Comercio

La juguetería Cuevas echa el cierre tras 65 años

  • La falta de clientela sevillana en el centro, debido al turismo masivo, aboca al fin de un establecimiento tradicional

  • El negocio continuará con sus ventas por internet

Escaparate de la tienda F. Cuevas, en la Plaza de San Francisco. Escaparate de la tienda F. Cuevas, en la Plaza de San Francisco.

Escaparate de la tienda F. Cuevas, en la Plaza de San Francisco. / Víctor Rodríguez

“No es un siete, sino una efe”. Así comienza su conversación Manuel Cuevas, dueño de la juguetería tecnológica ubicada en la Plaza de San Francisco, uno de los negocios tradicionales de Sevilla que echará el cierre en vísperas de Reyes. Se pondrá fin, así, a 65 años de historia. El turismo masivo y el comercio por internet están detrás de esta decisión que engrosa la lista de establecimientos locales que han ido desapareciendo del Casco Antiguo de la ciudad, colonizado las últimas décadas por las franquicias y establecimientos dirigidos a los visitantes.

Francisco Cuevas. Así se llamaba el fundador de esta tienda. “Muchos piensan que es un siete. Pero es la inicial del nombre de mi abuelo”, explica el actual dueño de la juguetería al referirse al nombre del negocio. Desde que se abrió en 1954 siempre ha estado en el mismo local, propiedad de la familia. Un privilegiado lugar. La esquina de la Plaza de San Francisco con Hernando Colón. Junto al Banco de España. Al frente del negocio han estado tres generaciones.

Fue Rafael Cuevas, hijo del fundador y padre del actual dueño el que especializó este comercio en la juguetería tecnológica. “Mi abuelo concibió la tienda como una juguetería tradicional, propia de la época. También tenía un apartado reservado para comprar juegos como el dominó, el billar, los naipes y el deporte”, detalla Cuevas, quien añade que su padre fue el que introdujo “el modelismo y el hobby”, una especialidad que acabó acaparando casi la totalidad de los artículos que se venden actualmente. “Fuimos pioneros en este género”, abunda.

A lo largo de estos casi 65 años el negocio ha presumido de contar con una clientela “muy fiel”. Pero las circunstancias actuales han provocado una bajada en las ventas que han obligado a replantear el negocio. El factor de mayor peso que, según el propietario, le ha llevado a cerrar este emblemático establecimiento es la “turistización”. Esto es, el turismo masivo que se ha “adueñado” del centro de Sevilla. “Ésta es una tienda pensada para clientes locales. Los visitantes apenas compran. Lo que ocurre es que cada vez hay menos sevillanos por el centro, que se ha convertido en un parque temático para turistas”, refiere Cuevas. Este comerciante refrenda sus palabras con un claro ejemplo: “Sólo hay que observar el tipo de negocio que se ha abierto en las calles comerciales más emblemáticas de Sevilla. Todos están dirigidas al turismo. Ya sean gastrobares, souvenirs o marcas franquiciadas cuyos artículos pueden comprarse en cualquier ciudad del mundo. El cliente sevillano no tiene ya cabida en estas tiendas”.

Interior del negocio, repleto de artículos dedicados al modelismo. Interior del negocio, repleto de artículos dedicados al modelismo.

Interior del negocio, repleto de artículos dedicados al modelismo. / Víctor Rodríguez

El último día de apertura será el 5 de enero. El día de Reyes la juguetería de la Plaza de San Francisco será historia. La defunción de un negocio tradicional donde actualmente trabaja Manuel Cuevas y su mujer, Eva Rodríguez. Hasta entonces, sus artículos -que rondan los 3.000- se encuentran en liquidación, con ofertas que rebajan hasta el 50% el precio habitual.

El negocio, sin embargo, no acabará ese día. Se reconvertirá. Aquí ha influido uno de los factores que está provocando la reinvención del comercio tradicional: las compras electrónicas. Su propietario dejará la tienda física y apostará por la ventas por internet (www.jugueteriatecnica.com), una opción con la que viene trabajando desde hace años pero que requiere una dedicación “plena” si se busca el mejor rendimiento.

El cierre de F. Cuevas se suma a una larga lista de establecimientos locales que han puesto fin a su actividad tras décadas en funcionamiento. 

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