En olor de santidad y cantidad

Marea de devoción en el aniversario de la muerte de Ángela de la Cruz

Colas para entrar ayer en el convento de las hermanas de la Cruz.
Francisco Correal

03 de marzo 2013 - 05:03

La calle Santa Ángela de la Cruz fue todo el día de ayer un río de gente que acudió a visitar en el convento de las hermanas de la Cruz la cripta de Ángela Guerrero González en un nuevo aniversario de su fallecimiento. De vida excepcional, su muerte el 2 de marzo de 1932 no lo fue menos. El gobierno de la II República rotuló con el nombre de Sor Ángela de la Cruz la calle del convento, antigua casa-palacio donde nació el ganadero y poeta Fernando Villalón. Muy cerca del palacio donde nació Antonio Machado y la casa en la que vivió de estudiante Juan Ramón Jiménez.

Desde mucho antes de las nueve de la mañana, cuando abrieron las puertas del convento, ya había gente en la calle. La cola rebasó el colegio San Francisco de Paula y llegó hasta la iglesia de San Pedro, junto a la estatua dedicada a la zapatera prodigiosa que en 1875 fundó la compañía de las hermanas de la Cruz que recibió los parabienes del cardenal Spínola y del Papa León XIII.

Las visitas cumplieron con el rito de dejar violetas en la tumba de la monja beatificada en Sevilla por Juan Pablo II el 5 de noviembre de 1982 -quince días después del triunfo electoral de los socialistas- y canonizada en mayo de 2003. La gente aguantó la media de tres horas de espera hasta llegar a la cripta, pese a las bajas temperaturas.

Se agotaron los recuerdos en las tiendas de la calle. Monja de pueblo, hija de un jornalero que emigró a la capital desde Grazalema, su memoria convocó ayer a miles de personas llegadas de la capital y diversos puntos de la provincia e incluso fuera de ella, como un grupo de personas que enarbolaban un estandarte de Santa Olalla de Cala, pueblo de la provincia de Huelva donde le profesan mucha devoción.

De forma escalonada, iban saliendo del convento en su apostolado de atención a personas solas y desvalidas las hermanas de la Cruz, siempre de dos en dos. La pareja más popular y querida de Sevilla. Las novicias, con la toca blanca. "Tienen a Dios", decía Victoriana, vecina de Dos Hermanas que aguantó con otras amigas esta vigilia de santidad, que también se pega. Repartía a sus amigas estampas de San Benito, patrono de Europa y de Castilblanco de los Arroyos.

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