Sevilla en la Memoria | Gelán: 10 años de periodismo en Sevilla

Los maestros de la Fiesta Nacional

  • El hechizo de la tauromaquia captado por un testigo excepcional de la fiesta

Juan Belmonte aguarda el momento final del toro tras la estocada. 1925. Juan Belmonte aguarda el momento final del toro tras la estocada. 1925.

Juan Belmonte aguarda el momento final del toro tras la estocada. 1925. / Gelán

Fernando VII creó en Sevilla, en 1830, la Escuela Preservadora de Tauromaquia, siendo los alumnos más aventajados Francisco Montes Paquiro y Francisco Arjona Cúchares.

La Fiesta Nacional alcanzó su máximo esplendor en la segunda mitad del siglo XIX, con figuras como Rafael Molina “Lagartijo”, Salvador Sánchez “Frascuelo”, Fernando Gómez “El Gallo” o Rafael Guerra “Guerrita”.

Varios años antes, la Fiesta ya contó con toreros muy destacados dentro de esta profunda historia de los toros. Pepe-Hillo fue el promotor del primer tratado de Tauromaquia, que se publicó en Cádiz en 1796. Pedro Romero fue director y maestro de la Escuela creada por Fernando VII en Sevilla. Romero fue un matador de toros valiente y aguerrido que llegó a lidiar más de 5.000 reses y que fue pintado por Francisco de Goya.

Esta es la historia pasada del mundo de la Tauromaquia. Ahora que se cumple el centenario de la marca periodística Gelán es el momento de hacer referencia a la participación de quien inició en la Prensa sevillana una tarea profesional con la creación de importantes documentos informativos.

Ángel Gelán, formando parte de las redacciones de El Liberal, El Noticiero Sevillano, La Unión y El Correo de Andalucía, fue testigo muy directo de los festejos que se celebraron en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería en aquella época en la que desarrolló su actividad periodística.

Hay documentos gráficos de los festejos en los que tomaron parte maestros de la fiesta de los toros como Joselito el Gallo o Juan Belmonte. Con su cámara captó la participación del Pasmo de Triana en una corrida de rejones. Belmonte, montado a caballo, lanceó al toro con la larga vara para clavarla en el morrillo del morlaco.

Gelán, con su máquina a cuestas, seguía los toros desde el burladero para recoger las faenas de los grandes diestros como Manolete, Arruza, Pepín Martín Vázquez, Manolo González, Manolo Carmona o Jaime Malaver, que entusiasmaban al público en el ruedo del Coso del Arenal.

El reportero fue testigo de la fuerza y la maestría de Miguel Báez Litri; la elegancia de Antonio Ordóñez, cofrade de la Soledad de San Lorenzo en aquellos años; la sabiduría torera de Pepe Luis Vázquez; el genio de Manolo Vázquez y los buenos chispazos de César Girón y de Juanito Posada.

Retrató la valentía suprema de Jaime Ostos; la mágica veteranía de Domingo Ortega; la espectacularidad de Ángel Peralta; el debut de Rafaelito Chicuelo; la seria responsabilidad de Mondeño.

Su cámara captó la entrega permanente de Diego Puerta; el empaque de Julio Pérez Vito; la hondura de Antonio Bienvenida; el arte profundo y sevillano de Curro Romero; la frescura torera de Curro Puya; la calidad y profesionalidad de Paco Camino; el sentimiento de Julio Aparicio.

Quedan instantáneas del empuje de Chamaco, el ciclón de Manuel Benítez El Cordobés; la sobriedad de Pedrés; la gracia de Palmeño; la aparición para la apoteosis de Rafael Peralta; la responsabilidad de Álvaro Domecq.

Palpitan los ojos de que vien las fotos con el corazón salmantino de Santiago Martín El Viti; la quietud sorprendente de Paco Ojeda; la austeridad ecuestre de Fermín Bohórquez; los sueños de Pepe Luis Vázquez Silva; el imparable señor del toreo Juan Antonio Ruiz Espartaco; el adiós de los ruedos de Andrés Luque Gago; la entrega de Tito de san Bernardo; el dominio de José Antonio Campuzano; los dibujos toreros de Paula; la chispa de Manili.

Sentimientos precursores del alma torera de Emilio Muñoz; de las tragedias mortales de los banderilleros Montoliú y Soto Vargas; el temperamento de Emilio Oliva; los recursos de Cepeda; la saga de los Rivera; la profesionalidad de Pepe Luis Vargas; la gloria efímera del recordado Paquirri; el entusiasmo de Ruiz Miguel; la naturalidad de Limeño…

Todos los espectáculos taurinos, en la década de los sesenta, eran tradicionalmente presentados por el recordado gerente de la Empresa Pagés, Diodoro Canorea, en la histórica Cervecería La Española, ya desaparecida, que estaba ubicada en la calle Tetuán junto la famosa Cafetería Hernal.

Gelán hizo reportajes de las actuaciones de matadores, rejoneadores y novilleros que realizaron grandes faenas en la Real Maestranza de Sevilla, como Mario Cabré, Antoñete, Joaquín Bernardó, Vidrié, Maura, Lupi, Chávez Flores, Gregorio Sánchez, Pareja Obregón, Palomo Linares, El Pío, El Yiyo, Susoni, Oliva, Joselito, Ruiz Miguel, Niño de la Capea, Valderrama, Paradas, Caballero, Rafaelito Torres, Beca Belmonte, Mariscal, Palomo Linares, Palmeño, Andrés Hernando, Liria, César Rincón, Ortega Cano, Robles, Dávila Miura, Esplá, Astola, Teruel, El Tato y hasta la mujer torera Cristina Sánchez.

Ya en tiempo más recientes, en la nueva ola de genios del toreo, han surgido figuras como Manuel Jesús El Cid, Morante de la Puebla, José Tomás, Enrique Ponce, Salvador Cortés, Uceda Leal, José María Manzanares, El Fundi, El Fandi, El Juli, Salvador Castella, Nazaré, Alejandro Talavante, Finito de Córdoba Juan José Padilla, Cayetano o Manuel Escribano… Sin olvidar a jinetes que enriquecen el toreo a caballo como Diego Ventura, Hermoso de Mendoza, Leonardo Hernández, Fermín Bohórquez o Antonio Domecq.

Gelán vivió en el Coso del Arenal aquel histórico festejo celebrado el 12 de octubre de 1965, cuando fue indultado el famoso novillo Laborioso, de la ganadería del Marqués de Albaserrada y que fue lidiado por el joven espada sevillano Rafael Astola.

En todos los reportajes taurinos que realizó Gelán siempre surge la figura de Curro Romero, un destacado y querido personaje que protagonizó muchos debates sobre la fiesta de los toros. El diestro participó en la curiosa novillada del camero en la plaza de La Pañoleta.

Gelán estuvo en el taller del escultor, Antonio Illanes, situado en la calle Antonio Susillo, donde el tallista hizo un busto del torero de Camas. Curro, acompañado de Conchita Márquez Piquer –hija de la famosa tonadillera Concha Piquer y del torero Antonio Márquez–, visitó el estudio de Illanes para observar el trabajo del escultor. Allí estuvo Gelán.

El Faraón de Camas, en una corrida que lidió a solas en la Maestranza de Sevilla en 1966, cortó seis orejas a los toros de Urquijo. Arte en el toreo y arte en el cante flamenco, porque Curro también ama la copla más nuestra. Domingo Ortega dijo en cierta ocasión que “la Fiesta en sí es más fuerte que todos los toreros juntos”. Pero es bueno y enriquecedor sentirla y vivirla en todo su conjunto.

La marca periodística Gelán, en el año 1962, logró la gran exclusiva de las imágenes tras la sorprendente muerte de Juan Belmonte en su finca de Gómez Cardeña.

El cuerpo del torero fue amortajado con la túnica de la Hermandad del Cachorro de Triana, a la que estaba muy vinculado el maestro de la tauromaquia. La información de Gelán, con el torero de la calle Feria dentro del féretro con la túnica nazarena de la Cofradía del Viernes Santo sevillano, tuvo una repercusión mundial.

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