La población de edad crecerá un 43% en 15 años
Envejecimiento
Las familias numerosas tienden a desaparecer. Los abuelos hacen posible, en gran medida, la conciliación.
La población sevillana tiende a disminuir por la caída de la natalidad, mientras que la creciente esperanza de vida propiciará un incremento del 43% en el número de personas mayores de 65 años en el plazo de quince años en la provincia, según la Proyección de Población publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El envejecimiento, considerado en sí mismo como un avance que responde en gran medida al progreso de la medicina y a una mayor calidad de vida, afectará a toda España.
Los cambios en los estilos de vida transformarán además el modelo de familia tradicional debido al previsible aumento de hogares formados por una sola persona, parejas sin hijos, familias monoparentales o las formadas por parejas con un único descendiente. Las familias numerosas tienden a desaparecer.
Según los datos del INE, Sevilla perderá 10.679 residentes en 2031, lo que se traduce en una disminución del 0,5% de la población general. "A pesar de que las provincias andaluzas son, de partida, menos envejecidas que otras de España y se han caracterizado por un crecimiento de la población natural positivo, el freno en el crecimiento de la población es ya una realidad; y probablemente en un futuro no lejano se torne en pérdidas de población si no es compensado (difícilmente) por una importante recuperación de la fecundidad y/o entrada de inmigrantes", explica Juan Antonio Hernández, jefe del servicio de Estadísticas Demográficas y Sociales en el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA).
Pese al descenso de la población se espera que el número total de hogares aumente en la provincia un 9% en 2031. El desfase se debe a que principalmente aumentarán los hogares en los que vive una sola persona, que crecerán un 33%; los formados por dos personas, que aumentarán un 22%; y los hogares formados por tres personas (1,6% más). Por contra disminuirán un 10% los hogares de familias con cuatro miembros y un 35,5% los formados por cinco personas o más. "La disminución de la fecundidad se traduce directamente en familias con menos hijos. Por otro lado, el incremento de la esperanza de vida, algo mayor en las mujeres; y en buena salud, que a su vez facilita la autonomía, conlleva un incremento del número de hogares unipersonales de personas mayores (sobre todo mujeres)", puntualiza el responsable de Estadísticas Demográficas y Sociales.
El grupo de edad integrado por los mayores de 65 años crecerá en 2031 con 130.722 efectivos, lo que se traduce en un aumento del 43% en el ámbito provincial. En este cambio de la población "lo nuevo es el importante volumen, en continuo crecimiento, de este colectivo, lo que según el demógrafo Julio Pérez, responde a la democratización de la supervivencia", comenta Juan Antonio Hernández.
El camino sin retorno hacia una sociedad con menos niños y más personas de edad, lastra al recambio intergeneracional, lo que supone ya un auténtico desafío para los sistemas públicos asistenciales y el fondo de pensiones. En 2035, según otro estudio del Instituto de Estadística de Andalucía, la proporción de mayores de 65 años llegará a ser del 26% en Andalucía, frente al 15,6% actual; mientras que la proporción de mayores de 80 años será de un 7,4% casi el doble que la actual (4,3%).
"Las proyecciones de población son estimaciones, pero la variable de la inmigración y la emigración, que es complicado de cuantificar, puede cambiar el escenario esperado", explica Josefina Cruz Villalón, catedrática de Geografía Humana en la Universidad de Sevilla, quien incide, no obstante, en el indiscutible envejecimiento de la población.
Tras los datos de la caída de la natalidad se encuentran las dificultades que hoy afrontan las mujeres en edad fértil para tener hijos. "Las mujeres retrasan la maternidad o, incluso renuncian a tener hijos, hasta conseguir cierta estabilidad laboral; de modo que la edad media para tener el primer hijo ha ido aumentando", asevera Cruz Villalón. Países nórdicos, como Suecia, fomentan la natalidad mediante medidas que favorecen a las familias, con políticas de conciliación y medidas que alargan los permisos de maternidad durante 18 meses o incluso más.
"Son necesarias medidas que ayuden a las mujeres, de modo que tener un hijo no suponga un freno para prosperar en un puesto de trabajo", asevera la catedrática en Geografía Humana. Hoy en día, la conciliación laboral es posible gracias, en la mayor medida, a los abuelos. "En la puerta de cualquier colegio se puede observar que dos de cada tres son abuelos que recogen a su nieto o sus nietos en caso de parejas que dan el paso a tener más de un hijo, lo que cada vez es menos frecuente", añade Cruz Villalón.
Sevilla cuenta, de momento, con una población más joven que el resto de España. "Esto se debe a dos factores: en Sevilla la tasa de fecundidad es ligeramente mayor y la esperanza de vida es menor", explica Juan Manuel García, profesor de Sociología en la Universidad Pablo de Olavide, al incidir en que "la fecundidad sigue siendo bastante baja y no llega a alcanzar el mínimo que garantiza el reemplazo generacional".
Sevilla y Andalucía tienen un año y medio menos de esperanza de vida que el conjunto de España. "En términos muy simples esto se explica porque hay peores hábitos alimentarios, mayor sedentarismo y mayores tasas de obesidad y sobrepeso; por una mayor mortalidad cardiovascular y una mayor mortalidad prematura, una etapa epidemiológica que ya se ha superado en muchas zonas de España", asevera el profesor García González.
Para mejorar la esperanza de vida de los sevillanos e igualarla al resto de españoles "habría que abogar por mejorar las condiciones de vida, promover la dieta mediterránea y fomentar el ejercicio físico. Hay que hacer un esfuerzo desde las administraciones públicas y sanitarias, ya que esto no sólo aumenta la esperanza de vida, sino que también mejora la salud y disminuye la posibilidad de que los mayores tengan discapacidades y sean dependientes". Para García González, el envejecimiento "no debe ser visto como un problema, sino como una etapa diferente de la Historia. En Sevilla las cifras parecen mayores porque, comparativamente con el resto de España, ha sido una población más joven, pero la dinámica será similar a la que se dé en la mayoría de las sociedades que están inmersas en este proceso de envejecimiento".
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