Cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide

La neuroeducación como método para mejorar la atención

  • Un curso de la UPO analiza los beneficios de esta práctica para el alumno

Una imagen de uno de los talleres prácticos que se han hecho en el curso. Una imagen de uno de los talleres prácticos que se han hecho en el curso.

Una imagen de uno de los talleres prácticos que se han hecho en el curso.

El mindfulness se basa en el concepto de conciencia plena y consiste en el concepto psicológico de la concentración de la atención y la conciencia.

Alma Serra, directora del curso Neuroeducación, mindfulness y conflicto en el aula. Una aproximación desde el enfoque sistémico, asevera que "la neuroeducación constata científicamente que los niños necesitan, más que nunca en la historia, trabajar la atención, porque están muy dispersos con tantas pantallas y medios de comunicación". "El problema de la neuroeducación es que no es una asignatura, sino un paradigma. Ya hay formación pública de profesionales de la educación en este sentido. Hay miedo por parte de profesores, alumnos y padres, pero la Ciencia constata que esto funciona. Para que el niño aprenda, tiene que estar tranquilo", concluyó Alma Serra.

Según Paula Borrego, docente especializada en mindfulness infantil y juvenil y miembro de la Asociación Española de Educación Emocional, "es la técnica para llegar a estar plenamente consciente al momento presente". "Aquí y ahora es el único momento en el que podemos disfrutar de nuestras acciones sin tener preocupaciones del pasado o del futuro por llegar, dejándonos disfrutar de lo que acontece en este mismo momento, siendo plenamente conscientes de lo que vivimos", añade. Esta técnica es especialmente apropiada para los niños en edad escolar.

Borrego añadió que "los métodos tradicionales se centran más en el contenido y su memorización, pero, con la práctica del mindfulness, trabajaremos más el interior del niño y su identidad personal, aprendiendo así a descubrir sus emociones, sensaciones, pensamientos y movimientos de una forma completamente consciente, controlando así cuando aparecen y dándole voz".

Borrego considera que los principales problemas que surgen en el aula son: "La falta de empatía, la implantación de los cánones de belleza, la poca aceptación, vivir con juicios, la autorregulación personal, no respetar los ritmos de cada niño y la falta de compasión".

La experta es optimista al respecto de la implantación de esta metodología: "Cada vez veo más personas involucradas en una educación diferente, más integral, pero creo que falta bastante por hacer porque todavía tenemos mucho de la vieja escuela. Desde mi punto de vista, tenemos que trabajar más la vida emocional del niño".

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