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Fuga de enfermeras en Sevilla: "Nos vamos porque no podemos vivir con contratos de verano en verano"

Paula Fernández Bazán, en el Hospital Las Cruces de Bilbao.

Paula Fernández Bazán, en el Hospital Las Cruces de Bilbao. / M. G.

Más de 6.000 profesionales de enfermería deberían incorporarse al sistema sanitario en Sevilla, público y privado, para alcanzar la media de los países europeos. Mientras tanto, decenas de enfermeras y enfermeros andaluces nutren los hospitales de otras comunidades desde la finalización de sus contratos de verano.

Las ratios actuales están incluso por debajo de la media estatal que, a su vez, también están alejadas de la Unión Europea. El problema no es nuevo y lo peor es que se ha cronificado gracias, por una parte, a la excelente preparación y por tanto reputación de nuestros graduados en Enfermería. Las notables mejoras de condiciones laborales que consiguen fuera de Andalucía, con grandes diferencias respecto a las que se ofrecen aquí, y la falta de continuidad contractual están detrás de una fuga de profesionales que se cronifica mientras se sigue estando muy lejos de la media de profesionales por habitantes tanto nacional como europea. Da la impresión de que se ha entrado en un callejón sin salida.

La estabilidad de los profesionales sanitarios sigue siendo uno de los puntos débiles del sistema de salud, por el cual muchos enfermeros andaluces llegan a tener contratos de apenas dos meses o, incluso, tan solo un día. Paula Fernández, Ismael Herrera o Alejandra Muñoz son sólo tres nombres de la larga lista de andaluces que han tenido que hacer las maletas en las últimas semanas para cambiar Andalucía por cualquier otro punto del país. 

Todos tienen menos de 25 años, son enfermeros por vocación, se licenciaron en junio, y, apenas tres meses después, ya han decido hacer las maletas, dejar atrás su vida en Sevilla y abrirse futuro fuera de nuestra región. El éxodo no tiene que ver tanto con los salarios, explican los enfermeros, sino con las condiciones y la duración de los contratos. "El SAS me hizo un contrato de dos meses. A continuación, no he podido conseguir nada más. Me decían que hasta junio del año que viene no volvería a hacer falta. Mi decisión ha sido dura, la he tomado con el corazón encogido, lo he dejado todo atrás, pero no me ha quedado otra", sostiene Paula, que acaba de aterrizar en el Hospital Universitario de Cruces en Bilbao donde, de llegada, le han hecho un contrato de casi cinco meses, con posibilidad de prorrogarlo. "Es muchísimo más de a lo que se puede aspirar en Sevilla", añade. 

Para Paula, las condiciones laborales del personal de Enfermería en Andalucía son una "auténtica vergüenza". "Es una situación medieval. Seguimos trabajando a papel y boli. Somos dos enfermeras por planta y la media de pacientes por profesional no baja de 12 ó 14. Hay que jugar a ser Dios para que te dé tiempo. Es muy difícil ofrecer los cuidados en calidad que nos enseñan en la Facultad", apostilla. Los salarios, también son más altos. "Es un cúmulo de cosas muy lamentables y eso repercute significativamente en el paciente y en las agresiones que sufrimos los profesionales", argumenta.

Paula lamenta que "lo normal" en Andalucía sea "trabajar de verano en verano" lo cual, enfatiza, les impide desarrollarse tanto personal como profesionalmente. 

Como ella, Ismael y Alejandra, también lo tienen claro. Acaban de llegar, igualmente al Hospital Universitario de Cruces de Bilbao, donde aseguran las últimas incorporaciones llegadas desde Sevilla rozan la veintena. "Me he tenido que ir, básicamente, porque no tenía trabajo", afirma el primero. Al igual que Paula, ambos firmaron en junio contratos de dos meses para suplir vacaciones en el Hospital Virgen Macarena. Contratos que expiraron pasados ese tiempo sin posibilidad de ser ampliados. "Te frustras porque la pública no te ofrece nada. Aquí -en el Hospital Universitario de Cruces de Bilbao- te lo ponen todo por delante", apostilla Ismael.

Más dura se muestra Alejandra. "No valoran tu formación, doblamos turnos y vivimos en la incertidumbre continua. Nada más que nos quieren para suplir vacaciones y así es complicado que no busquemos salida fuera", afirma.

Los tres coinciden en la principal solución para acabar con esa fuga de profesionales. "Que se hagan más contratos y que no dejemos de trabajar. Comprendemos que es una bolsa, pero no podemos trabajar de verano en verano con contratos de dos meses, de uno e, incluso, de un día", concluyen.

Por su parte, el presidente del Colegio de Enfermería de Sevilla, Víctor Bohórquez, apuesta por frenar esa "fuga de enfermeras", porque "se forman aquí, se convierten en figuras profesionales con alta cualificación que son demandadas en otros territorios y, finalmente, emigran al resto de comunidades autónomas o incluso a otros países europeos, donde les ofrecen empleos con una mayor duración en el tiempo y un salario equiparado a su categoría profesional". 

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