Sevilla

¿Los olvidados de San Bernardo?

Fachada principal del edificio público desde la calle Juan de Mata Carriazo. Fachada principal del edificio público desde la calle Juan de Mata Carriazo.

Fachada principal del edificio público desde la calle Juan de Mata Carriazo. / José Ángel García

En la esquina de la Avenida de Málaga con la calle Juan de Mata Carriazo, junto a la antigua estación de San Bernardo, se erige un edificio blanco con detalles naranjas. Es un bloque de apartamentos. Por la ubicación, podrían ser de lujo; pero si uno se detiene ante su portal, ve que son alojamientos protegidos de la Junta de Andalucía. En concreto, 139. Sus inquilinos son de dos tipos: menores de 35 años o mayores de 65 años. Algunos de estos últimos se manifiestan molestos con la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (Avra), propietaria del edificio. Miguel Ángel Rosas es probablemente el más activo. “Algunos vecinos llevan dos años sin que les funcione el timbre y otros están sin aire acondicionado”, cuenta Rosas, que llegó al edificio tras ser desahuciado de su anterior vivienda. Es un caso más de la treintena de ancianos que en estos alojamientos parece que vivirán los últimos años de sus vidas. Sus contratos se renuevan año a año desde que se instalan en estas viviendas de 45 metros cuadrados que se entregan amuebladas casi al completo.

Las quejas de este vecino o de otros, algunos por una campana extractora averiada u otros por la presencia de roedores en las zonas comunes, se contraponen con la visión de Avra, dependiente de la Consejería de Fomento y Vivienda. Desde este órgano afirman estar sorprendidos con estos inquilinos, pues toman los alojamientos protegidos de San Bernardo como un ejemplo de convivencia entre jóvenes y mayores en una ubicación privilegiada. Desde Avra hacen hincapié en que dichas averías o roturas forman parte de la cotidianidad de un bloque de viviendas, que cuenta con personal de seguridad las 24 horas y otros servicios como lavandería, sala multiusos o aparcamiento subterráneo a un precio reducido (8 euros las motocicletas y 40 euros los coches). Precisamente, este aspecto es uno de los baluartes de este modelo urbanístico. Los alquileres por vivienda oscilan entre los 157 y los 175 euros, cuotas muy por debajo del precio por metro cuadrado que marca el mercado inmobiliario en el barrio de San Bernardo. A ello se le suman 50 euros en concepto de mantenimiento.

Miguel Ángel Rosas pasea por uno de los pasillos interiores del bloque. Miguel Ángel Rosas pasea por uno de los pasillos interiores del bloque.

Miguel Ángel Rosas pasea por uno de los pasillos interiores del bloque. / José Ángel García

Otro aspecto polémico es un local de 270 metros cuadrados destinado a cafetería que se encuentra actualmente en proceso de redacción del pliego de condiciones de concesión para su aprovechamiento. Mientras tanto, sirve de almacén para documentos venidos de la anterior sede de Avra, ubicada en la calle San Gregorio y actualmente a la venta por 2,4 millones de euros. La llegada de Avra a otra zona del propio edificio de alojamientos es uno de los argumentos que utiliza la propiedad para aludir a la proximidad y atención que tienen sobre este bloque. Un lugar singular por su órgano propietario, sus inquilinos o sus condiciones de alquiler. En definitiva, hasta el que es probablemente el edificio de viviendas públicas de más calidad de la ciudad tiene detractores y personas que ansían una mejora.

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