelve con su quinto grupo y una espina clavada

Rafa Cuevas, en la Cuesta del Rosario, donde llevó la tienda musical Compás Sur.

Rafa Cuevas, en la Cuesta del Rosario, donde llevó la tienda musical Compás Sur. / José Ángel García

IBA para periodista pero se cruzaron en su vida la música y los bares. Rafael Cuevas (Sevilla, 1968) es un hijo generacional del mayo francés. Con su nuevo grupo, tuvieron anoche por padrinos a Los Trogloditas en Malandar.

–¿Se mezclan las fechas y los quehaceres en su vida?

–Cuando terminé la carrera de Periodismo en la Complutense en 1994 abrí La Cara B.

–Muchos años después abrió Avanti con la Guaracha, un bar de tributo a Silvio...

–El título del bar lo saqué de una entrevista que le hicieron a Silvio. Le decía el periodista que qué le diría a los jóvenes rockeros que estaban empezando. Y le contestó que Avanti con la Guaracha.

–¿Es lo que hizo usted?

–Yo llegué a Silvio de una forma muy curiosa. Era mi vecino en Los Remedios, pero no sabía que ese borrachín era un genio. Un día fui con unas amigas a un concierto en la playa del Rompido. Creíamos que era Silvio Rodríguez. Cuando lo oí, me quedé flipado.

–¿Continúa la fascinación?

–El nuevo grupo que hemos fundado, Black Ducados, incluirá un tema que se llama Maestro Silvio y que incluye pedacitos de letras de sus canciones, una amalgama.

–Además de hacer discos, los ha vendido...

–Entre 2001, el año que muere Silvio, y 2010, abrí Compás Sur, una tienda de música. Ahora es el bar Fabiola, la puerta es la misma.

–¿No ejerció de periodista?

–Cuando acabé la carrera, estaba empezando Onda Cero. Me llamaron para una entrevista de trabajo, pero no me gustó mi entrevistador. Me miraba por encima del hombro. Está feo que lo diga, pero creo que hubiera sido un buen periodista.

–Pero habríamos perdido un buen músico...

–Los años de carrera fueron una locura, porque empecé con Loscomotoras. Sacamos el primer disco, A toda máquina, en 1989. En 1990, el segundo, Échale leña al fuego. Éramos jóvenes y teníamos mucha energía. El tercero iba a salir en 1991, se iba a titular No te digo ná, pero no salió. Se murió el director general de la compañía, vino un productor de Londres para trabajar conJuanjo Pizarro. Habría sido un discazo. Algunos temas los recuperamos ahora. Era una espina clavada.

–¿La locomotora echó humo?

–Colocamos cuatro temas en los 40 Principales. Los de más éxito fueron En ella no pensé, un rockabilly player que eclipsaron The Refrescos con Aquí no hay playa, y Lady Madonna, del que vendimos veinte mil copias. Fue brutal En el año 89 dimos cien conciertos. Tocamos todos los días de julio y agosto. Un año que sacan disco La Frontera, Gabinete Caligari, 091, Danza Invisible.

–¿Hubo Despeñaperros entre la movida sevillana y madrileña?

–Teníamos el mismo rollo, la misma historia. En Sevilla, a pesar de ser tan dual, siempre han convivido muy bien la Sevilla de siempre y la de entonces. En Madrid sí había peleas, pero aquí convivían punkys, mods, modernos con el pelo violeta de Depeche Mode o The Cure, hippys, los pijas, que son otra tribu, y los flamencos.

–¿Los bares acabaron con la música o al revés?

–Me harté de la noche. En La Cara B cerrábamos a las cinco de la mañana.

–¿En qué grupos estuvo después de Loscomotora?

–Max 4, Nasdie, que funcionó muy bien entre 1996 y 2000, y Mojama Dandy, lo pusimos así porque estábamos tiesos.

–¿Y Los Trogloditas?

–Eran mis ídolos. Han venido a Sevilla los músicos de Loquillo, Jordi Vila y Simón Ramírez.

–¿Dónde tuvieron más éxito?

–En ciudades como Cáceres o en el extrarradio de Madrid: Getafe, Alcobendas. De esos sitios vino mucha gente al concierto de los veinte años de Loscomotoras en el Fun Club.

–¿Aficiones?

–La principal, estar al otro lado de la barra.

–De las tribus a las costumbres.

–Hasta el año 94, cuando termino la carrera, salía en el Museo y no descarto volver a hacerlo. El barrio de Los Remedios es un laboratorio para combatir los estereotipos. Allí aprendí que en el mundo del capilliteo y en la Sevilla rancia, como en todos lados, hay gente maravillosa y gente que no vale ni para estar escondida.

–¿Otras escapadas?

–Con el Sevilla a las finales de Eindhoven, Glasgow y Mónaco. Fui socio muchos años.

–¿Y después de Malandar?

–Estamos con los arreglos, adornos y mezclas del primer disco de Black Ducados en Punta Paloma, Tarifa, con José María Sagrista. Se llamará Espina Desclavada. Buscaremos compañía y si no nos convence, lo autoproducimos nosotros. Para después de Navidades.

–¿Avanti con la Guaracha?

–Siempre, palabra de maestro.

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