Sevilla

Los menús escolares suspenden: poca fruta y muchos lácteos azucarados

Un menos comiendo sopa en el comedor de un centro educativo de la capital.

Un menos comiendo sopa en el comedor de un centro educativo de la capital. / D. S.

"Esto no me gusta", "lo verde no me lo como" o "si hay fruta no quiero postre". Está claro que no es fácil alimentar de forma saludable a un niño. A pesar de que los primeros meses de su vida comen a base de puré de verduras y fruta triturada, parece una constante demasiado común su rebeldía a este tipo de alimentos cuando crecen un poco. La escena se vive en casa, pero se reproduce en el colegio, donde cada día almuerza el 40% de los estudiantes de educación infantil y primaria. Comidas diarias que, aunque con menor asiduidad que hace unos años, aún persisten en la mesa los fritos, los precocinados, las grasas saturadas y los postres lácteos ricos en azúcares que escapan a las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). La pregunta es: ¿Qué comen los niños en los comedores escolares?

Una mesa redonda celebrada recientemente por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) da algunas claves sobre la calidad nutricional de los menús escolares. Las conclusiones son contundentes: faltan verduras y fruta y sobran lácteos azucarados. El dato no es baladí. Hasta llegar aquí, la organización ha analizado 622 menús escolares y concluye que ninguno de ellos se ajusta a lo que recomienda la AESAN. Esto es, alimentos ricos en hidratos de carbono (arroz, pasta o patatas como plato principal o guarnición), legumbres un par de veces a la semana, fruta a diario, verdura, carnes, pescado y huevos alternándose en los platos principales. Y en las preparaciones, evitar precocinados y frituras, apostando mejor por guisos, preparaciones a la plancha o al horno.

Entre los ocho grupos de alimentos principales que se analizan en el estudio, se detecta una excesiva presencia de alimentos ricos en hidratos de carbono y precocinados en detrimento de las legumbres, los huevos y la fruta. 

Al detalle, el estudio de la OCU concluye que los menús escolares incluyen demasiadas patatas y poca legumbre. En la misma línea, la organización apunta que los niños sí comen verdura en el colegio, pero lo hacen en puré. Además, siempre según el análisis de los más de 600 menús seleccionados al azar, faltan huevos y sobran embutidos. Por su parte, sí se está en las cantidades adecuadas de carne y pescado, aunque deberían tomar más pescado azul, y las croquetas, empanadillas, flamenquines, san jacobos o patatas fritas, que están entre los platos preferidos por los niños, son preparaciones que suelen venir de precocinados industriales, altamente ricos en grasas e hidratos de carbono y con poca proteína.

Para el postre, lo ideal es tomar fruta fresca a diario. Las recomendaciones apuestan por consumir frutas de temporada e ir alternando entre unas y otras. No obstante, en la práctica, los niños comen fruta en el cole unas 3,75 veces a la semana y no a diario. Además, la variedad sigue siendo una asignatura pendiente: básicamente toman plátanos, manzanas y peras. En contrapartida, esa carencia de fruta se suple con un exceso de postres lácteos, sobre todo yogur azucarado. "Si lo recomendable es un postre lácteo a la semana, en el menú escolar se toman de media 1,4 veces", destaca la OCU.

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